Los socios que intergan el Gobierno de Navarra han cerrado filas este lunes, con distintos matices, en torno a la gestión sanitaria del consejero de Salud, Fernando Domínguez, en un arranque de semana parlamentaria marcada por el sistema sanitario navarro. Mientras PSN y Geroa Bai han defendido de forma nítida la actuación del Ejecutivo foral, la tercera pata de la coalición, Contigo-Zurekin, ha optado por tomar cierta distancia y EH Bildu ha acentuado aún más ese desmarque desde su papel de socio presupuestario externo. Mientras, desde la oposición de derechas se ha cargado contra la dirección del Departamento y elevado la responsabilidad a la presidenta María Chivite.
La portavoz del PSN, Ainhoa Unzu, ha reiterado la confianza en el consejero y en el conjunto del Gobierno, al tiempo que ha reconocido que persisten especialidades “atascadas” en materia de listas de espera. “Confía en el consejero Domínguez de la misma manera que confía en todos los consejeros y las consejeras de este Gobierno” y ha instado a profesionales y Departamento a que “piensen siempre en el bien común para todos los navarros”. La dirigente socialista ha puesto el foco en que “las mejoras tienen que ser fruto de un diálogo y un acuerdo entre el departamento y los profesionales sanitarios”, insistiendo en que “recursos y ganas no faltan” para mejorar la calidad asistencial.
En un tono similar, Geroa Bai ha defendido que Salud ya está actuando y que el proceso de reformas sigue en marcha. Pablo Azcona ha sostenido que “no hacer nada no es una opción” y ha enmarcado la actuación de Salud dentro de las reformas comprometidas. Ha reforzado la confianza en el consejero al afirmar que “confiamos en Fernando Domínguez y en que las medidas que está planteando van encaminadas a solucionar los problemas”. Además, ha apuntado que la nueva ley foral “contribuirá a introducir cambios en el sistema” y ha subrayado que “no solo se trata de plantear medidas, sino también de mantener el diálogo abierto”.
El tercer socio, Contigo-Zurekin, ha marcado un tono más distante en torno a la confianza política y los cambios estructurales. Daniel López ha evitado desautorizar al consejero, pero ha dejado claro que su grupo no otorga un respaldo sin matices: “¿Esto quiere decir que tengamos plena confianza? No”. Ha defendido que “las horas extraordinarias y las peonadas no son la solución” y ha reclamado “una reestructuración del servicio y contratación de más profesionales”, subrayando además que “teniendo la media más alta de profesionales del Estado, algo no va bien”.
Ese distanciamiento ha sido todavía más evidente en EH Bildu, que ha incidido en los problemas estructurales y la eficacia de las medidas. Laura Aznal ha insistido en que “la sanidad tiene importantísimos problemas estructurales y hasta ahora las medidas que se han tomado no han funcionado” y ha cuestionado el aumento del gasto en productividades y derivaciones. Ha reclamado que el Departamento “tenga en cuenta todas las propuestas que ha recibido” y ha añadido que “esperamos que sea receptivo en esta materia”, elevando así el nivel de exigencia desde su posición de apoyo externo.
En la derecha, UPN ha mantenido el tono elevado sobre la situación sanitaria y la responsabilidad política. Javier Esparza ha calificado el escenario de “emergencia” y ha reclamado la comparecencia de la presidenta al considerar que es la “máxima responsable”. “El consejero no tiene ni la confianza del conjunto de los profesionales sanitarios ni, evidentemente, de la sociedad navarra. Y Chivite no puede mirar hacia otro lado, algo tendrá que hacer. Es la presidenta del Gobierno. Es la máxima responsable”, ha criticado.
Finalmente, desde el PP de Navarra ha reforzado esa crítica centrando el foco en los últimos episodios y el cambio de rumbo. Irene Royo ha descrito los últimos días como una “semana horribilis” para el Departamento, en alusión a la dimisión del jefe de Traumatología, las protestas de traumatólogos y anestesistas y la carta remitida por facultativos de Urgencias del Hospital Reina Sofía de Tudela. Ha exigido un “giro de 180 grados” y ha advertido de que “el Gobierno presume de diálogo y tiene roto el diálogo con los agentes sanitarios”, reclamando una implicación directa de María Chivite.