Las listas de espera han sido históricamente uno de los talones de Aquiles de la sanidad pública. Detrás de cada cifra hay un nombre, una persona con un problema de salud que aguarda, a veces durante muchos veces, que le vea un especialista.

Y eso, aunque la sanidad pública sigue contando con la confianza de la ciudadanía –como así lo atestiguan las encuestas–, erosiona la fortaleza del sistema sanitario y, a su vez, da alas al negocio de la sanidad privada.

Actualmente, las listas de espera están estancadas en torno a las 60.000 personas en primera consulta desde finales de 2024 y, en el caso de las quirúrgicas, se sitúan en máximos sin descender de las 10.000 desde julio.

Para tratar de bajarlas, además de un plan de jornadas extraordinarias y de otras medidas que se han ido implantando, el departamento de Salud ha ido aumentando en los últimos años la partida económica destinada a derivar pacientes a hospitales privados, especialmente a partir de la pandemia, que agravó especialmente la situación de las listas.

En 2024, el gasto en derivar pacientes a centros privados para aligerar las listas de espera alcanzó los 3,8 millones de euros, según consta en la memoria de Osasunbidea de 2024 –última disponible–, en la que se recoge que durante ese año continuó la remisión masiva de pacientes a la Clínica Universidad de Navarra (CUN) “ante la urgente necesidad de reducir las listas de espera”, tanto en primera consulta como en listas de espera quirúrgica. En total, fueron 3.493 los pacientes que fueron derivados desde Osasunbidea a la clínica con un coste total de 2,7 millones.

Esta partida económica específica destinada a reducir las listas de espera se creó en 2023, año en el que se derivaron 1.963 pacientes con un montante de 1,9 millones, por lo que entre 2023 y 2024 el incremento de derivaciones fue del 78% y el del coste de un 42%.

Según el documento, las primeras consultas concertadas con la CUN han pasado de 519 en 2022 a 2.944 en 2024 y las intervenciones quirúrgicas se han incrementado de 913 a 1.594.

De la misma forma, la Clínica San Miguel también atendió asistencias remitidas desde Osasunbidea relacionadas con la reducción de las listas de espera: 1.269 pacientes por valor de 1,08 millones.

Este incremento del gasto en derivaciones a lo privado se une al aumento del pago de los pluses por las jornadas extraordinarias de los profesionales, la otra vía para hacer bajar las listas de espera. En 2021, la partida destinada al complemento de productividad –la compensación por estas horas extra, que en su gran mayoría recae sobre los médicos– fue de 16,9 millones en Osasunbidea, mientras que en 2024 se elevó a los 34,3.

“Un problema de gestión”

De momento estas medidas no han conseguido descender las listas de espera de forma considerable. No obstante, Javier Abad, miembro de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública en Navarra y médico jubilado, explica que hay que partir de la base de que en la sanidad pública “siempre van a existir” listas de espera, pues no hay un criterio económico para atender a los pacientes sino “uno de prioridad”.

Lo que ocurre ahora, señala, es que hay “un problema de gestión de esas listas de espera” que urge remediar y sostiene que medidas extraordinarias –como las derivaciones a lo privado– “pueden mejorar la situación en momentos puntuales” pero no cambia el problema estructural.

“La ciudadanía sigue valorando muy bien al sistema sanitario y ante dolencias graves la gente siempre prefiere ser atendido en lo público. Pero es verdad que unas listas de espera amplias, como las actuales, también van a hacer que la gente se busque la vida y es verdad que el negocio privado trata de hablar del deterioro del sistema público para aprovechar la coyuntura e intentar ganar cuota de mercado”, apunta.

Se duplican los seguros privados

Ese análisis que hace Abad se materializa en una tendencia: el incremento de los seguros privados en Navarra en los últimos años, especialmente tras la pandemia de coronavirus, que agravó algunos de los males que ya arrastraba el sistema sanitario, entre ellos las altas listas de espera.

La sanidad privada se ha ido abriendo camino y en 6 años ha aumentado un 121% la proporción de aseguramiento privado, es decir, los navarros con seguros de salud se han duplicado desde 2018.

A pesar de ello, Navarra se mantiene como la comunidad con menor penetración de seguros privados (19,5%) del Estado, aunque es uno de los territorios en los que más están creciendo.

“La mitad de los seguros privados son a través de empresas, no de particulares”, matiza Abad, que indica que no se puede establecer una relación directa entre las listas de espera y el aumento de seguros, aunque asegura que es algo que “influye”.

Oferta privada en Navarra

Aunque el problema de las listas de espera es global, no todos los servicios están afectados de igual forma y coincide que aquellas especialidades con más pacientes aguardando una primera cita son las que tienen un mayor número de consultas privadas.

Traumatología es el servicio con más pacientes a la espera, 14.461 al cierre de marzo, seguido de Raquis (6.593), Rehabilitación (5.990), Oftalmología (4.643), Dermatología (4.388) y Otorrinolaringología (3.801).

Y son estas especialidades las que cuentan con mayor oferta en el ámbito privado, además de las relacionadas con la estética y la salud de la mujer. Según el Registro Oficial del departamento de Salud, hay un total de 48 centros privados en Navarra con consultas de Traumatología.

La segunda especialidad con más centros privados es Cirugía maxilofacial (35), seguida de Dermatología (34), Oftalmología (24), Cirugía Plástica (23), Obstetricia (18), Rehabilitación (17), Ginecología (16) y Otorrinolaringología (14).