Un total de 66 médicos de Osasunbidea trabajan también en sus clínicas privadas, una cifra que se ha incrementado un 61% desde 2023, año en el que 41 facultativos compaginaban actividad en el sistema público y en el ámbito privado.
Estos más de 60 profesionales han renunciado a cobrar el complemento de exclusividad–un plus de unos 800 euros al mes que Osasunbidea paga a aquellos facultativos que únicamente trabajan en el sistema público– para trabajar en clínicas privadas, la gran mayoría de ellos especialistas de Atención Hospitalaria.
Esta retribución ha estado siempre en el foco de las negociaciones entre el departamento de Salud y el Sindicato Médico de Navarra (SMN), que lleva años reclamando la eliminación de este complemento –y que todos los facultativos pasen a cobrar esos 800 euros sin condición alguna– al entender que “penaliza” a aquellos que desean compaginar su trabajo en Osasunbidea con la actividad privada.
Durante la huelga médica de 2023, a finales de la pasada legislatura, el departamento abrió la posibilidad de eliminar la exclusividad, pero reculó rápidamente tras toparse con la oposición del resto de sindicatos. Y ahora, el actual consejero de Salud, Fernando Domínguez, ha dejado siempre claro que su departamento no se plantea suprimir este complemento.
Malas praxis
Actualmente, de la plantilla de más de 2.000 médicos, 66 no cobran la exclusividad, 25 más que hace tres años. Este aumento se ha producido precisamente después de que en 2023 saliesen a la luz casos de malas prácticas con respecto a este complemento. De hecho, cabe recordar que, tras una denuncia de LAB, Función Pública constató la mala praxis de una decena de médicos en relación con este asunto, que tuvieron que regularizar su situación.
En concreto, los jefes de Servicio y de Sección tiene que trabajar exclusivamente en el sistema público, no tienen opción de compaginar su actividad pública con la privada. El resto pueden decidir no acogerse a la exclusividad, trabajar en una consulta y dejar de cobrar los 800 euros al mes.
No obstante, la normativa foral que regula el régimen de exclusividad – la Ley 11/92– incluye algunas excepciones en las que sí se puede compatibilizar el ámbito público con el privado sin perder el complemento: docencia universitaria, creación literaria, publicaciones científicas o participación en medios de comunicación.