"Desde sus hayedos hasta sus foces, atravesados por rutas mágicas que hablan de seres mitológicos, pasando por sus cuevas y sus leyendas de brujería, Navarra es una caja de la que parece que nunca dejan de salir sorpresas. Castillos y monasterios donde la realeza y la religión tejen los hilos del pasado, importantes paradas jacobeas en el Camino de Santiago, arquitectura única, pueblos que se bañan en ríos y ciudades con mucho que contar. Caseríos y valles donde desconectar del mundo y un sinfín de tradiciones", así es como desde le prestigiosa revista de viajes, National Geographic, invitan a sus lectores a visitar Navarra.
"Un espacio poco conocido pero impresionante"
A pesar de que son numerosas las ocasiones en las que prestigiosas publicaciones como la revista Viajar, National Geographic o Traveler, lo cierto es que todavía hay rincones a los que no han dedicado un pequeño espacio en sus medios. En esta ocasión se hace referencia a un "espacio poco conocido pero impresionante con paisajes sublimes donde una antigua organización rige aún el territorio en un ejercicio sorprendente de conservación de las tradiciones más ancestrales".
El mirador "secreto hacia una de las vistas más bellas y amplias de toda Navarra"
"Ponemos el foco en el oeste de Navarra, concretamente en la merindad de Estella, donde una sierra que pasa normalmente desapercibida se eleva entre los valles húmedos del norte de la Comunidad foral y el somontano y las tierras llanas del sur, donde el clima mediterráneo comienza a hacer acto de presencia. Una sierra de una vistosidad apabullante, con un carácter especial imprimido por sus grandes farallones rocosos, que se asoman desde las alturas a las zonas más bajas cubiertas de bosques de gran diversidad auspiciada por la influencia atlántica y la mediterránea", comienzan relatando desde la revista Traveler.
Un lugar cuya descripción no se queda ahí. "Un macizo kárstico con picos que oscilan entre los 800 y los casi 1.300 metros de altitud y con una longitud de veintidós kilómetros, que cierra por el sur el valle de Amezkoa con sus enormes cortes escarpados en los que aparecen salpicadas sobre las paredes de roca un buen número de cavidades. Sus cimas calcáreas y sus cortados verticales han favorecido la presencia de muchas aves, que encuentran aquí un refugio y un perfecto lugar para la anidación. Buitres, aves rapaces como alimoches o águilas reales, quebrantahuesos… Especies que tienen en este punto su hábitat seguro gracias a una Zona de Especial Protección", añade José Miguel Barrantes Martín, autor de la publicación.
"El escarpado relieve y las varias decenas de cavidades que existen en las paredes rocosas son el elemento imprescindible, como decíamos, para el refugio de animales como los murciélagos, como ocurre en el sobresaliente ejemplo de la Cueva de Basaura, declarada Reserva Natural, o para la anidación de algunas especies como el alimoche, tal y como ocurre de forma destacada en uno de los enclaves más especiales y emblemáticos de la sierra de Lokiz, el Ojo de San Prudencio, una cueva de doble entrada que constituye el balcón hacia una de las vistas más bellas y amplias de toda Navarra. Situada a poca distancia de Ganuza, desde la que parte una ruta circular que llega hasta este punto, se trata de un pequeño tesoro kárstico al que podemos acceder solo una parte del año debido precisamente a que en el resto de los meses anidan en su interior los alimoches", concluyen explicando desde Traveler.