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Adiós a los antojos: esta es la clave para controlarlos "de una vez", según el nutricionista Pablo Ojeda

Las palabras del expertos suman más de 750.000 visualizaciones y más de 11.000 me gustas en Instagram

Adiós a los antojos: esta es la clave para controlarlos "de una vez", según el nutricionista Pablo OjedaInstagram

Desde la Real Academia Española (RAE) define el término antojo como un "deseo apremiante y pasajero, habitualmente caprichoso". Un impulso que, en la gran mayoría de las ocasiones, nos lleva a satisfacerlo dándole al cuerpo lo que en ese momento está pidiendo.

"Deseo apremiante y pasajero, habitualmente caprichoso"

En esa misma línea, desde la BBC sugieren "reconocer tu antojo y pensar en una forma más saludable de satisfacerlo, evitar hacer compras cuando se tenga hambre y hacer una lista de antemano, tener frutas y verduras fácilmente disponibles y fáciles de ver. Tener a mano otros alimentos ricos en nutrientes, ricos en fibra y no procesados, como nueces o yogur natural, asegurarse de que los objetivos de alimentación sean específicos, medibles, alcanzables, relevantes y con un plazo determinado y ser amable con uno mismo".

La clave del nutricionista Pablo Ojeda para controlar los antojos "de una vez"

Con más de 750.000 visualizaciones y más de 11.000 me gustas, la publicación del nutricionista Pablo Ojeda, con nombre de usuario @pabloojedaj y que cuenta con más de 289.000 seguidores en Instagram, no ha dejado a nadie indiferente. En ella, el experto y también creador de contenido recoge un fragmento de una de sus intervenciones en 'La Roca', programa de laSexta presentado por Nuria Roca. En una de las apariciones del experto en el espacio televisivo, uno de los colaboradores le planteaba lo siguiente: "¿Qué truco podemos tener para que perder el antojito dulce?".

Cuestión a la que el experto respondía de la siguiente manera: "Comerlo con conciencia. La primero es preguntarte '¿quiero realmente esto? ¿Lo necesito? ¿Tengo hambre?' Y darte cinco minutos, porque el primer impulso es el que hace sin pensarlo. Si tú te das cinco minutos, sabes si más o menos es un hambre real o un hambre emocional. ¿Por qué? Porque cuando comes ese antojo de manera rápida y casi involuntaria, después viene asociado, por norma general, un sentimiento de culpa. Y cuando viene ese sentimiento de culpa, por norma general, para cubrirlo, taparlo, vuelvo a comer y me meto ahí en un ciclo que se soluciona comiendo. Comer un cruasán, un dulce o algo que 'no tocaba' no debería terminar siempre en culpa, ansiedad o decepción", argumentando que no debemos prohibirnos alimentos, sino saber cómo y cuándo tomarlos.