Una mirada compartida sobre los cuidados de hoy
La fragilidad, la atención domiciliaria, la coordinación sociosanitaria y el reconocimiento a las personas cuidadoras marcaron buena parte del debate entre los especialistas, que defendieron una respuesta conjunta para garantizar autonomía y cuidados dignos
La necesidad de repensar los cuidados en una sociedad cada vez más envejecida centró buena parte del debate mantenido por Alicia López de Ocáriz, directora médica del Grupo Cinfa y presidenta del Observatorio Cinfa de los Cuidados; Patxi Úriz Otano, jefe clínico de la Unidad de Recuperación Funcional del Hospital San Juan de Dios Pamplona-Tudela; y Susana Martínez Agorreta, responsable del Área Sociosanitaria y de Solidaridad del mismo centro.
Más allá de los datos demográficos, los participantes coincidieron en que el gran desafío no consiste únicamente en vivir más años, sino en hacerlo con autonomía y calidad de vida. Úriz recordó que Navarra afronta retos ligados al envejecimiento, la cronicidad y la dependencia, aunque quiso subrayar una visión optimista de la situación. “La esperanza de vida de las personas que viven en nuestra comunidad estamos hablando de una media de edad de 83 años. Esto lo tenemos que ver como una oportunidad y como un logro”, afirmó. El especialista insistió en que la mayoría de las personas mayores envejecen de manera saludable durante buena parte de su vida y defendió la importancia de actuar antes de que aparezcan situaciones de dependencia. En ese sentido, destacó el papel de la prevención y de hábitos saludables que contribuyan a conservar la capacidad funcional durante más tiempo.
La conversación giró también en torno a un cambio de paradigma en la atención a las personas mayores. Según explicó Úriz, la prioridad ya no debe centrarse exclusivamente en tratar enfermedades, sino en preservar la funcionalidad. “La atención sanitaria no va a estar solo centrada en atender la enfermedad, sino en mantener la capacidad de las personas mayores”, señaló.
En esa misma línea se expresó López de Ocáriz, quien defendió que el envejecimiento saludable depende en gran medida de la capacidad para seguir desarrollando una vida activa. “Queremos vivir más, pero queremos vivir bien”, resumió. La directora médica de Cinfa insistió además en que existen herramientas para prevenir o retrasar situaciones de fragilidad y que mantener la actividad física, las relaciones sociales y una alimentación adecuada resulta fundamental para conservar la calidad de vida.
Uno de los aspectos que más atención recibió fue el papel de las personas cuidadoras. López de Ocáriz explicó que el trabajo desarrollado por el Observatorio Cinfa de los Cuidados ha permitido conocer mejor las dificultades a las que se enfrentan quienes atienden a sus familiares mayores. Entre los principales desafíos identificó la falta de tiempo y la carga emocional asociada a esa responsabilidad. Según explicó, muchas personas deben compatibilizar los cuidados con su vida laboral y familiar durante largos periodos de tiempo.
Otro de los mensajes compartidos por los participantes fue la necesidad de reforzar la coordinación entre los distintos recursos sanitarios y sociales para garantizar una atención continuada. La continuidad asistencial, la atención comunitaria y el apoyo domiciliario aparecieron como elementos imprescindibles para responder a las necesidades de una población cada vez más longeva. De cara al futuro, los tres expertos coincidieron en que el objetivo pasa por desarrollar un modelo centrado en la persona, capaz de combinar atención sanitaria, apoyo social y acompañamiento emocional. Un sistema que permita a las personas permanecer en su entorno habitual el mayor tiempo posible y que, al mismo tiempo, reconozca el valor de los cuidados como uno de los grandes retos colectivos de las próximas décadas.
Dr. Patxi Úriz Otano / Jefe clínico de la Unidad de Recuperación Funcional del Hospital San Juan de Dios Pamplona-Tudela
Del tratamiento de la enfermedad al cuidado de la funcionalidad
El envejecimiento de la población, la cronicidad y la fragilidad fueron algunos de los ejes sobre los que giró la intervención de Patxi Úriz Otano, jefe clínico de la Unidad de Recuperación Funcional del Hospital San Juan de Dios Pamplona-Tudela. Durante el encuentro defendió la necesidad de adaptar el sistema sanitario a una realidad en la que cada vez más personas viven más años y conviven con varias patologías.
Lejos de ofrecer una visión pesimista, Úriz recordó que el aumento de la esperanza de vida constituye un éxito colectivo. “La esperanza de vida de las personas que viven en nuestra comunidad es cada vez mayor”, afirmó.
El especialista insistió en que la clave no pasa únicamente por atender enfermedades, sino por preservar la autonomía. En este sentido, destacó que la Organización Mundial de la Salud sitúa la capacidad funcional en el centro del envejecimiento saludable. “La atención sanitaria no va a estar solo centrada en atender la enfermedad, sino en mantener la capacidad de las personas mayores”, señaló.
A lo largo de su intervención puso el acento en la prevención de la fragilidad mediante ejercicio físico, alimentación adecuada, actividad cognitiva y relaciones sociales.
También alertó sobre señales que pueden anticipar situaciones de dependencia, como las caídas, el cansancio persistente, la pérdida de peso o el aislamiento. De cara al futuro, reclamó una mayor coordinación sociosanitaria y un refuerzo de la atención primaria. “La atención sanitaria, la carga sanitaria de las personas mayores no debe recaer en un medio hostil como suele ser el medio hospitalario. Debe recaer en la comunidad, en la atención primaria”, puntualizó.
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Susana Martínez Agorreta / Responsable del Área Sociosanitaria y de Solidaridad del Hospital San Juan de Dios Pamplona-Tudela
Hacia un modelo de cuidados más profesional y comunitario
Susana Martínez Agorreta, responsable del Área Sociosanitaria y de Solidaridad del Hospital San Juan de Dios Pamplona-Tudela, defendió durante el encuentro la necesidad de abordar el envejecimiento desde una perspectiva integral en la que salud y cuidados formen parte de una misma respuesta.
Desde el inicio de su intervención dejó claro que el desafío trasciende el ámbito sanitario. “No es un reto exclusivamente sanitario, es un reto también social y es un reto a nivel de sociedad en su conjunto”, afirmó.
Martínez explicó que la atención a las personas mayores requiere una estrecha coordinación entre profesionales sanitarios, servicios sociales y recursos comunitarios. También destacó la importancia de preparar adecuadamente el paso del hospital al domicilio para evitar situaciones de incertidumbre tanto para los pacientes como para sus familias.
Uno de los aspectos que más desarrolló fue la evolución del modelo de cuidados. Según señaló, la sociedad se encuentra en un proceso de transformación en el que el apoyo familiar continúa siendo esencial, pero convive cada vez más con recursos especializados.
La responsable sociosanitaria insistió además en la necesidad de formar a las personas cuidadoras. “La buena intención que ponen las familias y todo el amor con el que cuidan no es suficiente”, advirtió. Por ello, defendió iniciativas que combinen capacitación, acompañamiento emocional y apoyo comunitario. De cara al futuro, apostó por reforzar los cuidados domiciliarios y comunitarios, permitiendo que las personas permanezcan en sus hogares más tiempo. Finalmente, defendió la necesidad de recursos accesibles, sostenibles y centrados en la persona.
Alicia López de Ocáriz / Directora médica del grupo CINFA y presidenta del Observatorio Cinfa de los cuidados
La importancia de visibilizar y apoyar a las personas que se convierten en cuidadores
La realidad de las personas cuidadoras ocupó buena parte de la intervención de Alicia López de Ocáriz, directora médica del Grupo CINFA y presidenta del Observatorio Cinfa de los Cuidados. Su participación estuvo centrada en la importancia de reconocer el papel de quienes atienden a familiares mayores y en la necesidad de proporcionarles recursos para afrontar una tarea cada vez más compleja.
López de Ocáriz defendió que el objetivo no debe limitarse a aumentar la esperanza de vida, sino a preservar la calidad de vida de esos años. “Queremos vivir más, pero queremos vivir bien”, resumió durante el debate.
La directora médica de Cinfa destacó que muchas situaciones de fragilidad pueden prevenirse o retrasarse mediante hábitos saludables y una vida social activa. Sin embargo, dedicó gran parte de su intervención a analizar la situación de las personas cuidadoras, un colectivo cuya labor consideró imprescindible, pero muchas veces invisible.
Según explicó, los estudios impulsados por el Observatorio Cinfa de los Cuidados muestran que el tiempo y la carga emocional constituyen los principales desafíos a los que se enfrentan estas personas. Además, defendió la necesidad de proporcionar formación y apoyo psicológico para que puedan desempeñar mejor su labor. “Como sociedad hemos evolucionado a un ritmo más lento que las necesidades de cuidados”, afirmó. A su juicio, el envejecimiento de la población, los cambios en la estructura familiar y las nuevas dinámicas laborales obligan a abrir un debate público sobre cómo afrontar este reto.
La responsable de Cinfa concluyó reclamando “más visibilidad, más reconocimiento” para quienes cuidan y una mayor corresponsabilidad social en una tarea que consideró fundamental para el bienestar colectivo.