"Pasaré el testigo como hiciero conmigo para mantener viva esta lengua que nos distingue"
pamplona. El primer recuerdo que le viene a la mente cuando piensa en infancia es su paso por la ikastola de Viana. "Empezamos en una especie de corral. Todo eran dificultades para implantar este nuevo sistema educativo con el euskera como base. Recuerdo la lucha de los padres por llevar adelante este sueño que con el tiempo daría sus frutos", recuerda Amaia Díaz de Cerio Mendaza, que añade "a los ojos de una niña todo era sencillo y diversión".
Esta joven de 25 años guarda un "grato recuerdo" de sus profesores. "Supieron transmitirnos el conocimiento de nuestras raíces, cultura y lengua, y el valor del esfuerzo", señala esta joven que recuerda con cariño la celebración del Oinez en 1992.
Al terminar Primaria, su familia tuvo que decidir si seguía con la enseñanza en euskera. "Siempre lo tuvimos claro porque los resultados habían sido fructíferos", señala. Estudió ESO y Bachiller en Álava y, "siguiendo los pasos de mi hermano me fui a la UPV a estudiar Ingeniería Técnica en Química. Después hice la especialidad. Pasé los veranos en Inglaterra e Irlanda para mejorar el nivel de inglés y mi hermano me animó a realizar el proyecto de fin de carrera en el extranjero. Aparté mis miedos y lo hice. Llevo 4 meses en Praga con un proyecto sobre tratamiento de aguas residuales", explica. Esta joven se siente "orgullosa" por salir fuera y conocer otras culturas. "Tengo el euskera siempre presente. Ha marcado mi vida porque fácil no hay nada pero si se lucha nada es imposible. Estando fuera te das cuenta de quién eres y de dónde vienes. Pasaré el testigo, como hicieron con nosotros para mantener siempre viva esa lengua que nos identifica y distingue".