La furgoneta de Manuel Vázquez y Pedro Isaba se convirtió en un BlaBlaCar improvisado rumbo a Madrid. El encuentro de los cinco ocupantes del vehículo fue por puro azar: se conocieron en la fila para devolver el billete tras la cancelación del tren que salía de Pamplona con destino a la capital a las 12.10 horas. Al ver que tenían tres plazas libres, Vázquez e Isaba no dudaron en ofrecérselas a las hermanas Josefina y Tarsila Ruiz y a Paulina García.
“Para aprovechar el trayecto van a bajar con nosotros. Otras veces ya lo hemos hecho y no nos cuesta nada echar una mano. Han subido ellas, pero podría haber sido cualquiera”, explican Vázquez e Isaba, que se dirigen a Madrid para coger el martes un vuelo con destino a Tailandia.
“Hemos venido de Donostia en furgoneta y vamos a seguir en el coche hasta Madrid. Nos han ido mandando constantemente cambios de hora y actualizaciones, pero no nos han avisado de la cancelación hasta última hora. Ya nos lo imaginábamos y por eso hemos venido a Pamplona con la furgoneta en vez de en autobús, pero fastidia igual”.
Pese a las molestias, muestran comprensión con la situación. “Entendemos que es una forma de hacer presión por parte de los maquinistas. Hay que respetar su protesta y esperar que el conflicto se solucione”.
Para las hermanas Josefina y Tarsila Ruiz, el viaje a Madrid se convirtió en toda una anécdota. “Va a ser nuestro primer BlaBlaCar”, bromean. “Al final vamos juntos en la furgoneta y nos viene genial. Nos hacen un gran favor porque yo el martes vuelo a Menorca”, asegura Josefina.
"Teníamos el viaje y el hotel pagados"
Las dos hermanas se encontraban en Pamplona visitando a la hija de Josefina, que es profesora. Después de unos días de incertidumbre y de múltiples cambios en el horario del tren, la furgoneta de Vázquez e Isaba acudió al rescate cuando ya se quedaban sin opciones. “No sabíamos qué iba a pasar con el tren y ha sido un mazazo cuando nos han dicho que no salía. Teníamos el viaje organizado, el hotel pagado —que nos ha costado un pastón— y casi nos quedamos sin disfrutarlo”.
La quinta ocupante del vehículo fue Paulina García, que estudia un máster de Investigación en Madrid por las tardes. “Si el tren salía a las 11 me daba tiempo, pero ya va a ser imposible. Como voy en la furgoneta, a ver si puedo llegar a alguna clase por lo menos”.
Los cinco cogieron las maletas y salieron en dirección a Madrid. “No sabemos dónde dejaremos la furgoneta, pero ya lo apañaremos. Ahora, lo importante es llegar”.