Un psiquiatra cree que en la tragedia de Boecillo puede subyacer el "síndrome del quemado"
VALLADOLID. El psiquiatra vallisoletano Blas Bombín reconoce tener dudas de que la muerte por asfixia de tres menores discapacitados en un centro de acogida de Boecillo (Valladolid) a manos, presuntamente, de su cuidadora pueda enmarcarse en un triple homicidio por compasión. En cambio, ha conjeturado que la tragedia podría tener su origen en el denominado 'síndrome del quemado' o síndrome de 'Burn out' al que se encuentran expuestas las personas que desempeñan determinadas tareas.
En el presente caso, y tras advertir de que la opinión expresada se mueve en el terreno de la conjetura, el experto en Psiquiatría ha calificado la conducta de la cuidadora de "aberrante y de naturaleza monstruosa y antinatural" y, en principio, ha puesto en tela de juicio que la triple asfixia de los menores responda al deseo compasivo de la detenida de poner fin a la penosa vida de las víctimas.
Así, frente a la hipótesis del triple homicidio compasivo Bombín ha explicado que el comportamiento de G.L.B, de 55 años y nacionalidad uruguaya, quien llevaba cinco años trabajando en el centro 'Nuevo Amanecer' que gestiona la ONG Mensajeros de la Paz en Boecillo, podría ser fruto del síndrome de 'Burn out' que afecta a algunas personas que están al cuidado de personas mayores, enfermas o discapacitadas, como el presente caso, y que "puede provocar estrés, cansancio, depresión y derivar en una alteración psicótica".
En estos casos, tal y como ha precisado el experto, la persona afectada puede llegar a sufrir "delirios y tener actitudes aparentemente redentoras y compasivas que le llevan a erigirse en justiciera de una situación penosa o lamentable", trastorno que podría verse agravado en el supuesto de que, además, consumiera algún tipo de sustancia estimulante para resistir el "agobio que puede suponerle el cuidado reiterado de este tipo pacientes".
El intento de suicidio de la cuidadora, que fue hallada inconsciente en una bañera y con cortes en sus muñecas y cuello, es otro indicio que lleva a Bombín a cimentar su tesis de que G.L.B, "en un momento de lucidez", pudo percatarse a posteriori de la gravedad de su conducta y que muestra que "el equilibrio mental de esta persona deja mucho que desear".
En cuanto a una posible responsabilidad subsidiaria por lo ocurrido en dicho centro de acogida, gestionado por Mensajeros de la Paz y tutelado por la Gerencia de Servicios Sociales de la Junta, Bombín ha sido categórico al asegurar la "dificultad" de prever este tipo de situaciones, sobre todo en personas que llevan tanto tiempo desempeñando este tipo de trabajos.
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