Un astado de los destinados a ser lidiados en la corrida picassiana que este sábado se anunciaba en Málaga corneó mortalmente en los corrales del coso de La Malagueta al que fuera matador de toros local Ricardo Ortiz, cuando se encargaba de las labores de desembarque del encierro de las ganaderías de El Pilar y Puerto de San Lorenzo. Un trágico suceso que recuerda uno sucedido en Navarra, del que un vecino de Castejón pudo salir adelante.
Carlos Martínez Moreno, mayoral de profesión de la ganadería riojana de Toropasión, y vecino de Castejón, fue trasladado a la UCI en agosto de 2018 debido a una quincena de cornadas que le asestó un toro en una finca de Alfaro mientras realizaba labores de apartado de ganado, gracias a que un compañero suyo de la ganadería riojana de Toropasión se encontraba en el lugar, le ayudó a apartar al burel y avisar a las emergencias.
El suceso ocurrió cuando el animal, que no estaba a la vista de Martínez, embistió contra la yegua sobre la que este cabalgaba de forma imprevista y provocó la caída al suelo del mayoral. El burel se cebó de tal forma que acabó matando al propio equino y luego acometió contra él mientras trataba de escapar del lugar. En el escenario se encontraba un compañero de trabajo que trató de apartar al toro y de salvaguardar al mayoral. Así, el propio empleado dio aviso a las emergencias y el vecino de Castejón fue trasladado en helicóptero medicalizado al Complejo Hospitalario de Navarra en torno al mediodía.
Siete horas de operación
El vecino de Castejón quedó ingresado en estado muy grave aunque se le pudo estabilizar a su llegada al centro médico, para proceder a ser operado durante varias horas de las heridas por asta que sufrió. El mayoral fue operado durante siete horas de sus heridas (la más preocupante presentaba una longitud considerable y trayectoria ascendente en la zona del abdomen), evolucionó favorablemente sin ninguna complicación ni cuadro infeccioso y, tras unos días en Cuidados Intensivos, pasó a planta para continuar con su recuperación antes de recibir el alta.
Más de 100 días alejado de la finca estuvo un Carlos Martínez que, al regresar, grabó un vídeo junto con su empresa cargado de épica y emotividad, con el que felicitaron la Navidad de aquel año. En el cortometraje, Martínez, a quien se le atribuía la voz en off, relataba que “aquel día, la vida me puso a prueba. La prueba de fuego que pudo costarme caro. Pero aquí estoy de nuevo a tu lado. He vuelto para seguir luchando por mí, por ti, por todos aquellos que se han dejado la piel ante tus astas. Hoy más que nunca, feliz Navidad, feliz vida".
En pantalla aparecía entonces un mensaje de la empresa Toropasión: "Dedicado a nuestro mayoral Carlos Martínez Moreno, a nuestro equipo y a todos los que caen delante del toro y tienen el coraje de volver para vivir cada día junto a él. Y por el agradecimiento por todo el apoyo recibido, en nombre de Carlos, su familia y todo nuestro equipo", finalizaba el mensaje.