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Larraga, epicentro reivindicativo

mañana se celebrará una gran fiesta a favor del modelo d con la que se pretende denunciar la actual zonificación lingüística

Larraga, epicentro reivindicativoFOTO: A. IZKO

"SIEMPRE he querido que mis hijos estudiasen en euskera y no les he querido llevar a la ikastola de Tafalla, a pesar del alto nivel académico que tiene el centro, porque soy una firme defensora de la educación pública. Por eso llevo a mi hijo mayor, de 5 años, a Puente la Reina-Gares aunque soy consciente del alto riesgo que supone desplazarse diariamente 28 kilómetros (14 de ida y 14 de vuelta) por la carretera".

La que habla es Argi Rus, una de las impulsoras de la asociación Biderra, compuesta por padres y madres de Larraga, Mendigorría y Artajona que reclaman una educación pública en euskera. Juntos han logrado que los ocho niños que actualmente estudian en Puente la Reina-Gares hagan este recorrido en un taxi cuyos gastos, que ascienden a 6.000 euros anuales, sufraga Sortzen Ikasbatuaz. Ambos colectivos se reunirán este domingo en Larraga, en torno a una gran fiesta a favor del modelo D, para denunciar la zonificación lingüística así como para reivindicar la oficialidad del euskera en todos los pueblos y barrios de Euskal Herria.

Según un estudio realizado por Sortzen, en esta misma situación se encuentran actualmente en Navarra unos 1.400 alumnos, quienes realizan a diario una media de veinte kilómetros para estudiar en euskera, dato que equivale a cinco millones de kilómetros anuales o a 13 viajes a la Luna. El coste total de este kilometraje asciende a 751.812 euros, una media de 540 euros por persona sólo en gasolina. Todo un despropósito si se tiene en cuenta que estudiar en el propio pueblo o barrio es un derecho básico.

A este respecto, Rus subraya que se siente una "navarra de segunda" si se compara con otras familias de Artajona que han optado por la escolarización de sus hijos en centros de lengua castellana, ya que ellos "no tiene que hacer frente al mismo esfuerzo que nosotros" indica.

Por todo ello, los organizadores de esta gran jornada lúdica han creído oportuno homenajear a los padres del niño fallecido, hace ahora trece años, en un accidente de tráfico que se produjo cuando recorría los 10 kilómetros que separan Oteiza de Estella, donde estudiaba en euskera ante la imposibilidad de hacerlo en su pueblo. Arantxa Asiáin y Víctor Maturet, que así es como se llaman los padres del joven, llegaron incluso a denunciar al Ejecutivo Foral por dejación, aunque finalmente la denuncia no se admitió a trámite.

Aunque haya transcurrido más de una década desde el trágico suceso, Arantxa sigue sin comprender por qué nadie atendió sus exigencias. "Luchamos para que el autobús que recogía a los escolares de Villatuerta se desplazara también a Oteiza, donde había escuela pero sólo en castellano. Seríamos unas 15 familias que queríamos que nuestros hijos estudiaran en euskera, pero no hubo manera" recalca. El único dato positivo que extrae de todo lo ocurrido es que el dinero que se recolectó, en su día, para defender su causa sirve ahora para subvencionar, entre otras cosas, el transporte de los niños de Artajona, Mendigorría y Larraga.

Néstor Salaberria, portavoz de Sortzen-Ikasbatuaz, por su parte, exige "igualdad de condiciones para poder estudiar en euskara", es decir, "en el modelo D", ya que según apunta "es el único que garantiza una enseñanza completa en euskera, castellano e inglés".