en unas pocas horas, el fuego devoró la mayoría de las propiedades de la familia Otondo Iribarren de Amaiur, en el valle de Baztan, desde el tejado hasta la planta baja. "Hemos perdido todo, hasta mi alianza. Es terrible, porque está todo negro, todo para tirar", lamentaba ayer Beñardo Otondo Maritorena, 58 años, junto al esqueleto del caserío Dorreko Borda.

Con él, su esposa Maite Iribarren Ezurmendia, y sus hijas Amagoia y Agurtzane, comenzaron ayer la limpieza de la vivienda familiar, que ardió el miércoles sobre las 10.30 horas. En ese momento, la única que se encontraba en casa era Maite. "Oí un ruido que procedía del desván. Al subir vi estaba todo quemándose", recordó.

La mujer telefoneó a sus hijas y a su marido. "Yo estaba en Puente la Reina y para cuando llegué estaba todo quemado, todo", recalcó Beñardo, mientras que su hija Amagoia estaba trabajando cuando conoció la noticia. "Me llamó mi madre a la pastelería Malkorra. Ver cómo se quema tu casa es muy duro", describió.

Aunque los bomberos del parque de Oronoz y del parque central de Cordovilla "intentaron salvar lo que se podía, poco se pudo hacer", señaló Beñardo. "Lo único bueno es que todos estamos bien, porque si el incendio llegar a ser por la noche no sé qué habría pasado", añade su hija.

Las llamas, que se iniciaron en el desván, causaron daños en el tejado, en los dormitorios situados bajo el desván, y en la planta baja, donde se guarda el ganado, pero que, por fortuna, no estaba encerrado cuando se produjo el incendio. "Solo se ha salvado del fuego la cocina y hemos podido recuperar el frigorífico y la lavadora, pero están mojados y habrá que ver si funcionan".

El resto de las pertenencias, sin embargo, ardieron o resultaron dañadas por el humo. "No hemos podido salvar ni la ropa, ni los muebles, ni libros, ni recuerdos... Se han quemado hasta las fotos de nuestra boda", afirmaba apenado Beñardo, quien está decidido a reconstruir lo antes posible el caserío familiar, en el que vivieron sus padres y sus abuelos, y en el que nació él y sus cinco hermanos. "Tenemos que empezar de cero. Nos ha tocado esta desgracia y ya nada podemos hacer".

La solidaridad de las gentes de Baztan se volcó ayer con la familia, a la que dieron alojamiento ("un vecino del pueblo nos ha dejado una casa"), ropa y alimento. "El sábado vamos a hacer auzolán para limpiar la casa. Van a traer dos camiones y dos tractores para tirar todo. Ya ha estado el arquitecto y no sabemos cuánto van a tardar los permisos, pero nuestra idea es rehacer el caserío sí o sí", asevera la familia.

Aunque aún no están claras las causas del origen fuego, Beñardo apunta a un cortocircuito, porque "la cocina estaba bien y la chimenea está al otro lado de la casa. No sabemos qué ha ocurrido ni tampoco qué pasará con el seguro".