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Un rescate que podría haber durado 30 horas

Unos 15 espeleólogos voluntarios acudieron al lugar para prestar sus servicios en el auxilio del accidentado

Un rescate que podría haber durado 30 horasBeroiz

día y medio de rescate. Esa era la primera estimación que realizó el dispositivo coordinado por la Agencia Navarra de Emergencias integrado por efectivos del GREIM (Grupo de Rescate Especialista e Intervención en Montaña) de la Guardia Civil, del Servicio de Bomberos y del equipo Espeleosocorro Navarro.

Ante la noticia de que el accidentado podía sufrir una fractura de cadera a 260 de profundidad, la movilización de personal especializado para su auxilio fue inmediata. Un miembro del GREIM estimó que si el afectado no hubiera podido salir por sus propios medios y hubiera sido necesario evacuarlo con camilla, la operación habría durado, al menos, 24 horas más. A pesar de ello, los espeleólogos que acudieron de forma voluntaria a la zona permanecieron en alerta hasta que vieron al madrileño herido, Roberto Calvo, sano y salvo.

En la base de operaciones ubicada en el Camping Zuriza aguardaban unos seis espeleólogos que procedían de distintas partes de Navarra y de la Comunidad Autónoma Vasca. En estas ocasiones, estos amantes de la espeleología dejan sus quehaceres diarios, si es posible, y se trasladan al lugar de los hechos. Oskar Latasa, miembro del Espeleosocorro Navarro, cargó su mochila a los hombros y subió al helicóptero que le dejaría, minutos más tarde, en la sima de la Kietud, donde el deportista madrileño había quedado atrapado. Momentos antes, el resto de voluntarios organizaba todo el material que iba a necesitar Latasa para el rescate. Entre ellos se encontraban las navarras Amaia Luzuriaga Iracheta y Alicia Arias Cuenca. Ayer por la mañana, ésta última, natural de Lekumberri, estaba en San Sebastián. “He ido a la playa esta mañana y justo he recibido el aviso de que había un espeleólogo atrapado. He dejado todo, he llegado a casa con el bikini, he cogido la mochila y me he venido de inmediato”, relató Arias, quien finalmente no tuvo que prestar sus servicios en la sima de la Kietud.

En la madrugada del miércoles, en la misma sima se encontraba Koldo Sansinenea Rodríguez, un integrante de la expedición compuesta por navarros y vascos en la que había unos 23 espeleólogos presentes en el momento en el que ocurrieron los hechos; éstos compartían campamento con el equipo Kieto de Madrid, al que pertenecía el accidentado, que junto con la expedición internacional Cavex, y con la Unidad Militar de Emergencias (UME), exploraban la sima con unos 42 efectivos. El equipo internacional lo formaban especialistas de países como Rusia o Portugal. Sansinenea estaba dormido cuando dieron el aviso de que un compañero había quedado atrapado. “Yo estaba en el campamento y sabía que los madrileños estaban en esa sima. Hacia las 4 horas han dicho que había habido un percance y que iba a ser algo serio”, comentó Sansinenea, de 56 años, quien añadió que había que aprovechar las horas de luz y el buen tiempo para sacar a Roberto Calvo en las mejores condiciones.

en el interior Tal como narró este donostiarra, a esa profundidad la temperatura es de unos cuatro grados y si llueve, lo más probable es acabar empapado de agua. No era el primer rescate en el que estaba presente Sansinenea. Recuerda uno de 1985 en Picos de Europa. Por aquella época, según cuentan los voluntarios llegados desde la CAV, no existían equipos profesionales como los de ahora, sino que eran ellos, los voluntarios, los que tenían que acudir a estas zonas. Por ello, agradecen que actualmente efectivos de los cuerpos de seguridad tengan personal especializado para estos casos, ya que ellos, al fin y al cabo, son voluntarios y quizá no puedan acudir a uno de estos sucesos en una situación determinada.

Finalmente, nada más Roberto Calvo bajó del helicóptero que le trasladó desde la sima hasta el Camping Zuriza y se sentó en una piedra para aguardar al que le llevaría minutos más tarde al CHN, sus colegas vascos y navarros salieron a paso ligero a su encuentro. Con la mirada fija en él, como queriendo analizar su estado físico y mental después de todo ese tiempo atrapado en una cueva gélida, agradecieron que fueron ocho y no 30 horas de rescate.

3.ooo simas de norte a sur

Rescates. Navarra cuenta con unas 3.000 simas repartidas por toda la geografía foral, censadas y catalogadas. La mayoría de ellas se sitúan en el norte de la Comunidad Foral, ya que en esta zona abundan las rocas calizas que propician la formación de estas cavidades. No es la primera vez que un espeleólogo queda atrapado en una sima navarra. Entre otras, La Piedra de San Martín, cerca de Larra, cuenta con varias cavidades que han sido escenario de rescates. En 2009, los franceses Damien Butaeye y Franck Maciejak y el griego Gregories Anastasopoulos lograron salir de una sima por su propio pie tras permanecer varios días atrapados, mientras que en 2007 la espeleóloga belga Anette Van Houtte fue rescatada tras estar 85 horas bajo la superficie después de romperse una pierna a 600 metros de profundidad.