pamplona - Los resultados de los exámenes prácticos del carné de conducir B (coche) sitúan a la Comunidad Foral en los porcentajes más bajos de la última década y, por añadidura, de su historia. Durante el año pasado, más del 60% de las pruebas realizadas por los aspirantes a ser nuevos conductores fueron suspensas y tan solo el 39,6% fueron declaradas aprobadas, un porcentaje que representa una caída de 8 puntos en comparación con la tasa que se registró en 2005 y que coloca a Navarra más de 5 puntos por debajo de la media estatal de aprobados, que el año pasado fue del 44,97%.
El dato inquieta a los profesionales del sector que han analizado la situación comparándola con otras comunidades autónomas, e incluso han solicitado información al Portal de Transparencia del Gobierno de España en busca de explicaciones. Para los miembros de la Asociación Provincial de Autoescuelas de Navarra (Apana) las causas son varias, y citan entre ellas la carencia de examinadores que sufre la Comunidad Foral, donde tan solo hay cinco de forma permanente para las pruebas de circulación, lo que retrasa los exámenes y genera una lista de espera que condiciona enormemente la preparación de los alumnos, y destacan a un examinador en concreto que presenta una de las tasas más altas de suspensos de todo el Estado.
Según señalan varios asociados de Apana, “al haber poco examinadores y tener que presentar a los alumnos a un mes vista, muchos dejan de dar clases hasta que saben que podrán examinarse. Consecuentemente, su preparación no es la idónea”, lamentan los profesionales, que han venido denunciado denunciado pública y reiteradamente esta situación durante los últimos años, y que como único alivio encuentran los examinadores itinerantes o de refuerzo que llegan a Navarra en determinadas épocas.
Las propias autoescuelas, que también padecen los efectos de este sistema perverso ya que no pueden presentar a examen a todos los alumnos que quisieran y que se han autorregulado para intentar reducir los tiempos de espera examinando cada semana menos aspirantes de los que podrían, no atisban en el horizonte una solución a esta problemática, ya que ninguna de las plazas de nuevos examinadores que la Dirección General de Tráfico (DGT) ha previsto para este año se ha asignado a Navarra, donde tampoco quieren recalar los funcionarios para ocupar las plazas que se han venido ofertado.
el octavo con más suspensos Entre la información que ha recabado Apana a través del Portal de Transparencia del Gobierno de Navarra han comprobado que entre los cinco examinadores permanentes de la plantilla fija de Navarra se encuentra el octavo de los 750 examinadores que hay en toda España que más suspensos dicta, con una tasa del 79,7%, lo que a juicio de las autoescuelas es, como poco, desconcertante. Por ese motivo, han contactado con la DGT y con la jefa provincial de Tráfico en Navarra, Belén Santamaría, con el objetivo de abordar las causas de estos malos resultados -que solo se producen en el carné B-, sin haber obtenido respuesta por el momento.
Además, y a la luz de un informe sobre las supuestas 100 mejores autoescuelas de España, los profesionales destacan las particularidades del tráfico existente en Pamplona y en otras ciudades de tamaño medio, que igualmente influye en que aprobar el examen de conducir sea más exigente que en otros lugares del Estado. “En Pamplona hay infinidad de glorietas, orejas, cuestas... Además, en poco tiempo puedes pasar de un tráfico puro de ciudad, a conducir por carretera e incluso autopista. Son variables que obligan al alumno a ir mejor preparado en comparación con otros que se examinen en entorno de circulación más sencillos”, apuntan desde Apana, desde donde añaden que “no creemos que las autoescuelas de Navarra enseñemos peor que las de otras comunidades, ni que hayamos bajado el nivel con respecto a hace unos años, pero los números ahí están y hay que buscar las razones a estas diferencias”, si bien hacen autocrítica al valorar el impacto de la crisis en la formación de los alumnos y en los costes de las propias autoescuelas.
El caso es que según los datos del año pasado el 60,4% de los exámenes de conducir para el permiso B (turismo) fueron suspensos en Navarra, dato que en el conjunto del Estado se queda en el 55,2%. La cifra es más de 8 puntos peor que en 2005, cuando el 47,6% de las pruebas efectuadas en Navarra fueron aprobadas, un número muy similar al que se registró en España (48,7%).
El descenso de 2015 en comparación con 2014 fue de casi 2 puntos, una cifra que los profesionales achacan en buena medida a la huelga de examinadores que se produjo durante el verano y que, nuevamente, se tradujo en una “peor preparación de los alumnos que acudieron a examinarse durante esa temporada”. “Supuso agravar aún más el problema y todavía lo estamos arrastrando, porque aún no se ha normalizado el ritmo de exámenes”, finalizan.
El Post-it
¿Las 100 mejores autoescuelas? En un estudio de la consultora Pons Seguridad Vial sobre las 100 mejores autoescuelas de España no figura ninguna de Navarra ni de Madrid, y solo dos de Barcelona, mientras que 34 se sitúan en Castilla-La Mancha, donde las poblaciones y la densidad son reducidas. Limitar un informe sobre la calidad de las autoescuelas al porcentaje de aprobados, sin valorar variables como el tipo de tráfico, no es concluyente ni científico, y solo demuestra que la exigencia varía de un lugar a otro.