En un entorno que destaca por la velocidad de cambio y por la aparición continua de nuevas tecnologías que impactan directamente en los modelos de negocio y en la forma de gestionar todo el ciclo de vida del cliente, el directivo debe estar continuamente formado. Formado en el sentido de tener criterio para tomar decisiones estratégicas, y el suficiente criterio para poder impulsar las iniciativas de mayor impacto en el cliente y en la competitividad de la empresa.
Si no hay formación no hay innovación. Ya que la innovación de basa fundamentalmente en dos motores: el entendimiento constante del cliente y la capacidad de la empresa en responder a ese cliente. No sólo satisfaciendo sus necesidades “correctamente” sino sorprendiéndole con nuevas formas más eficaces, eficientes, convenientes y atractivas en la experiencia de satisfacer esas necesidades.
Por lo tanto, si las empresas no están continuamente innovando, es simplemente imposible conectar y satisfacer a un cliente en constante cambio; cada vez más exigente y en el que confluyen generaciones con motivaciones y estilos de vida muy diferentes (generación silenciosa, baby-boomer, generación X, generación Y o millenials, generación Z, generación touch...).
Y esa capacidad de la empresa de conectar y satisfacer al cliente, se resume en tener el talento humano con las capacidades, competencias y habilidades necesarias para poder innovar de manera constante. En este contexto la formación es un factor determinante e influyente en la capacidad de innovar de una empresa. Y la formación específicamente de los directivos es clave. Ya que de lo que no se sabe, no se es consciente ni se sabe cómo abordarlo. Y eso lleva a la parálisis. El seguir haciendo lo mismo de la misma manera durante años, mientras que el entorno en el que compites cambia cada día.
Al contrario, los directivos que están capacitados tienen esa visión. Ven conexiones entre las necesidades y motivaciones más básicas y profundas del cliente, con las tecnologías más disruptivas e innovadoras. Y esa visión de esas “conexiones”, luego deben ser traducidas en nuevos modelos de negocio, nuevos servicios, nuevos productos en la organización. Esa es la responsabilidad de los directivos.
En ESIC Business & Marketing School estamos convencidos de que para lograr esa visión y esa capacidad de convertirlo en realidad con sus equipos, los directivos deben estar “capacitados a alto nivel” en las nuevas formas de dirigir y gestionar la empresa en entornos crecientemente digitales, las nuevas formas de dirigir al nuevo talento, el entendimiento de las nuevas tecnologías disruptivas y su impacto en su empresa, los procesos y metodologías para impulsar de manera sostenible y constante la innovación, la digitalización y la integración con medios físicos en la gestión comercial.
Para ello, la Escuela incorpora estas competencias y habilidades de manera trasversal en todos los programas dirigidos a directivos, según el contexto del programa (MBA, Programa Integral de Desarrollo Directivo, Master en Dirección de Marketing?) y la Escuela además con su Instituto ICEMD, desarrolla toda una oferta formativa dirigida a directivos que necesitan entender la Economía Digital para poder impulsar la innovación de sus compañías en este nuevo entorno.