Iruña ha amanecido esta mañana con la promesa de una nieve que iba a permanecer tras el día de Reyes y un frío que no ha dado tregua. Por eso, frente a muchos peatones que aceleraban el paso para llegar antes a su destino y entrar en calor, también hubo otros, una pequeña resistencia, que esperaron durante varios minutos con los termómetros bajo cero a la espera de que diera la hora, se levantaran las persianas y, por fin, se estrenaran las rebajas. Y ya sea por la calefacción de los interiores o por las ganas de encontrar las prendas y productos que llevan en sus listas de deseos durante meses, los clientes se abalanzaron sobre los establecimientos. De esta forma, la compra se convirtió en un refugio, una estrategia para comprar abrigos, bufandas y capas extra contra un invierno que no espera y, también, en la tradición de cada año con la que jóvenes, familias y parejas disfrutan del último día de vacaciones antes de volver a la normalidad y, de paso, se compran algún que otro caprichico.
De esta forma, y tal y como ya acostumbra esta ciudad, a los restos de blanco que han quedado tras el temporal, durante los próximos días le acompañará el rojo característico con el que se anuncian las rebajas de enero y que provoca oleadas de gente en los distintos establecimientos comerciales. Una de las primeras tiendas en abrir fue El Corte Inglés, que ya tenían todos los pisos impecables para la marea de gente que iba a llegar durante las próximas horas. "Ya está todo el trabajo hecho para que los clientes puedan disfrutar", ha afirmado Miguel Bados, director de Comunicación y Relaciones Institucionales del Corte Inglés. En lo que respecta a la oferta, hay rebajas en todas las plantas de entre el 40% y el 50% en todos los productos y se extenderá hasta el próximo 28 de febrero. Y, pese a lo que más se venda sean las prendas de invierno, como abrigos, que esta temporada harán falta, todo tiene su público: "Los productos estrella son la moda y las firmas, porque es con lo que se asocia, pero también hay que pensar en hogar, belleza o informática", ha mencionado. De hecho, este es el motivo por el que no hay un perfil concreto del cliente, sino que es algo más heterogéneo. Las primeras horas suelen llegar personas "que no han acertado con los Reyes y vienen a cambiar y elegir otro objeto que les guste más", pero también gente que le había echado el ojo a algo previamente o que "viene sin ningún objetivo y, sin embargo, quieren disfrutar de los descuentos que no tenían previstos. Hay tipología de clientes para todos los tipos", ha apuntado. En lo que respecta a los posibles objetivos y horizontes de venta, se sabe que irá de la misma manera que la campaña navideña, que fue muy bien, así que "las rebajas serán todavía más potentes y más fuertes", ha asegurado.
Entre las personas que iban a cambiar alguna prenda, se encontraba Cristina Busto, de 43 años, que ha estado esperando en la puerta ser de las primeras en entrar. Aunque, de paso, ha aprovechado para mirar diferentes marcas, como "Pepe Jeans, Adolfo Domínguez o Purificación García. Es un buen momento para comprar cosicas porque hay prendas que están con una rebaja del 40%". De esta forma, mientras que ella va al Corte Inglés, ha dejado a su marido yendo a la Morea a buscar gangas. Por su parte, José Gómez es uno de esos rara avis que han madrugado sin tener la menor idea de que esta mañana comenzaban las rebajas. "Necesitaba pijamas y, como vivo por aquí, he aprovechado para venir", ha comentado. Además de eso, también estaba buscando un jersey para aguantar las bajas temperaturas. "Habrá que aprovechar los descuentos, pero no todo está de rebajas y hay cosas que están caras", ha reconocido.
En esa misma línea, Pablo Vital tampoco tenía ni idea de las rebajas: "Ha coincidido. Me he cogido dos camisas y un jersey, pero solo estaba rebajado el segundo. Pero siempre viene bien un descuentillo. No suelo comprar en las rebajas por mis tallas, porque nunca hay de mi talla en rebajas, pero esta vez ha habido suerte porque he venido pronto. A quien madruga, Dios le ve antes", ha sonreído. Así, Vital ha comentado que no suele comprar durante estas fechas y que solo realiza lo "estrictamente necesario" porque "ya tenemos de todo".
Por otro lado, otra de las avalanchas han tenido lugar en la tienda de Zara, situado en la avenida San Ignacio. Las puertas se han abierto a las 10.00 horas y algunas personas, como Juan, han tenido que ir "por obligación", ya que, aunque a él no le gusta ni ir de comprar ni nada relacionado con las rebajas, su novia "es experta y le ha echado el ojo a unas cuantas cosas", ha bromeado. Con todo, la excursión a la tienda ha sido fructífera (se ha llevado un par de pantalones) y "surrealista" porque "había más de 100 personas esperando a que se abriera la puerta. Parecía que regalaban algo, pero con la tontería nos hemos gastado 150 euros", ha indicado. Y todavía faltaban tiendas por visitar.
Así, entre copos que se resisten a desaparecer y escaparates teñidos de rojo, Iruña vuelve a confirmar que las rebajas no son solo una cuestión de consumo, sino casi un ritual colectivo. Un refugio contra el frío, una excusa para alargar un poco más las vacaciones y un último paseo antes de que la rutina vuelva a imponerse. Porque, mientras el invierno aprieta y la nieve se convierte en recuerdo, la ciudad se mueve al ritmo de las persianas que se levantan, de las bolsas que se llenan y de ese caprichico que, un año más, se cuela en la normalidad de enero.
El comercio online y las grandes superficies
Carlos Albillo, gerente de la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo ha incidido, "las ventas en el pequeño comercio se distribuyen a lo largo de todo el año. No tienen las rebajas o las Navidades el impacto que tenían hace unos años", un fenómeno al que se suma el impacto de las ventas online y las grandes superficies o el Black Friday de finales de noviembre. "Si la gente compra a finales de noviembre, y sobre todo online, probablemente tenga menos disponibilidad presupuestaria para comprar en Navidad, y eso es un hecho, lo hemos visto en los últimos años", ha lamentado, para destacar que "son elementos que han contribuido a cierta pérdida de cuenta de mercado en el pequeño comercio".
En cualquier caso, las rebajas siguen teniendo un importante impacto positivo en el empleo, ya que, según datos de la empresa Randstad, generarán 1.905 contratos en Navarra en comercios y empresas de transporte y logística, la misma cifra que el año pasado.