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La Red de Salud Mental de Navarra atendió a 1.878 personas por depresión en 2025, dos de cada tres mujeres

Los casos descienden un 17% desde 2022, cuando se tocó techo por el impacto de la pandemia | 550 pacientes fueron a una consulta por este trastorno por primera vez

La Red de Salud Mental de Navarra atendió a 1.878 personas por depresión en 2025, dos de cada tres mujeresIñaki Porto

La Red de Salud Mental de Osasunbidea atendió el año pasado a 1.878 personas por depresión, un trastorno caracterizado fundamentalmente por un estado de desesperanza y tristeza constante y profunda, que tiene un claro cariz femenino: dos de cada tres personas que recurren a Salud Mental con depresión (64%) son mujeres.

Se trata, según David Brugos, jefe del Servicio de Recursos Intermedios de la Red, de un “problema importante de salud pública”, que será una de las principales causas de discapacidad en un futuro cercano. “Se estima que alrededor de un 10-15% de la población mundial padecerá depresión a lo largo de su vida y actualmente es la principal causa de suicidio en jóvenes”, detalla el psicólogo.

No obstante, la incidencia de este trastorno –cuyo Día Mundial se conmemoró este pasado lunes– se encuentra bastante estable, con 550 nuevos casos el año pasado, según los datos facilitados por el departamento de Salud. En total, fueron 1.878 las personas que recurrieron a Salud Mental por depresión en 2025casi un 7% de todos los pacientes atendidos en la Red–, una cifra que ha descendido un 17% en los dos últimos años, después de que en 2022 se alcanzara el pico con 2.269 pacientes, algo que se explica por la pandemia de covid-19.

Las mujeres, más propensas

En lo relativo al sexo, Brugos indica que este trastorno se manifiesta con mayor frecuencia en las mujeres (64% frente al 36% de hombres), fundamentalmente por factores sociales y ambientales que hacen que ellas sean más propensas a sufrir un cuadro depresivo: “El haber sufrido malos tratos o abusos físicos puede ser un desencadenante y es similar en hombres y en mujeres, pero luego están los abusos sexuales y la violencia de género, que la sufren ellas, y todo lo que tiene que ver con la desigualdad: el techo de cristal, la mayor carga de cuidados, etc.”.

Pero también hay otro factor que explica la menor incidencia en varones y es que a ellos les cuesta más expresar sus sentimientos y pedir ayuda: “Los hombres suelen tener una respuesta más conductual, con una mayor agresividad, por ejemplo. Además, en muchos casos la depresión cursa con otros trastornos y es difícil detectarla. Hay pacientes con problemas de consumo de tóxicos derivados de una depresión pero que la ocultan en un segundo plano”.

32 casos en menores de 16 años

Por edades, la inmensa mayoría de casos se dieron en población adulta, con 32 casos en menores de 16 años22 en mujeres y 10 en hombres–. El grueso de pacientes tenían entre 17 y 64 años (1.289) y en el grupo de mayores de 64 años se registraron 557 casos. En todos los tramos de edad, los casos en mujeres prácticamente duplicaron a los de los hombres.

En el caso de los adolescentes, Brugos señala que sí se ha detectado “un ligero repunte” de casos, pero lo vincula, sobre todo, a una mayor detección y a una juventud que, lejos de ser más frágil, da cada vez más importancia al autocuidado.

“En los centros escolares los orientadores, además de al aprendizaje y a la pedagogía, le están dando mucha importancia a la salud mental y eso, sumado a que ahora hay más oferta de atención, hace que la demanda se incremente”, indica el psicólogo, que apunta a que también se está rompiendo el estigma: “Vemos que entre los chavales el que va al psicólogo no es el flojo, sino que cada vez más se le ve como el valiente que se ha atrevido a contar su situación. Por lo general, la juventud se cuida más que lo que lo hacíamos los adultos y les preocupa mucho su salud y su bienestar”.