Las incidencias técnicas por problemas de cobertura de las pulseras que portan algunos maltratadores en Navarra siguen a la orden del día. Y continúan generando informes en los juzgados e inseguridad en las víctimas por tratarse de un sistema de protección con errores evidentes. A este respecto, la titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de Pamplona, Esther Fernández-Arjonilla, ha recibido un comunicado del Ministerio de Igualdad a través del Observatorio de Violencia de Género en el que se le comunica –tanto a ella como a los titulares de todos los órganos especializados en la instrucción de asuntos vinculados a la violencia machista– que la cobertura y el suministro de la red de banda ancha que dispone la telefonía móvil en todo el Estado no es del 100%. Se les hace así partícipes de una información para conocer la efectividad de las pulseras que se imponen a maltratadores.

De esta forma, se pone en conocimiento de los jueces y juezas que no solo la operadora Vodafone, sino también el resto de compañías telefónicas, suministran la cobertura de red, pero a su vez la magistratura especializada puede comprobar cómo dicha red de 4G necesaria para establecer las conexiones de las pulseras que portan los maltratadores, no está evidentemente presente en el 100% del territorio. Así, en cierta manera, la puesta en conocimiento de estos datos “pasa la pelota al tejado de los jueces”, denuncia Arjonilla, para que de esta forma valoren qué medida es más efectiva a tomar en función del lugar de residencia, trabajo o habitual en el que se encuentre o resida el agresor. Conviene recordar que en el caso de que la pulsera no disponga de cobertura de red de telefonía móvil, a la víctima de ese agresor, y del que dispone de una orden de alejamiento, se le activa también una alerta en el dispositivo. Ello genera una incidencia en el sistema Cometa, que es el que se encarga de gestionar todo el servicio de pulseras de maltratadores, de contactar con las víctimas y que ha sido tan cuestionado por la cantidad de problemas e incidencia que genera, por ejemplo a raíz de las pérdidas constantes de cobertura.

“Este informe que nos han enviado demuestra que el sistema tiene lagunas. No hace más que constatar lo que ya sabíamos que ocurría y que es lo que crea inseguridad a las víctimas, puesto que si no sabemos dónde está un agresor, porque no puede ser geolocalizado. No es solo una revictimización, sino que les hace ser víctima de un nuevo delito que en cierta manera se produce a través de una vía pública. Tenemos por ejemplo a víctimas que están siendo atendidas por el daño psicológico que sufren por los fallos continuos del sistema y pensar que su agresor puede venir a por ellas”. ¿Qué ocurre con estas víctimas, por qué siguen en Cometa? Porque tienen tanto miedo a su agresor que este tipo de víctimas prefieren someterse a los fallos y alertas innecesarias del sistema, que a prescindir del servicio y que se adopte otro tipo de medida sobre su caso.

La jueza Arjonilla recuerda que. por su parte. apenas ha impuesto este tipo de medida de seguridad en los últimos meses debido a la escasa fiabilidad del sistema y a la cantidad de incidencias que le genera. Si acaso se imponen es por orden de la Audiencia, que entiende que hay casos en los que no hay indicios con la suficiente gravedad como para enviar al agresor a prisión pero sí que hay riesgo para la víctima. Hay 55 pulseras ahora mismo en todo Navarra. Casi todas las víctimas han tenido problemas con ellas.