La propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica para declarar a la anguila como especie en peligro de extinción revela el progresivo declive desde finales del siglo pasado de una especie que los estudios científicos consideran actualmente fuera de los límites biológicos de seguridad pese a su elevada demanda comercial. Hasta mediados del siglo XX la anguila era una especie abundante en el norte peninsular, pero su popularidad amenaza con extinguirla: la sobrepesca es uno de los principales problemas para el que está considerado como un ingrediente tan clásico como sabroso en la gastronomía por su aporte proteínico y su sabor.
La angula es un manjar muy apreciado también en otras cocinas como la francesa, la alemana, la japonesa o la coreana: es uno de los muy pocos alevines cuya pesca es permitida legalmente y ésa es la principal razón de su mengua.
Rechazo de los pescadores
La Asociación Ibérica de Pescadores de Angula ha rechazado la propuesta del Gobierno español de declarar la anguila como especie en peligro de extinción, una medida que considera un “agravio comparativo inaceptable” al pretender el cierre total en las costas nacionales mientras países vecinos, como Francia, mantienen cuotas de captura de “decenas de toneladas”. Integrado por pescadores de Galicia, Asturias, Cantabria, la CAV y Catalunya, además de representantes de Portugal, el colectivo así lo asegura en un comunicado, tras las “campañas de presión mediática” y la “intención” del Ministerio de Transición Ecológica de incluir a la anguila en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre).
“Los cocineros no son científicos, y el ministerio no es juez”, añade el escrito en el que los pescadores rechazan las campañas “de imagen de ciertos sectores de la gastronomía que, desde el desconocimiento técnico, simplifican un problema ecológico complejo”. En este sentido, sostienen que la anguila “no desaparece por las redes”, sino por la “toxicidad de las aguas, los vertidos químicos y las turbinas de las centrales hidroeléctricas” que actúan como “trituradoras impunes ante la mirada” del Gobierno.
Hábitat destruido
En España, el 85-90 % del hábitat de la anguila ha sido “destruido o bloqueado” por presas e infraestructuras que el ministerio “no ha corregido, incumpliendo sus propios planes de gestión vigentes desde 2007”. El sector pesquero de la angula -cría de la anguila- anuncia que iniciará acciones legales por “responsabilidad patrimonial” si se decreta el cierre de la pesquería sin haber ejecutado previamente las medidas de conectividad fluvial, repoblación y migración asistida prometidas.
Igualmente, los pescadores exigen un “compromiso real” con el recurso, y se reivindican como los “primeros interesados” en la supervivencia de la especie y los “únicos” que aportan “datos reales a pie de río”. Por último, recuerdan al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que el stock de anguila europea es “único” y, concluyen que el pasado mes de diciembre, el Parlamento Europeo rechazó la implementación de medidas adicionales de protección para esta especie, con un “contundente resultado” de 100 votos a favor de la no implementación frente a 30 votos en contra.