Un autónomo navarro ha conseguido dejar atrás una situación de grave endeudamiento tras acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad, logrando la exoneración de más de 860.000 euros en deudas, concedida por un juzgado de Pamplona. Su historia refleja el paso del sueño empresarial al abismo financiero tras el impacto del COVID- 19, una caída que estuvo a punto de arrastrarlo definitivamente, pero de la que ha logrado rehacerse iniciando una nueva etapa libre de cargas económicas.
El sobreendeudamiento tiene su origen en varios proyectos empresariales en el sector de la construcción iniciados en una etapa de bonanza económica. La posterior crisis inmobiliaria arrasó esos proyectos y transformó años de trabajo, inversión personal y sacrificios familiares en deudas imposibles de asumir. Aun así, priorizó cumplir con sus obligaciones, alcanzando acuerdos con las entidades bancarias que implicaron incluso la pérdida de su patrimonio personal, convencido de que así cerraba definitivamente esa etapa. Sin embargo, años después, aquellas deudas reaparecieron de forma inesperada.
Cuando parecía que podía reconstruir su vida, un nuevo proyecto empresarial se vio golpeado por la pandemia del COVID-19 y terminó en concurso de acreedores declarado fortuito. En su intento por mantener la actividad y conservar los puestos de trabajo, asumió financiación extraordinaria, lo que terminó haciendo insostenible la situación y le obligó a cesar su actividad para empezar de cero como trabajador por cuenta ajena.
Pese a haber intentado cumplir siempre con sus obligaciones, años después comenzaron a llegar nuevas reclamaciones judiciales por deudas que se creían canceladas, así como por créditos vinculados a sociedades en las que su participación había sido mínima, devolviéndolo a una situación de asfixia económica y emocional.
Ante esta situación, y tras haber perdido prácticamente la totalidad de su patrimonio, se inició un procedimiento concursal sin masa ante los juzgados de Pamplona, solicitando la exoneración del pasivo insatisfecho como única vía para poder recuperar la estabilidad económica.
El Juzgado competente ha reconocido la buena fe del deudor, confirmando que el endeudamiento tuvo un origen estrictamente empresarial y que no existió actuación negligente o temeraria. Como resultado, se ha concedido la exoneración definitiva de sus deudas, permitiendo al afectado comenzar una nueva etapa libre de cargas financieras.
Las abogadas María Gracia Iribarren Ribas y Mónica Calle Herrero, miembros de la Plataforma Navarra Segunda Oportunidad del Bufete Iribarren Abogados SLP, subrayan que esta sentencia representa una nueva muestra de que cualquier persona puede liberarse de sus deudas si actúa de buena fe y se asesora adecuadamente, lo cual refuerza la importancia de este mecanismo legal como herramienta real para ofrecer una segunda oportunidad a las personas y familias que atraviesan situaciones de sobreendeudamiento.