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Condenado a cinco años de prisión por acuchillar a un repartidor de Glovo

El procesado indemnizó con 2.000 euros a la víctima y, una vez cumplida la condena, será expulsado del territorio nacional por un plazo de 10 años

Condenado a cinco años de prisión por acuchillar a un repartidor de GlovoI.D.M.

La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Navarra ha condenado este miércoles de conformidad a un varón, de nacionalidad colombiana, que se encontraba en situación administrativa irregular y sin antecedentes penales, a cinco años de prisión por haber tratado de asesinar con premeditación y alevosía a un repartidor de Glovo, con el que había tenido desavenencias previas por una deuda, en plena Avenida Pío XII de Pamplona. Al acusado se le ha rebajado la petición inicial de condena, que era de 12 años, debido a que, previo al juicio, ha indemnizado a la víctima con 2.000 euros y ha pagado las costas procesales, y se le ha aplicado la atenuante de reparación del daño. Con todo, una vez cumplida la condena, será expulsado del territorio nacional por plazo de 10 años, tendrá prohibido acercarse a la víctima a menos de 300 metros por tiempo de 15 años y se encontrará bajo libertad vigilada durante nueve años una vez cumplida la pena privativa de libertad.

Múltiples puñaladas con un cuchillo y un punzón

Los hechos se produjeron sobre las 21.00 horas del pasado 17 de diciembre de 2024 —el encausado se encuentra en privación de libertad desde entonces—, cuando el acusado, con la certeza de que ese era el lugar donde la víctima solía ponerse a trabajar, acudió a las proximidades de un establecimiento de comida rápida vestido "todo de negro", con su rostro tapado con un pasamontañas, cubierto con una capucha para no ser identificado y con un cuchillo "abreostras" de unos seis centímetros de hoja y un "pequeño punzón". La víctima acababa de recoger un pedido con su bicicleta y, justo al doblar la esquina, se topó con el encausado, quien, sin mediar palabra, se abalanzó sobre él —que no se esperaba ni un ataque ni tuvo posibilidad de defenderse— y le propició una puñalada en la zona de la escápula derecha "con ánimo de acabar con la vida" de la víctima.

Tras el primer ataque, el repartidor trató de tomar distancia y empezó un forcejeo en el que recibió varias puñaladas más en la parte trasera del cuello y en la zona facial izquierda. La víctima consiguió desarmar al acusado, no sin antes recibir un mordisco en la mano izquierda, pero el procesado sacó el punzón y se lo clavó en la pierna derecha. Tras esto, la víctima logró arrebatarle el objeto punzante, quitarle el pasamontañas y, de esta manera, reconocer al procesado.

Como consecuencia de los hechos, la víctima presentó diversas lesiones en el rostro, la pierna y la región cervical que, además de una primera asistencia facultativa, precisaron tratamiento médico-quirúrgico, requiriendo un período de recuperación de 21 días (13 de ellos por pérdida moderada de calidad de vida y 8 por perjuicio personal básico). Con todo, las lesiones no supusieron un riesgo vital grave para el sujeto, por lo que su vida no se vio comprometida, pero tal y como el encausado ha reconocido durante el juicio —y de la reiteración de los acometimientos con arma blanca—, la intención del procesado era acabar con la vida de la víctima. De esta forma, se reconoce que los hechos relatados son constitutivos de un delito de tentativa de asesinato con alevosía y concurre la circunstancia de agravante de disfraz.