Lorea Azpilicueta (Pamplona, 1981) tiene, por su responsabilidad, una perspectiva de la evolución del comportamiento infantil y juvenil afectado por el impacto del uso –a menudo excesivo– de los teléfonos móviles. Cuestión que forma parte de las inquietudes del itinerario escolar en sus diferentes etapas. Con derivadas en ocasiones altamente preocupantes.

Hace tiempo escuché comparar a la primera generación expuesta a los móviles con la primera generación que se expuso al tabaco.

–En el colegio vimos un antes y un después tras la pandemia. Con los más chiquitines, de tres años, cada vez tenemos mayores dificultades para captar su atención. También lo vemos en el desarrollo del lenguaje, con un nivel cada vez mucho más justito. Vemos menos tolerancia a la frustración, más casquetas. El tema del lenguaje nos preocupa, muchos niños y niñas entran con tres años a la escuela sin hablar o hablando muy poco, con palabras sueltas y monosílabos. De unos años a aquí es muchísima la diferencia. Creemos que hay varias razones, pero una tiene que ver con al exposición a las pantallas. Así que el año pasado, después de venir hablando de este tema muy candente durante bastante tiempo, le hincamos el diente.

La inquietud no se limitaba al ámbito escolar.

–Desde pediatría veían a niños de meses que los calmaban con pantallas. Más tarde llegan en silleta a la escuela con el móvil en la mano y cuando se les recoge muchas veces lo mismo en un momento importante de comunicación, de despedida o de acogida tras una jornada escolar. Así que estábamos muy preocupados.

¿Y además del retroceso en el lenguaje qué más observan?

–La dificultad para mantener la atención. Hay algunos casos extremos, como que viene un columpio, el niño no se aparta y el columpio le pega, como si tuviese disociada la realidad.

“El gran reto educativo que tenemos es cómo trabajar una visión más crítica de esas herramientas de cara a al alumnado”

¿Qué eco han encontrado en padres y madres que utilizan casi como ansiolítico el smartphone?

–En muchas circunstancias es así. Hay familias inquietas sobre todo en la edad de regalar un móvil. Igual no se le da tanta importancia al uso que hacen antes de que tengan el suyo propio. Había familias que nos preguntaban cómo retrasar este tema, que cada vez se ve antes, pero las familias deben unirse si es que quieren conseguirlo. Desde la escuela podemos acompañar y ayudar, y pensamos que es mejor que se retrase. Así que hicimos un decálogo en euskera, castellano, en árabe y en rumano para el uso seguro y saludable de pantallas y un diagnóstico en el centro con profesorado, alumnado y familias. Nos llamó la atención que había niños y niñas muy pequeños, incluso alguno de Infantil, que tenía ya móvil propio (no sabemos si con línea o no). También vimos muchísima repercusión en alumnado entre 12 y 16. En esa edad de instituto el tema de la autolisis se ha disparado. Tenemos varios casos.

¿En qué grado?

–Con varios protocolos de suicidio abiertos, que preocupan...

Algo tan delicado merece la preocupación de la comunidad escolar y del conjunto de la sociedad.

–No creemos que solo sea el móvil o las pantallas el único factor, pero el estar muy expuestos a pantallas, en constante comparación con vídeos de Tik Tok, de You-Tube, de otras niñas, niños, o jóvenes que tienen otro tipo de vidas hace que esa constante comparación genere que nos sintamos mucho peor en ciertos casos. Y de hecho, así nos lo han comunicado. También nos asustó que el alumnado más mayor dijese que había experimentado contactos pederastas o que les había hablado gente mayor para intentar quedar con ellas, o habían vivido suplantaciones de identidad en redes... Nuestro instituto es un centro chiquitín, con 160 alumnos, así que ver que hubiese tantas situaciones de este tipo, de riesgos importantes asociadas a las redes...

“La tecnología nos controla. la clave es qué momento dejamos de controlarla. La responsabilidad es colectiva, todos los entes la tenemos”

¿Qué eco tienen en el Departamento de Educación? La democratización de la educación también ha sido acceder a las pantallas.

–Compartimos los decálogos con el Departamento. Nadie nos ha dicho nada. Creemos que en el centro hay que trabajar una mente crítica. El gran reto educativo que tenemos es cómo trabajar una visión más crítica de esas herramientas de trabajo, porque al final nosotros, con la edad que tenemos, pensamos antes de otra manera diferente, pero el alumnado no.

La tecnología es poderosísima, nos está modelando.

–Sí, nos controla. La clave es en qué momento dejamos de controlarla en principio siendo un poco más conscientes y críticos. Así que con los niños y niñas de estas edades, que no son tan conscientes, da aún más miedo. cada vez vamos a una sociedad mucho más individualista, pero la responsabilidad es colectiva. Educar a los niños y niñas es una obligación social y todos los entes tenemos responsabilidad.


IDEAS PARA EL USO SEGURO Y SALUDABLE DE LAS PANTALLAS

0-6 años

  • Uso cero. La Asociación Española de Pediatría recomienda cero pantallas, subrayan las autoras de este documento de propuestas.
  • Somos modelo. Además de incidir en el papel de padres y madres, se subraya no utilizarlo como premio, ni para calmar una rabieta, dormir o comer.
  • Riesgos del uso inadecuado. Sueño, obesidad, impulsividad, disminución de la atención, conductas de riesgo...
  • Derecho a la intimidad. Cuidado con la huella digital. Buscar alternativas a la hora de programar actividades al aire libre o de otro tipo.

6-12 años

  • Cuánto. La Asociación Española de Pediatría recomienda menos de una hora (incluyendo el tiempo escolar y los deberes)..
  • Dónde. En casa y en espacios comunes y compartidos, evitando el baño y el dormitorio.
  • Qué. Sin acceso a redes sociales y teniendo ojo a los chats de los videojuegos.
  • Cómo. Siempre con supervisión y control parental.
  • Con respeto. Habla con tu hija o hijo sobre la importancia de la privacidad e intimidad personal, y de proteger los datos, informaciones e imágenes personales.

12-16 años

  • Cuánto. Según la Asociación Española de Pediatría, nunca por encima de 2 horas diarias (incluyendo el tiempo escolar y los deberes).
  • Dónde. A la hora de dormir todo dispositivo fuera de la habitación.
  • Qué y cómo. Retrasar la edad del primer móvil con internet. Piensa que lo que se cuelga en la red permanece en la red. No estudies o hagas tareas con el móvil delante, protege los datos, informaciones e imágenes personales. No digas por redes lo que no te atreverías a decir a la cara. No hagas fotos o vídeos que por contenido no compartirías. No difundas contenido inadecuado.