La Navarra de 2039 no se parecerá a la que conocemos hoy. Si las tendencias demográficas actuales se mantienen, la Comunidad Foral ganará casi 81.000 habitantes en los próximos 15 años, hasta rondar los 760.000. Sin embargo, este crecimiento esconde una mutación profunda: el "engrosamiento" de la parte alta de la pirámide poblacional y una dependencia absoluta del exterior para mantener el pulso demográfico.

El crecimiento previsto no nacerá de las maternidades navarras. Según las proyecciones, el saldo natural será negativo durante todo el periodo, ya que el aumento de las defunciones superará con creces al de la natalidad, exponen los últimos datos del Instituto de Estadística de Navarra (Nastat).

Este déficit se verá compensado exclusivamente por el saldo migratorio, que se prevé positivo con una media anual cercana a las 6.800 personas. Sin este flujo constante de nuevos navarros y navarras procedentes de fuera de nuestras fronteras, la comunidad entraría en una fase de decrecimiento irreversible.

Una sociedad que peina canas

El dato más revelador del cambio social es el de la edad media. En 2024, el perfil del navarro medio se sitúa en los 44,0 años, pero en 2039 esa cifra escalará hasta los 46,1 años.

Al analizar la pirámide, se observa un desplazamiento crítico: el grupo más numeroso de la población, que hoy se encuentra entre los 45 y 55 años (la generación del baby boom), pasará en 2039 a ocupar la franja de los 60 a 75 años. Esto significa que, en apenas quince años, un tercio de la población navarra estará en las puertas de la jubilación o plenamente instalada en ella, con el consiguiente impacto en el sistema de pensiones y en la demanda de servicios sanitarios.

El "efecto imán" de la Comarca de Pamplona

El desequilibrio no será solo generacional, sino también territorial. La distribución por zonas muestra una tendencia al centralismo:

  • La zona ‘Pamplona’: Seguirá ejerciendo de foco de atracción principal, absorbiendo gran parte del crecimiento hasta registrar el 57,6% de la población total en 2039.
  • La Ribera y el sur: Por el contrario, zonas como la ‘Ribera Alta’ y ‘Tudela’ irán perdiendo peso relativo sobre el conjunto de la comunidad, lo que plantea serios retos para la cohesión territorial y el desarrollo rural.

La estadística confirma que Navarra camina hacia un modelo de comunidad más poblada, pero más envejecida y concentrada en torno a su capital, donde la integración de la población migrante y la atención a la dependencia serán los grandes ejes de la agenda política del futuro próximo.