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'Open your eyes' para que no se deje de hablar de Palestina

El 10 de marzo estrenan en la Plaza de la Libertad una obra, en la que colaboran centros navarros, sobre el genocidio en Gaza

'Open your eyes' para que no se deje de hablar de PalestinaUnai Beroiz

A Arantza Otel Valverde –profesora del ciclo de Caracterización del CI Burlada FP– le hacía “mucho daño” cada vez que veía o escuchaba hablar de las innumerables masacres cometidas sobre la población palestina por parte de Israel, como el asedio impuesto contra Gaza –que ha dejado a dos millones de personas atrapadas sin electricidad, agua, comida o medicinas– o los constantes bombardeos y ataques terrestres y marítimos que se han cobrado la vida de 70.000 civiles –además de las miles de personas que están desaparecidas bajo los escombros–. Y muchas veces tuvo que cerrar los ojos para soportarlo. Hasta que fue imposible –porque no es fácil apartar la mirada ante la inhumanidad– y escribió para no olvidar nada.

Fue entonces cuando nació Open your eyes, una obra de teatro en la que convergen diferentes artes y centros educativos navarros –como su propio centro, la Escuela de Artes Escénicas, Alaitz Ikastetxe, CIP Donapea, la Escuela de Música Hilarión Eslava, entre otros centros– y que reúne el trabajo de más de 150 alumnos y alumnas. Entre ellos, Edna Álvarez –de 21 años–, directora de la obra, y Tatiana Cumbicos –de 19–, ayudante de dirección, que llevan desde octubre de 2025 trabajando de manera interdisciplinar con los departamentos de imagen, sonido, caracterización, escenografía, los coros, etc. para que el próximo 10 de marzo esté todo a punto en la Plaza de la Libertad y, por fin, salga a la luz la obra en la que han dejado un poco de ellas.

“Queremos que la gente no deje de hablar de Palestina”.

Todo ello con el objetivo de que se acerque cuanta más gente posible –la entrada es gratuita– y recordarles que hay que seguir manifestándose y denunciando lo que está ocurriendo en Gaza para tratar de frenar este genocidio. Dividida en tres actos, la obra muestra tres espacios diferentes: en primer lugar, la vida cotidiana de una familia gazatí en su tierra y, después, una Gaza destruida por las bombas con un suelo en el que aparecen cientos de cadáveres. Y, finalmente, un tercer espacio con el que se invita, según dice Edna, “a la reflexión, a la memoria y a la esperanza”.

“Queremos que la gente salga de la obra y que, al contrario de lo que suele ocurrir porque vivimos en la era de la inmediatez, no se olviden de esta tragedia, sino que quede un poso amargo y que no dejemos de hablar de Palestina”. O, dicho de otra manera, “lo que hemos pretendido ha sido trabajar sobre una circunstancia dolorosa –una noticia– para que perdure durante meses en la memoria de la gente. Tenemos que mantener activo el sentimiento de injusticia y reivindicación. No creo que la gente cierre los ojos porque, cuando vean esta dramaturgia, les va a reavivar la llama de la lucha”, expresa Arantza.

No pasar a la siguiente noticia

En ese sentido, Edna apunta que la sociedad se está asentando cada vez más en la inmediatez, de manera que “la gente ve noticias que generan malestar, perdura un poco, pero luego desaparece y se pasa a la siguiente noticia”. Aunque, como añade Tatiana, “depende del interés que se ponga”. Con todo, sí reconoce que esta obra puede funcionar para que a quienes les afecta el conflicto “vean que todavía hay gente a la que le sigue importando el genocidio” y que quienes se han olvidado “recuerden que esto no ha terminado”, sentencia.

Por eso, aunque ellas sean muy jóvenes, son más que conscientes de que lo esencial para mantener la mirada firme es “apoyar a las personas que, día a día, pelean contra el genocidio”. “Yo los apoyo como puedo y les admiro todavía más”, expresa Tatiana sin darse cuenta de que, casi a tientas, ella con Open your eyes se ha convertido en un sujeto activo en esta lucha.

De este modo, esta obra –que comenzó una vez Arantza se percató de que no podía apartar la vista de lo que lleva ocurriendo en Gaza durante más de 70 años– no solo apela al teatro y la colaboración entre centros, sino que se impone como una forma de resistencia y memoria construida desde lo colectivo para impedir que el dolor quede relegado al olvido y demostrar que el arte también puede ser una herramienta de denuncia. De ahí que el 10 de marzo, más allá del resultado de meses de trabajo, se mostrará el compromiso de quienes han decidido no mirar hacia otro lado. De quienes han abierto los ojos y se han negado a volver a cerrarlos.