El mercado inmobiliario en Navarra ha cerrado un 2025 para la historia, aunque no precisamente por las facilidades de acceso. Según los últimos datos publicados por el Instituto de Estadística de Navarra (Nastat), el precio de la vivienda en la Comunidad Foral se encareció de media un 11,4% a lo largo del pasado año, marcando la tasa más elevada registrada desde 2007, en pleno estallido de la burbuja inmobiliaria; en el conjunto del país se encareció de media un 12,7 %, refleja el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Mientras tanto, los sueldos pactados en convenio apenas crecieron un 2,89%, por debajo incluso de la inflación. Es decir, la vivienda casi cuadruplicó la subida salarial media el año pasado. La brecha entre ambos indicadores refleja el endurecimiento del acceso a la vivienda en un ejercicio de fuerte dinamismo económico en la Comunidad Foral.
La presión es asfixiante, especialmente en el mercado de segunda mano, donde los precios han volado en Navarra hasta un 13,1% interanual, en un escenario donde la falta de stock y la demanda creciente —especialmente entre inversores y jóvenes que buscan su primera oportunidad— están tensionando las costuras del parque residencial navarro. La tasa de variación del precio de la vivienda nueva se sitúa en el 8,0%. En el último trimestre los precios subieron un 0,3% respecto al anterior.
Radiografía de los precios
A pesar de que Navarra es una de las comunidades donde el incremento fue algo más moderado en comparación con el resto de España (donde Castilla y León lideró las subidas con un 15,3%), las cifras forales siguen siendo inasumibles para muchos bolsillos. Un piso valorado en 150.000 euros en 2015 rondaría hoy los 245.000 euros según la evolución del índice de precios; el mercado encadena años de fuertes subidas, especialmente desde 2022.
En el cuarto trimestre de 2025, el precio por metro cuadrado de la vivienda libre en Navarra se sitúa en 1.851,5 €/m2, un 10,7% superior en comparación con el mismo trimestre del año anterior.
Por su parte, el precio de la vivienda protegida es de 1.174,7 €/m2, un 4,4% superior si la comparamos con el mismo periodo de 2024. Este trimestre, se han tasado 1.755 viviendas en Navarra, un 26,3% más que en el mismo periodo del año anterior. Si comparamos con el trimestre previo, las viviendas tasadas han aumentado un 44,4%.
El alquiler: luces y sombras en las zonas tensionadas
En la otra cara de la moneda se encuentra el mercado del arrendamiento. La declaración de 21 municipios navarros como Zona de Mercado Residencial Tensionado (ZMT) en julio de 2025 ha comenzado a arrojar sus primeros resultados oficiales.
Según el informe presentado por la vicepresidenta y consejera de Vivienda, Begoña Alfaro, el precio del alquiler en estas localidades ha bajado un 8,6%, pasando de una media de 848,7 euros a 774,3 euros al cierre del año.
Sin embargo, el éxito de la medida se ve empañado por la "picaresca". El Gobierno de Navarra ha detectado un trasvase preocupante hacia los contratos de temporada, que han pasado de representar el 5% al 11% del total. Esta modalidad permite a algunos propietarios sortear el tope de precios, una práctica que el Ejecutivo foral pretende combatir con un nuevo servicio de mediación y una vigilancia más estricta sobre los "contratos ficticios".
Un mercado cada vez más tensionado
El encarecimiento de la vivienda se enmarca en una tendencia general en España, aunque Navarra presenta características propias. El mercado foral combina varios factores que presionan los precios:
- Oferta limitada de vivienda nueva, especialmente en Pamplona y su comarca.
- Crecimiento de la demanda, impulsado por el empleo estable y el atractivo de la comunidad para familias jóvenes.
- Escasez de suelo urbanizable en zonas consolidadas.
- Aumento del coste de construcción en los últimos años.
Todo ello ha provocado que la vivienda, tanto nueva como de segunda mano, haya entrado en una fase de revalorización acelerada.
¿Por qué no se construye más? El nudo de la obra nueva
A pesar de que la demanda está en máximos, Navarra inició en 2025 la construcción de 2.378 viviendas, lo que supone 303 menos que el año anterior (un descenso del 11%). La vivienda libre ha sido la más castigada, con un desplome del 22% en el inicio de nuevas promociones.
Varios factores explican este estrangulamiento:
- Costes de construcción: Han subido un 40% en solo cinco años (materiales y mano de obra, con el foco puesto ahora en las consecuencias que el conflicto bélico en Oriente Medio pueda tener en el mercado energético).
- Vivienda Protegida (VPO/VPT): Navarra registró el pasado año la mayor cifra de viviendas de protección oficial iniciadas de los últimos ocho años, habiendo calificado provisionalmente un total de 549 VPO (frente a las 455 de 2024), que suponen un 23,1% de las viviendas iniciadas durante dicho ejercicio. Así se recoge en el informe anual de viviendas iniciadas y terminadas de 2025, donde se señala también que el año finalizó con 2.015 viviendas terminadas, de las cuales el 13,7% eran protegidas. La cifra sigue lejos de las necesidades reales. Además, el precio de una VPT de tres habitaciones en la Comarca de Pamplona ya ronda los 270.000 euros, una cifra que empuja a muchas familias de vuelta al mercado de segunda mano.
De las VPO iniciadas en 2025, 314 (el 57,2 %) son de alquiler, el mayor número de viviendas de protección oficial de alquiler iniciadas desde 2020. Por zonas de Navarra, la de Pamplona es la principal, con 1.699 viviendas iniciadas en total, lo que supone un 71,4 % del total de las iniciadas en 2025. En cuanto a VPO iniciadas, un 76,7 % se ubican en la zona de Pamplona, seguida por la zona de Tudela, con un 15,3 %.
El Gobierno de Navarra insiste en que aumentar la oferta sin control no garantiza que los precios bajen si ese stock es absorbido por inversores con elevada liquidez. La consejera Alfaro defiende que “la construcción de nuevas viviendas protegidas es fundamental para incrementar el parque público de vivienda, pero no es la única herramienta que estamos llevando a cabo para favorecer el acceso de la ciudadanía a una vivienda digna”. En este sentido, recuerda otras cuestiones que ya se están ejecutando como lo son los límites a los precios de los alquileres, la creación de nuevas modalidades en el censo de solicitantes de vivienda protegida, la ampliación de cesiones de vivienda al Fondo Foral de Vivienda Social o la apuesta por un asesoramiento e información veraz para toda la ciudadanía, gracias al nuevo Servicio de Mediación o a la oficina de atención móvil.
Navarra quiere abaratar la vivienda con el modelo de cooperativa
Además, el Gobierno de Navarra ha dado un nuevo paso para implantar en la Comunidad un nuevo modelo residencial basado en la vivienda colaborativa, una fórmula inspirada en experiencias de países nórdicos y ya presente en regiones como Catalunya. El sistema se articula a través de cooperativas que promueven, construyen o rehabilitan edificios en los que conviven viviendas privadas con amplios espacios y servicios comunes.
El modelo propone que una cooperativa sea la promotora del inmueble y que las personas socias dispongan de un derecho de uso sobre su vivienda, mientras que los espacios comunes se gestionan mediante un pacto colaborativo que regula su utilización y las normas de convivencia. Estos edificios combinarán viviendas privadas con áreas compartidas destinadas a la convivencia y actividades colectivas, como cocinas y comedores comunitarios, huertos, bibliotecas, gimnasios, lavanderías o espacios de trabajo.
El anteproyecto contempla tres modalidades de vivienda colaborativa. La primera es la asequible vinculada a suelo público, con cuotas limitadas para evitar que superen el precio máximo del alquiler de vivienda protegida. La segunda está dirigida a personas mayores de entre 50 y 70 años, con el objetivo de fomentar modelos de convivencia y apoyo mutuo en la etapa de envejecimiento. La tercera se enfoca en el medio rural y plantea rehabilitar edificios antiguos —como molinos, conventos o estaciones de ferrocarril— para destinarlos a este tipo de proyectos.
La normativa prevé que las cooperativas puedan construir tanto en suelo privado como en suelo público. En este último caso, la Administración mantiene la propiedad del terreno y concede a la cooperativa un derecho temporal de uso para levantar y gestionar las viviendas, que revertirán al sector público al finalizar el plazo.