Cientos de personas se han manifestado este 8 de marzo por las calles del Casco Viejo de Pamplona en una marcha convocada por Itaia, la Organización de Mujeres Socialistas. La movilización ha discurrido tras una pancarta con el lema en euskera Emakume langileok askatzeko, sozialismoa eraiki! (Para liberar a las mujeres trabajadoras, construyamos el socialismo), y ha contado con la presencia de numerosas banderas rojas entre los asistentes. La mayoría de los participantes eran jóvenes.

Durante el recorrido se han coreado consignas como “Mujer trabajadora, organízate”, “No a la impunidad de los agresores” o “8 de marzo, día de lucha”, en una movilización que ha querido reivindicar el carácter político y de clase del 8M. Las organizadoras han defendido la necesidad de “dar un impulso a la lucha revolucionaria” y de reforzar la organización de las mujeres trabajadoras.

Según ha denunciado la organización al término de la marcha, “en los últimos años las instituciones y los partidos han querido vaciar de contenido el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, eliminando el carácter de clase de la opresión que padecemos las mujeres y la pasión combativa del día”. Durante la lectura del comunicado final también se ha advertido de que “las mujeres seguimos hoy oprimidas” y se ha vinculado esta situación al deterioro de la situación económica en varios sectores feminizados del mercado laboral.

Avance de los discursos machistas

El manifiesto ha puesto el foco en las condiciones laborales de las mujeres trabajadoras, especialmente en los sectores feminizados como los comedores escolares o las residencias. Según la organización, en estos ámbitos “las instituciones siguen primando los intereses económicos del mundo empresarial”. En este sentido, el texto ha hecho referencia a la situación de las mujeres migrantes, señalando la pobreza que, a su juicio, afecta a muchas de ellas y rechazando cualquier “caza contra mujeres inmigrantes”.

Otro de los ejes del manifiesto ha sido la denuncia de la violencia machista. Durante la lectura han enumerado distintas expresiones de esta violencia, como “violaciones, asesinatos, amenazas o agresiones”, y han advertido del papel que atribuyen a determinados discursos políticos. En concreto, han acusado a “los partidos ultraderechistas y los agitadores misóginos” de estar contribuyendo a normalizar el machismo. Según han afirmado, estos sectores sostienen que las mujeres “tenemos demasiados derechos” y proponen retrocesos en ámbitos como las medidas contra la violencia machista, el derecho al aborto o los servicios sanitarios.

“Nosotros a todos estos fascistas les decimos claro: no vamos a permitir que las mujeres estemos a merced de los hombres”, han proclamado durante el acto final de la movilización. También han rechazado que las mujeres sean consideradas “objeto de placer y de reproducción”, una idea que han vinculado a la persistencia de discursos machistas.

Construir la “alternativa revolucionaria”

Itaia ha enmarcado el empeoramiento de las condiciones laborales y la expansión de ideas que califican de “fascistas y machistas” dentro de lo que han denominado la agenda de la “oligarquía de Occidente”. En su análisis, esta dinámica estaría relacionada con las políticas económicas dominantes y con los intereses de las élites empresariales.

En este sentido, la organización ha sido crítica con la izquierda institucional, a la que no considera una alternativa eficaz para hacer frente a esta situación. “La opresión de las mujeres se ha mantenido en manos de los partidos socialdemócratas y en ese contexto el fascismo no ha hecho más que reforzarse”, han afirmado durante la lectura del comunicado.

Frente a ello, el texto ha planteado la necesidad de “construir una alternativa revolucionaria” que sea capaz de frenar al fascismo en la calle y situar en primera línea los intereses de las mujeres trabajadoras. Según han defendido, esta estrategia debería combinar la lucha contra el machismo y el fascismo con el desarrollo de una “hoja de ruta revolucionaria” orientada a la construcción de “un Estado socialista” que, según han señalado, permita eliminar la violencia machista y la explotación económica.