La auditoría en Traumatología realizada por la Intervención dedica un apartado específico al sistema de cobro de peonadas, pluses y horas extra, un complemento por productividad que se ha multiplicado por ocho en los últimos diez años y que ya ronda los 40 millones de euros al año.

Intervención ha comprobado que existe un control de agendas poco garantista, en parte porque utiliza un sistema de formularios en papel paralelo a las aplicaciones informáticas. Este sistema es, en última instancia, el que permite el cobro de complementos de productividad, razón por la que Intervención recomienda cambiarlo e informatizarlo.

El informe ha comprobado que “no se realiza un adecuado control de las presencias/ausencias ni por parte de los responsables de los servicios clínicos ni de los Servicios de Profesionales de los Hospitales”. La “ausencia de un sistema de control de presencias dificulta la gestión del personal en el SNS-O e imposibilita el seguimiento del control de actividad y de las retribuciones, en especial, en lo referente al cobro de los complementos de productividad”.

En su lugar, “para el cobro de estos complementos, dado el deficiente registro informático y la falta de conexión de las distintas aplicaciones, se requiere de un sistema paralelo en papel a través de formularios que, además de no ofrecer la garantía suficiente, requiere de un esfuerzo adicional de cruce de datos para poder dar el visto bueno a dichos formularios por parte de los responsables de los Servicios”.

El pago de estos complementos de productividad se ha disparado en los últimos diez años. En 2015, la Administración foral desembolsaba 4,7 millones de euros para todo el personal. En 2025, el pago de este complemento alcanzaba los 36 millones solo en el Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea.

¿Cómo se desglosan estos complementos?

El crecimiento tiene varios motivos. En algunos casos, detrás de este complemento de productividad, está el pago de pluses negociados con sindicatos. En otros, la consecución de objetivos o la realización de determinados trabajos. Y hay también compromisos económicos pendientes que se han cargado a esta partida. O, simplemente, el pago de horas extra.

El departamento que más complementos de productividad paga es Salud. También lo era en 2015, aunque entonces la cifra era mucho menor, de 3,6 millones de euros, en un Presupuesto que tenía casi 3.000 millones menos de inversión. El aumento de esta partida ya lo denunció el sindicato LAB en una monografía específica sobre Osasunbidea publicada en 2024.

Hoy son 36 millones que se dividen, básicamente, en dos conceptos. Unos 12 millones de euros cuesta el pago anual del complemento salarial de 400 € mensuales negociado por el PSN y que el Gobierno concedió a los médicos tras la huelga del año 2023. El resto se van a pagar horas extra y lo que se conoce como peonadas.

Lo más normal, dicen los sindicatos que tienen representación en Salud, es que los médicos cumplan su jornada –incluidas las guardias– y además hagan estas peonadas, lo que les puede llegar a suponer un sobresueldo mensual de unos 1200 €. Solo el Hospital Universitario de Navarra (HUN) gastará 11 millones en peonadas este año.