Cuatro estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid han sido premiados por el Centro de Supercomputación de Galicia por crear un videojuego que aplica la física cuántica a una partida tradicional de mus, y aprovechan el reconocimiento para reclamar más inversión en las universidades: "Podríamos ser un gran país, en la vanguardia tecnológica y científica. La pena es la infrafinanciación".
Arturo Jerónimo, Martín Galarreta y Vicente Lloret, alumnos del doble grado de Física-Matemáticas, junto a Nicolás Lobato, que cursa el último año de Física, explican que la idea surgió en "una charla con cervezas, hablando de cómo molaría una versión cuántica del mus, igual que existe un ajedrez cuántico". Los cuatro son "muy fans del mus" y, cuando el Cesga convocó el concurso, quisieron evitar "el típico videojuego didáctico" para apostar por algo realmente divertido.
El reparto de funciones fue clave: Nicolás diseñó la estética y las dinámicas; Arturo implementó el servidor para jugar online; Vicente desarrolló los bots; y Martín coordinó el proyecto. Trabajaron intensamente "diez días y diez noches", logrando el segundo puesto en el concurso general y el premio extraordinario Gradient a la Mejor propuesta cuántica.
QUANTUMUS: EL MUS CON PRINCIPIOS CUÁNTICOS
Así nació QuantuMus, actualmente en fase de prueba en un servidor gratuito y abierto a la colaboración de informáticos y patrocinadores. El juego introduce conceptos como la superposición y la incertidumbre, de modo que las cartas no tienen un valor fijo: pueden ser "a la vez un rey o un as" hasta el momento de jugarse.
Este componente añade un nuevo enfoque estratégico basado en probabilidades, aunque mantiene la esencia del mus: "Si sabes jugar, el nivel es asequible". Para ambientar la experiencia, los jugadores eligen personajes inspirados en figuras clave de la computación cuántica, entre ellos el español Ignacio Cirac, y se incorporan elementos como letras griegas o referencias a conceptos como la esfera de Bloch.
RECLAMO DE MÁS FINANCIACIÓN PARA LA UNIVERSIDAD PÚBLICA
Más allá del proyecto, los estudiantes lanzan una crítica clara: la falta de financiación limita el potencial universitario. "Somos gente joven con muchas ganas de hacer cosas", señalan, pero denuncian que los recortes dejan a las facultades con "servicios mínimos" centrados en sacar adelante los grados.
Defienden que iniciativas como la suya son esenciales para el aprendizaje real, más allá de la teoría, y lamentan la desaparición de concursos por falta de presupuesto. "La gente joven es la que más tiempo y energía tiene para embarcarse en proyectos originales", destacan, subrayando la importancia de poder desarrollarlos. Finalmente, hacen un llamamiento a reforzar la universidad pública: "Están formando a los jóvenes del futuro, la gente que va a dar al país el futuro que merece y necesita".