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La enfermería geriátrica alerta en Pamplona del aumento de lesiones cutáneas evitables en personas mayores dependientes

Especialistas reunidos en el Congreso Nacional de la SEEGG advierten de que estas lesiones multiplican la mortalidad y deterioran gravemente la calidad de vida, aunque pueden prevenirse en casi todos los casos

La enfermería geriátrica alerta en Pamplona del aumento de lesiones cutáneas evitables en personas mayores dependientesArchivo

Los profesionales de la enfermería geriátrica y gerontológica, reunidos en Pamplona en el XXXII Congreso de la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica (SEEGG), han alertado del "avance silencioso" de un nuevo marco de patologías cutáneas que la enfermería geriátrica detecta a diario en residencias, hospitales y atención domiciliaria: las lesiones cutáneas relacionadas con la dependencia (LCRD).

Bajo este concepto se integran las lesiones por presión, las lesiones por humedad, las lesiones por fricción y los desgarros cutáneos, "todas ellas asociadas a la fragilidad, la inmovilidad y la incontinencia propias de personas mayores con alto grado de dependencia", explican los responsables de este congreso.

Este aviso llega en el marco del XXXII Congreso Nacional de la SEEGG, que reúne los días 14 y 15 de mayo, en el Auditorio Baluarte de Pamplona a unos 300 profesionales de enfermería geriátrica y gerontológica de toda España bajo el lema 'Envejecer con sentido. Nuevas longevidades'.

Según destacan desde este congreso, los datos manejados por la SEEGG y el GNEAUPP a partir de los últimos estudios de prevalencia disponibles, señalan que cerca de una de cada diez personas mayores en residencias y centros sociosanitarios españoles presenta una lesión por presión, y la prevalencia de lesiones cutáneas relacionadas con la dependencia en pacientes adultos hospitalizados se sitúa en torno al 8%. En programas de atención domiciliaria, casi seis de cada cien personas atendidas presentan algún tipo de LCRD. Las cifras internacionales sitúan la prevalencia mundial de lesiones por presión en pacientes hospitalizados por encima del 12%.

Javier Soldevilla, director del Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y Heridas Crónicas (GNEAUPP), ponente en el congreso con la conferencia 'Cuidar la piel, cuidar la vida: bienestar integral en el paciente geriátrico en relación con las lesiones por presión', ha destacado que "más del 90% de todas las lesiones por presión y otras lesiones cutáneas relacionadas con la dependencia se producen en personas mayores frágiles, con movilidad reducida o gran dependencia. No es un problema exclusivo del ámbito residencial: están presentes también en hospitales y en domicilios".

Ha advertido de que "la mortalidad aumenta entre cuatro y seis veces respecto a quienes no las padecen" y que "el sufrimiento asociado va más allá del dolor". "La invisibilidad de la patología convive con la incapacidad de muchos pacientes mayores para verbalizar su malestar, lo que retrasa la detección y eleva el daño", señalan desde el Congreso.

La SEEGG y el GNEAUPP han resaltado que estas lesiones "se pueden evitar en la práctica totalidad de los casos, incluso en personas con alta vulnerabilidad. La prevención exige una mejor atención, formación continuada y concienciación tanto de profesionales como de instituciones y familiares". "Estamos en condiciones de prevenir casi la totalidad de estas lesiones. Cuando aparecen, todos los esfuerzos previos ya no han servido de nada", advierte Soldevilla.

Un impacto en cinco áreas

El impacto de las LCRD se proyecta sobre cinco esferas que los profesionales reclaman situar en el debate público. En el plano epidemiológico, las cifras "se mantienen estables a pesar de la evidencia preventiva disponible, con especial incidencia en personas mayores institucionalizadas y en programas de atención domiciliaria". En el plano económico, la evidencia internacional cifra en "al menos diez euros de tratamiento por cada euro no invertido en prevención".

En el plano de la calidad de vida, la aparición de una LCRD "se traduce en dolor crónico, aislamiento, pérdida de autoestima, alteración del entorno familiar y deterioro funcional acelerado". En la dimensión ética se subraya que "permitir que afloren lesiones evitables vulnera principios básicos de la bioética -no maleficencia y autonomía- y conculca la obligación profesional de proporcionar el mejor cuidado disponible".

En el ámbito legal, en países anglosajones la aparición de lesiones evitables durante el ingreso hospitalario o residencial "conlleva sanciones económicas relevantes y, en ocasiones, el cierre de instituciones"; en España, las sentencias en esta dirección "empiezan a abrirse paso".

XXXII Congreso Nacional de la SEEGG

El congreso reúne en el Palacio Baluarte a unos 300 profesionales procedentes de hospitales, universidades, atención primaria, centros residenciales e instituciones públicas de toda España. El programa científico, estructurado en cuatro ejes -envejecer con sentido, coordinación sociosanitaria, envejecimiento saludable y activo y atención en demencias-, incluye cinco conferencias, seis mesas redondas, siete talleres y simposios, y más de 80 trabajos científicos seleccionados entre comunicaciones orales y pósteres.

Cristina Alfaro, presidenta del XXXII Congreso y profesora de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Navarra, sitúa el lema 'Envejecer con sentido. Nuevas longevidades' como "una declaración de intenciones de la profesión enfermera ante el cambio demográfico". "Vivimos un tiempo de profundas transformaciones sociales, culturales y demográficas en el que el envejecimiento adquiere nuevos significados. Ya no se trata solo de sumar años a la vida, sino de dar valor y sentido a cada etapa, explorando esas nuevas longevidades que abren paso a formas diversas de bienestar, participación y crecimiento personal", ha indicado.

Alfaro ha reivindicado una enfermería geriátrica capaz de acompañar los procesos de envejecimiento "con cercanía, conocimiento y compromiso ético", y enmarca el congreso como un espacio para "repensar" los cuidados "desde una visión positiva, innovadora y profundamente humanista del envejecimiento. Cuidar a las personas mayores es también acompañarlas en sus proyectos, reconocer sus aportaciones y promover su protagonismo".

Entre los hitos del programa figuran la conferencia inaugural de Uxua Lazkanotegi sobre la mirada enfermera "que acompaña, protege y humaniza el envejecimiento"; la mesa redonda dedicada a la inteligencia artificial al servicio del cuidado a las personas mayores; las iniciativas de coordinación sociosanitaria ya operativas en distintas comunidades autónomas; el simposio de Javier Soldevilla sobre lesiones por presión en el paciente geriátrico; y la conferencia de clausura 'Vejeces que contradicen las vejeces', a cargo del periodista y ensayista Francisco Gómez Nadal.