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Los pintxos y la naturaleza son el verdadero Taj Mahal de los turistas que visitan Euskadi

La mitad de los turistas que recibe el país son ya extranjeros y mayoría entre los meses de mayo y setiembre

Los pintxos y la naturaleza son el verdadero Taj Mahal de los turistas que visitan EuskadiEuropa Press

La gente viaja miles de kilómetros con su maleta cada año en busca de algo. A unas personas les mueve descubrir monumentos, como las pirámides de Egipto, o maravillas de la naturaleza, como el Perito Moreno (Argentina) o la Gran Barrera de Coral (Australia). Otras atesorar experiencias: desde conectar con la espiritualidad de la India o disfrutar de la calma del Caribe, hasta sentir la adrenalina del surf en Bali o contemplar las auroras boreales en Islandia. En el caso de Euskadi, el pintxo representa el santo grial del catálogo turístico. Que la gastronomía vasca es uno de los grandes atractivos de nuestra tierra también lo es para quienes nos visitan. Y el perfil de esos visitantes ha cambiado.

El turismo internacional gana peso

Casi la mitad son ya extranjeros y, de mayo a septiembre, son mayoría. Potear, ir de pintxos, comer de mantel o junto a la kupela de una sagardotegi es algo que nadie quiere perderse. Comer y beber es lo que los entendidos llaman el “elemento diferenciador” de Euskadi. La naturaleza es otro de esos elementos. La estancia media se ha alargado a cuatro días y el gasto medio alcanza los 626 euros por persona, 14 euros más que el año pasado. La inflación pasa factura, obviamente. El 99% valora “positivamente” su experiencia y el 98% considera Euskadi “un destino de alta calidad”. Hasta aquí, los brillos de un sector que el año pasado generó un impacto económico del turismo de 6.665 millones de euros, lo que representa el 6,8% del Producto Interior Bruto (PIB).

Pero no es oro todo lo que reluce. Y, aunque pueda parecer raro, muchos turistas y autóctonos comparten la misma visión sobre los problemas del país: los altos precios, el clima, los problemas de aparcamiento y el exceso de gente. Estas son las principales conclusiones de Ibiltur 2025, el estudio bienal que analiza el perfil, el comportamiento y las motivaciones de las personas que visitan Euskadi.

El consejero de Turismo, Comercio y Consumo del Gobierno Vasco, Javier Hurtado, y la responsable del Observatorio Turístico de Euskadi (Enfokatur), Ainara Iturbur, fueron los encargados de presentar este informe, basado en más de 28.000 encuestas presenciales realizadas en alojamientos turísticos de todo el territorio. El estudio confirma, en palabras de Hurtado, la consolidación de un modelo de turismo sostenible, “equilibrado y diversificado”.

La desestacionalización impulsa las visitas

En su intervención, el consejero subrayó que el estudio “permite conocer la realidad del turismo vasco y tomar decisiones estratégicas basadas en datos” y destacó que se ha confirmado la desestacionalización del turismo en Euskadi por la que se apostó desde su Departamento.

Entre las principales ideas del informe destaca ese avance de la desestacionalización ya que, tal y como dijo Hurtado, “por primera vez, las llegadas en temporada baja superan a las registradas en los principales periodos vacacionales y representan ya el 51% del total, seis puntos más que en 2019”.

El consejero atribuyó esta evolución a la apuesta por productos como el ecoturismo, el cicloturismo, el turismo industrial o la enogastronomía, así como a campañas dirigidas a públicos internacionales y segmentados. El informe concluye que el turismo internacional continúa, además, ganando peso y supone ya más del 48% del total de visitantes, frente al 34% registrado hace una década. En ese mismo sentido, “Euskadi ha logrado también recibir más turistas internacionales que nacionales durante cinco meses consecutivos entre mayo y septiembre, una tendencia que se ha repetido en 2024 y 2025”, dijo Hurtado.

Otro de los aspectos destacados es el movimiento de flujos dentro del territorio. Durante su estancia, las personas visitantes realizan más de 6,3 millones de desplazamientos fuera del municipio donde pernoctan, lo que contribuye a repartir el impacto económico del turismo por toda Euskadi. En función de estas conclusiones, el consejero consideró que el informe “confirma que quienes nos visitan buscan una oferta variada y de calidad y que hablamos de un visitante multiactivo, interesado tanto en el patrimonio urbano y cultural como en la naturaleza, la costa, los eventos o la gastronomía”.