Navarra necesita cubrir 144.000 puestos de trabajo desde 2025 a 2030, cifra que se obtiene de entre aquellas personas que van a jubilarse en ese periodo y entre aquellos empleos que van a generarse por el crecimiento de la actividad económica.

El consejero de Economía y Hacienda, José Luis Arasti, en su cargo de consejero delegado de CPEN, ofreció este martes este dato en comisión.

Arasti presentó a los grupos parlamentarios el diagnóstico sobre la economía foral elaborado por KPMG al Instituto Navarro de Inversiones (INI), que depende del CPEN. La consultora ha confeccionado el informe por un presupuesto de 500.000 euros.

El estudio remarca que a pesar de contar nuestro territorio con una buena base de capital humano y bajas tasas de abandono escolar, enfrenta un desajuste entre los perfiles disponibles y las vacantes.

Explicación

El principal factor de presión futura es el relevo generacional, estimándose que entre 2025 y 2030 se jubilarán más de 77.000 personas, una cifra muy superior a los 67.000 empleos que se prevé crear por el crecimiento de la actividad. En total 144.000 puestos de trabajo.

“La mayor presión del mercado laboral no vendrá solo del crecimiento sino de la necesidad de reemplazar trabajadores en sectores estratégicos”, puntualizó José Luis Arasti. En esta realidad, las personas con perspectiva de entrar al mercado laboral cuentan con una base educativa sólida y un sistema formativo conectado al tejido productivo.

Sin embargo, la Comunidad Foral sufre un fenómeno común en muchas economías avanzadas: el desajuste entre perfiles disponibles y necesidades empresariales.

El informe constata que la Comunidad Foral mantiene una posición económica sólida, industrializada y con niveles elevados de renta y productividad, pero a la vez muestra señales de desacople respecto a otras economías avanzadas desde la crisis de 2008.

Arasti estuvo acompañado del director general de CPEN, Francisco Fernández Nistal; del gerente del INI, Asier Aguilera; y de Cándido Pérez e Ignacio Crespo, en representación de la consultora KPMG; además del jefe de Gabinete, Álvaro Valderrama.

Un ritmo inferior a la UE

El PIB per cápita de Navarra ha crecido un 5% desde 2008, a un ritmo inferior al de la UE (+16%) y al de EEUU (+24%). “Este menor dinamismo se explica por una caída en la inversión industrial, que sufrió una contracción corregida por inflación del 25% entre 2008 y 2024 (a pesar de registrar una recuperación del 13% en el periodo 2019-2024)”, detalló Arasti.

Este informe plantea que otras economías han acelerado más rápidamente determinados motores de crecimiento, especialmente servicios avanzados, tecnología y actividades intensivas en conocimiento. Por tanto, “el reto no es cambiar el modelo navarro, sino reforzar su capacidad de adaptación y diversificación manteniendo sus fortalezas industriales”, especifica KPMG.

Un peso del 30%

La industria navarra sigue siendo un pilar fundamental, con un 30% del Valor Añadido Bruto (VAB), y con un crecimiento concentrado en la rama agroalimentaria. De esta forma, si se excluye este sector, la industria manufacturera restante arrastra una caída cercana al 7% desde 2008.

Por eso, KPMG recomienda diversificar y reforzar otras ramas con mayor intensidad tecnológica. La industria genera “productividad, empleo de calidad, capacidad de arrastre sobre el resto de sectores y alto nivel de exportación”, enumeró el consejero de Economía y Hacienda. 

Navarra sigue siendo una economía exportadora –con un acumulado de 144.000 millones de euros desde 2008–. Pero en los últimos años “se ha evidenciado una moderación del dinamismo comercial y un descenso en el peso tecnológico de dichos intercambios”, explicó Arasti, según desvela el diagnóstico. Asimismo, los índices de productividad, históricamente altos, reflejan una estabilización desde 2019.

Qué ocurre con el empleo

El crecimiento del empleo y de las horas trabajadas ha permanecido prácticamente plano desde 2008 en comparación con otras regiones de referencia. Aunque los niveles salariales son elevados, su crecimiento real acumulado ha sido muy reducido, debido a la insuficiente intensidad del crecimiento económico agregado y no a una falta de productividad de las empresas, expuso el consejero Arasti.