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Condenado a 23 años de prisión por violar a sus dos hijas menores durante años en Navarra

El acusado, de 35 años, tendrá que cumplir ocho años en la cárcel y será expulsado con la prohibición de entrada en España durante 20 años

Condenado a 23 años de prisión por violar a sus dos hijas menores durante años en NavarraIBAN AGUINAGA

Un hombre de origen ecuatoriano de 35 años de edad ha sido condenado en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Navarra a 23 años de prisión por violar y agredir sexualmente a sus dos hijas menores de edad durante años y en repetidas ocasiones. El tribunal ha acordado que el acusado cumpla ocho años de prisión en un centro penitenciario de España y que el resto de la pena de prisión (15 años) sea sustituida por su expulsión del Estado y la prohibición de entrada de diez años por cada uno de los dos delitos continuados de agresión sexual por los que fue condenado (en total 20 años), a contar desde la fecha efectiva de la expulsión. Asimismo se le condena a indemnizar con 120.000 euros a su hija pequeña por los daños físicos y morales causados por las violaciones, así como a indemnizar con 30.000 euros a la hija mayor, a la que agredió sexualmente con tocamientos.

En prisión desde noviembre de 2024

El acusado se encuentra en prisión provisional desde que fue detenido en noviembre de 2024. Ambas menores, que en la actualidad no alcanzan los 15 años, se encuentran en tratamiento psicológico e incluso una de ellas sufrió lesiones por estos hechos en sus partes íntimas. Las agresiones sexuales comenzaron cuando una de las pequeñas tenía entre 8 y 9 años y la otra entre 11 y 12 años. La sentencia, de conformidad en los hechos descritos, reconoce que este tipo de conductas con la hija pequeña se produjeron “en un número indeterminado de veces mientras la familia convivía en el mismo domicilio, y en las ocasiones en las que alguna de las menores expresaba desagrado, el acusado actuaba a través de la fuerza.

Posteriormente, en torno a 2020, los padres se separaron y el acusado comenzó también a agredir en su domicilio a la hija mayor, mientras persistía con todo tipo de agresiones sobre la pequeña “enmascarando muchas de estas conductas de carácter sexual como si fueran meramente cosquillas”. La resolución expone que el padre no hacía caso de los ruego de su hija pequeña, a la que casi siempre le prometía que “eso no volvería a pasar y que lo sentía, pero de manera cronificada en el tiempo, y cuando sus hijas acudían a su domicilio a cumplir con el régimen de visitas, volvió a reproducir estos comportamientos”.

La revelación a su profesora "fue un alivio"

También relata la sentencia que estos comportamientos "originaron un cambio en el carácter de ambas menores, que no sólo bajaron el rendimiento académico, sino que no se atrevían a contar a nadie lo que les estaba pasando y en muchas ocasiones su padre les decía que no dijeran nada porque iría a la cárcel". La revelación de las conductas sexuales por parte de la hermana mayor, primero a unas amigas de su edad y después a una profesora del colegio, “le produjo un alivio y una liberación de la carga emocional por mantener en secreto dichas conductas sexuales”.

La resolución recoge finalmente que “las menores estaban en una situación de indefensión consecuencia del desarrollo intelectual propio de su edad y de la situación de superioridad aprovechada por el procesado, derivada, no solo de la edad de sus hijas y de su grado de madurez, sino también de su posición familiar al ser padres de las menores, que no sólo le facilitaba la comisión de estos hechos, sino su cronificación en el tiempo”.

Al procesado también se le impone una orden de alejamiento de 300 metros durante 24 años respecto a la hija pequeña y de 14 años con la hija mayor, y a la inhabilitación especial para ejercer la patria potestad o tutela durante 10 y 7 años, respectivamente sobre cada una de sus hijas.