Era el primer día de junio de 2023 y un matrimonio procedente de Ecuador llegó a Pamplona para alojarse en un céntrico hotel de la capital navarra. A media tarde hicieron el check-in y dejaron sus maletas -un equipaje de envergadura- en recepción para que un botones se las subiese a la habitación de la primera planta que les había sido asignada.

Fue entonces cuando entró en acción uno de los ladrones, en situación irregular por tener una orden de expulsión a su país desde la Subdelegación del Gobierno de Málaga. Iba vestido con una camisa azul donde se podía leer en la parte izquierda del pecho la palabra Hotel.

Así, subió con ellos en el ascensor, y tras comprobar que el botones les llevaba el equipaje, se hizo pasar por empleado del hotel, llamó a la habitación y les dijo que había problemas con la presión del agua. Fue entonces cuando se puso a manipular el cuadro de aire acondicionado con un destornillador y abandonó la habitación a continuación.

Poco más tarde regresó y les dijo que se les iba a cambiar de alojamiento, porque el aire no funcionaba, y trasladó al huésped hasta la tercera planta, lugar donde le dejó esperando con el pretexto de que se había equivocado de llave. En ese instante, sobre las 19.19 horas, y con la colaboración de otro cómplice, también peruano, con antecedentes penales y en situación irregular por tener también ordenada su expulsión por la Subdelegación del Gobierno en Barcelona, ejecutaron el robo. Este último, que había entrado al hotel sobre las 19.02 horas, accedió a la habitación de la primera planta donde se encontraba la mujer del matrimonio víctima de los hechos. Le dijo que la presión del baño no era correcta y que sujetase la alcachofa de la ducha mientras él hacía unas comprobaciones.

Fue entonces cuando ambos, puestos de común de acuerdo, se apoderaron de múltiples objetos de valor del matrimonio. Entre lo que se llevaron destacaban 4.750 euros en metálico, una maleta, una cartera Michael Kors, otro bolso de la misma marca, dos portátiles, dos pasaportes, un bolso de Victoria Secret, un Ipad, perlas, anillos y pendientes, una cartera de Tous, varios pasaportes, dos pares de gafas y una decena de tarjetas de crédito.

El valor de los efectos que les robaron ascendió a 4.270 euros y se pudieron recuperar un IPAD y uno de los portátiles, valorados ambos en 1.758 euros. Los ladrones huyeron en un vehículo de alquiler que habían adquirido el día anterior con un documentación con foto del procesado. Se fugaron por la A-15 y a la altura de Irurtzun arrojaron los aparatos tecnológicos por la ventanilla. Las cámaras del peaje les grabaron, al igual que lo habían hecho las del hotel.

La Audiencia confirma ahora 16 meses de prisión por un delito de hurto contra el principal acusado, que ni siquiera fue al juicio que se celebró y donde se le condenó en primera instancia en el Juzgado de lo Penal 3. La Sala recuerda que los acusados fueron identificados por el interrogatorio de los agentes de la Policía Nacional, quienes visionaron las cámaras de seguridad del hotel identificando un vehículo sospechoso, siendo que en concreto uno de los policías pudo reconocer al acusado por actuaciones que tuvo en Madrid en el grupo de robos. También la víctima del robo identificó a ambos ladrones.