La banda organizada de origen georgiano especializada en el robo de vehículos de alta gama que actuó en Navarra y la CAV, y que ha sido recientemente investigada por la Guardia Civil, operaba con sofisticadas técnicas informáticas, pero el inicio de sus robos era muy simple: buscaban anuncios en páginas web de compraventa de coches con matrículas reales y después rastreaban aparcamientos de superficies comerciales para localizar vehículos de similares características, para así poder eludir los controles policiales.
En concreto, la banda investigada tenía predilección por los vehículos de la marca Toyota, en especial por los modelos Land Cruiser y RAV4. Ambos modelos figuran entre los más robados en España, lo que se refleja también en que las pólizas de las compañías aseguradoras suelen ser más elevadas.
Punto vulnerable
Los ladrones se aprovechaban de una cierta vulnerabilidad estructural presente en estos modelos: la accesibilidad a través del paso de rueda delantera al puerto de diagnosis OBD, un conector estandarizado que permite acceder al sistema informático del vehículo para diagnosticar averías y monitorear emisiones.
Una vez localizado el vehículo objetivo, los ladrones "cortaban una pequeña pieza y conectaban un dispositivo electrónico similar a los equipos de diagnosis utilizados en talleres mecánicos. A través de esa conexión directa con la centralita del automóvil, en pocos segundos conseguían arrancarlo sin necesidad de llave y trasladarlo a un garaje de enfriamiento donde permanecía oculto durante un tiempo antes de ser recolocado", explica el responsable de la investigación, teniente de la UOPJ de la Guardia Civil de Navarra.
Matrículas sin pixelar
Para camuflar los coches robados, la banda recurría a "un sistema de falsificación de matrículas basado en portales de compraventa de vehículos de segunda mano que no pixelan las matrículas en sus fotografías". Los investigadores comprobaron que los ladrones "consultaban estos anuncios para identificar vehículos en venta con características coincidentes —modelo, color y año— con el coche robado, y reproducían esas matrículas para sustituir las originales. Dado que los controles policiales habituales no comprueban el número de bastidor, los vehículos así camuflados pueden circular con escaso riesgo de ser detectados", admiten desde la Guardia Civil.
No obstante, en los coches recuperados se constató que el número de bastidor había sido limado. "Este identificador único, equivalente al DNI del vehículo, figura en varios puntos del automóvil —lunas, bajos y chasis— y su borrado constituye un indicio inequívoco de la actividad delictiva", señala.
A las puertas del domicilio
Los dos vehículos vinculados a esta investigación fueron un Toyota RAV4, robado a mediados de julio en la localidad navarra de Gorraiz mientras estaba aparcado en las inmediaciones del domicilio de su propietario, y un Toyota Land Cruiser, sustraído en la última semana de noviembre en Zamudio (Bizkaia).
El RAV4 llegó a ser localizado e interceptado en Georgia, mientras que el Land Cruiser fue recuperado en Vitoria, en el garaje comunitario de un ciudadano georgiano que ha sido imputado. "El propietario del RAV4 había sido previamente indemnizado por su compañía aseguradora, por lo que el vehículo recuperado será devuelto a la entidad aseguradora", apuntan desde la Guardia Civil.
Ladrones itinerantes
Según los investigadores, los miembros de la banda "se desplazan a España durante periodos cortos —de varias semanas— con el único fin de cometer estos robos antes de regresar a su país de origen, lo que dificulta su seguimiento y detención". La ruta exacta utilizada para trasladar los vehículos desde Navarra hasta Georgia está siendo investigada.
Como resultado de las diligencias practicadas por la Guardia Civil, un ciudadano georgiano ha sido detenido en Madrid —en cuyo poder se hallaron llaves vírgenes y equipos de clonado—, se ha imputado al propietario de la plaza de garaje utilizada en Vitoria como punto de enfriamiento.