La Fiscalía navarra mantuvo ayer a la conclusión del juicio su petición de 180 años de cárcel contra el exprofesor del IES Zizur BHI acusado de grabar a mujeres en baños y probadores y de descargarse fotos de una treintena de alumnas. En total fueron 42 víctimas. La representante del Ministerio Público solicitó de hecho el inmediato ingreso en prisión del acusado por la gravedad de las penas a las que se enfrenta y el riesgo de fuga. El docente no ha sido encarcelado a lo largo de la causa. La Audiencia respondió que no iba a realizar una comparecencia por ahora para resolver sobre dicho extremo, y que será en la propia sentencia que dictará en las próximas semanas cuando la Sala comunicará su decisión también de si entiende que debe ser encarcelado de manera inmediata.
La defensa del procesado pidió tres años de prisión por tratarse de un delito continuado de revelación de secretos y porque no reconoce los delitos de pornografía infantil que le imputan, debido a que considera que “el mero desnudo no es pornografía, sino que tiene que haber una incitación sexual explícita”. Su letrado solicita la aplicación de varias atenuantes. Entre ellas las de reparación del daño, después de haber consignado 273.000 para reparar el daño causado a las víctimas, y de trastorno mental, al tener diagnosticado de un trastorno de control de los impulsos en la esfera sexual. Las acusaciones contemplan estas dos atenuantes, aunque esta última entienden que solo es aplicable en los casos de revelación de secretos en los que el encausado efectuó grabaciones, pero no es las descargas de imágenes. A este respecto, ayer, en la conclusión del juicio, también comparecieron los agentes de la Policía Foral que han realizado un informe pericial sobre todo el material gráfico y audiovisual encontrado en los dispositivos que se le localizaron al acusado en el registro de su domicilio.
El procesado sostuvo en el juicio que efectuaba descargas masivas e indiscriminadas de fotos sin reparar en si las mismas eran alumnas o no y que posteriormente borraba dicho contenido. Al contrario de su versión, los policías afirmaron que en caso de que se hubiera hecho tal descarga de ese modo, sus dispositivos “se hubieran bloqueado” debido a la altísima cantidad de imágenes que poseía en su Iphone, y a las miles que tendría más en el caso de que dicha descarga fuera indiscriminada y al espacio que ocuparían dichas fotografías. Además, manifestaron que el acusado no tenía cultas la mayor parte de las imágenes, sino que las pudieron localizar en el teléfono sin que hubieran sido eliminadas. Por ello, todo hace indicar que el acusado preseleccionaba las fotografías y las víctimas y, según sostienen las acusaciones, tomaba aquellas imágenes más íntimas de menores sin consentimiento de ellas, tras conseguir sus claves informáticas, y además las modificaba con Inteligencia Artificial para desnudarlas. Él negó este extremo y ayer los policías no pudieron asegurar con qué herramienta fueron confeccionadas tales imágenes, pero sí recordaron que en el historial de búsquedas web del procesado habían encontrado el trazado de una página que servía para realizar a través de la IA desnudos de imágenes.
El procesado hizo uso de la última palabra para pedir perdón y mostrarse arrepentido, recordó que el trastorno que sufre motivaba una actuación impulsiva descontrolada y asimismo recordó a su familia.