GIPUZKOA | CULTURA

Emblemas que aportan valor cultural

Kulturak, hainbat diziplina artistikotako adierazle garrantzitsuak ditu Gipuzkoan. Musikatik eskulturara, historia eta, azken batean, aberastasun etnografikoa babesten duten museoekin gainera. Lurralde honetan arrastoa utzi duten izen handiak ere ez dira falta, Eduardo Chillida eta Cristobal Balenciaga, esaterako, eta horien obra ikustea merezi du.

03.07.2020 | 14:55
Emblemas que aportan valor cultural

Chillida-Leku, una gran obra de arte

Hernani - El Museo Chillida-Leku es un amplio espacio de jardines y bosques más un caserío (Zabalaga) remodelado, donde el escultor Eduardo Chillida distribuyó una gran muestra de su obra. Está situado en las inmediaciones de Hernani, confeccionado como una gran obra de arte, ya que allí se funden de manera natural arte y naturaleza.

Las monumentales esculturas de acero y granito se integran en el paisaje dando lugar a un espacio único. Prueba de ello, el pasado año, el museo fue seleccionado por la revista estadounidense Time en su lista World's Greatest Places 2019 como uno de los mejores lugares del mundo para visitar.

Alberga tanto el archivo que recoge el legado documental del artista donostiarra Eduardo Chillida como una biblioteca especializada. - Itziar Acereda

Albaola, factoría marítima vasca

Pasai San Pedro - La Factoría Marítima Vasca Albaola es un museo vivo, ubicado en un astillero renovado, junto a la antigua draga Jaizkibel, donde se puede contemplar en vivo el proceso de construcción de embarcaciones tradicionales de elevado valor etnográfico e histórico.

A la entrada de la bahía de Pasaia, esta fábrica es un enclave innovador donde la tecnología artesanal se recupera dándole valor.
Está abierta al público y más que un museo es un espacio imaginativo donde conocer, en un proceso dinámico, la historia marítima vasca a través de la construcción ante el público de una réplica de una de sus embarcaciones más conocidas, como es el ballenero del siglo XVI San Juan.

Además, este verano, al atractivo en sí de este museo se suma el hecho de que el acceso será exclusivamente en barco, un servicio sin coste para los visitantes. - I. Acereda

Alma del hierro y de la sal

Legazpi - De turismo por Gipuzkoa hay una cita imprescindible en el Valle del Hierro-Legazpi, donde viajar en el tiempo sumergiéndose en antiguas ferrerías como la de Mirandaola. Allí, los ferrones, vestidos como en el siglo XVI, ponen en marcha la maquinaria y el agua mueve gigantescos fuelles y el martillo con el que golpean el hierro al rojo vivo. Junto a la ferrería se encuentra la Capilla de Mirandaola, donde se conmemora el milagro de la Santa Cruz. Al terminar la visita, los ferrones realizan el delicioso pintxo-ferrón en las brasas de la ferrería.

Por su parte, la pequeña y encantadora villa medieval de Leintz Gatzaga, al sudeste de Gipuzkoa, sorprende con el museo de la sal. Muestra las instalaciones utilizadas durante siglos para la producción de este producto y cuenta con un manantial de agua salada que brota a escasos 250 metros del núcleo urbano. En esta localidad interior, a 500 metros de altitud se encuentra también el santuario de Dorleta, que custodia a la patrona de los ciclistas. - I. A.


Museo Balenciaga, el gran maestro

Getaria - En Getaria, su tierra natal, dejó su impronta el maestro de la costura Cristóbal Balenciaga. Su precisión, manejo de la técnica y perfeccionismo le reportaron la admiración de sus colegas y contemporáneos como Christian Dior, que le denominaba "el maestro de todos nosotros"; Hubert de Givenchy, que se refería a él como "el arquitecto de la Alta Costura"; o Coco Chanel, que lo calificaba como "el único auténtico couturier".

Con todo, su capacidad innovadora, en sutil y constante evolución, su conocimiento de los tejidos, su sentido de la proporción y la medida y su visión e interpretación del cuerpo femenino le han encumbrado como uno de los más influyentes diseñadores de todos los tiempos. Así introdujo la línea tonneau (1947), el look semi-entallado de 1951, las faldas globo de 1953, la túnica de 1955, el vestido saco de 1957 o el vestido baby-doll de 1958. - I. Acereda