La alcachofa es una de las hortalizas de invierno más deseadas. Con una amplia temporada de recolección desde mediados del otoño hasta bien entrada la primavera, con un cierto bajón en la mitad del invierno, disfrutarla fresca es uno de los placeres que se puede encontrar en la mesa de esta época.
Aprovechar el fin de las fiestas de Navidad y Año Nuevo para recuperar una dieta más ordenada con menos grasas y excesos de azúcar puede tener en las verduras de invierno una considerable ayuda. Entre ellas destacan la alcachofa y su primo el cardo, ambos de la misma familia botánica aunque de aspecto y aprovechamiento muy diferente, de la primera se come la carnosa flor y de la segunda sus magníficas pencas.
Oportunos beneficios
Aunque el cardo se empieza a extender, su producción es más corta y localizada (poco se ve más allá de Navarra y La Rioja) que la de la alcachofa, a esta se la considera una de las reinas de la huerta invernal que le permite protagonizar numerosas preparaciones culinarias.
La alcachofa, además de sus virtudes gastronómicas, se muestra especialmente beneficiosa para la salud humana. Concretamente, de entre sus elementos destaca la cinarina, la sustancia que le da nombre botánico y que favorece la función hepática y biliar, además de ayudar a controlar el colesterol. Lo dicho, tras los excesos gastronómicos navideños su función depurativa no debe pasar desapercibida. A ello se suman su fibra y vitaminas del grupo B, que contribuyen al funcionamiento del corazón y el sistema nervioso.
Preparaciones
Esta hortaliza es un auténtico regalo gastronómico. La alcachofa brilla siempre, tanto como protagonista ella sola a la plancha o al vapor con un poco de aceite de oliva como de complemento de un arroz o de un guiso de verdura o legumbre, como la tradicional menestra o en salsa blanca.
Su cocinado es sencillo, aunque a muchos se les atraviese su limpieza, dejarla lista para el puchero retirando las hojas duras más externas, recortando las puntas de la flor y pelando el tallo. El arte de saber dónde parar se adquiere con la práctica. Por ello, comprarlas ya preparadas y al vacío es cada vez más frecuente entre los aficionados a esta hortaliza.
Dos recetas
En esta ocasión, para salirse de las recetas habituales y clásicas, traemos dos que se salen de lo habitual y exploran nuevos maridajes con otros ingredientes. Estas son.
Alcachofas en salsa verde con gambas
Esta receta es uno de esos platos sencillos, pero sabrosos que no son complicados de elaborar y siempre sorprenden a los comensales.
Ingredientes
- 6 alcachofas
- 350 ml de agua
- Una cebolla
- 2 dientes de ajo
- 20 gr de harina
- Perejil fresco picado
- Sal
- 150 g de gambas
- Aceite de oliva extra
Elaboración
Limpiar y cortar las alcachofas por la mitad, que se ponen en una olla con agua hirviendo hasta que estén tiernas, no más de 20 minutos. Se cortan por la mitad.
Mientras se puede ir preparando la salsa verde. Para ello se pone en una sartén amplia el aceite de oliva y se saltean las gambas peladas con un poco de sal. Cuando se hayan dorado, se retiran y se reservan. En esa misma sartén se pocha la cebolla bien picada. Cuando casi esté lista, se añaden los dos ajos cortados en láminas y el perejil picado. Se mezcla bien un par de minutos y se agrega la harina, dejando que se cocine durante dos o tres minutos más sin dejar de remover. Añadir el agua, que también puede ser el caldo de la cocción de las alcachofas, y remover hasta que ligue la salsa. Añadir las alcachofas cocidas y dejar que se cocinen cinco minutos más antes de poner las gambas, y darle un minuto más. Listo.
Alcachofas a la cerveza
Ingredientes
- 4-5 alcachofas
- 330 ml de cerveza
- 3 ajos
- 100 gr de bacon en tacos
- Media cucharadita de maicena
- Sal
- Pimienta molida
- Media pastilla de caldo de carne
- Un vasito de agua
Elaboración
Se limpian las alcachofas y se les retiran las hojas exteriores más duras, se pela el tallo y se corta en cuartos. Mientras dura la tarea, cada trozo se frota con un poco de limón antes de pasarlas a un bol con agua y limón para evitar una oxidación que estropee el color.
Hecho esto, en una cazuela con aceite se sofríen los ajos picados, y en cuanto empiecen a coger algo de color, se añade el bacon troceado. Se rehoga el conjunto algo más antes de incorporar las alcachofas, que se dejan unos cinco o diez minutos. En este momento se añade la cerveza y se termina de cubrir con agua. Aquí se puede incorporar también la media pastilla de carne. Se tapa y se deja cocer hasta que queden tiernas.
El último paso es añadir la maicena diluida en un vaso de agua fría. Ayudará a espesar un poco la salsa final.