Escapada por San Valentín: Teruel, la ciudad del amor y los amantes
A lo largo y ancho de la Historia, encontramos aquí y allá cuentos y leyendas sobre amores imposibles, amores intensos con finales trágicos, amores que vencen barreras y triunfan, y amores en cambio, que sucumben a las presiones y convencionalismos de su época
Cómo no acordarse de Romeo y Julieta, de Cyrano de Bergerac o de Marco Antonio y Cleopatra, por nombrar algunos. Muchas de estas historias y narraciones tienen un origen simbólico; unas forman parte de la construcción –o destrucción– de naciones, algunas están basadas en hechos reales, y la mayoría son relatos y tradiciones que siguen perdurando a través de los años en ritos y festividades locales. El amor es sin duda un gran protagonista en cualquier historia que se precie.
Y cómo no, una de las más conocidas en territorio español, es la historia de los Amantes de Teruel. Y es aquí en Teruel donde el mes de febrero tiene un gran protagonismo ya que, además de celebrarse la conocida fecha de San Valentín, se reviven Las Bodas de Isabel –el tercer viernes del mes– , y se lleva a cabo otro curioso evento, La Entrega de las Medallas de los Amantes que este año se adelanta al 7 de febrero, y que tiene su origen en una propuesta iniciada en el año 1972. Se trata de una fiesta en la que se hace entrega de una bonita medalla a diversas parejas de la región para conmemorar su amor o su trabajo en favor de la comunidad. Personajes conocidos de la sociedad o la cultura, también suelen ser premiados, en reconocimiento a su labor.
Así, entre festividades y propuestas, la ciudad vive con ilusión este mes de febrero y se llena también de turistas. Pero los actos que más multitud congregan son sin duda, la recreación de la dramática historia entre Isabel de Segura y Juan Diego Martínez de Marcilla, los famosos Amantes de Teruel, para lo que la ciudad se viste con todo lujo de detalles de la época medieval. Esta historia de amor imposible impactó tanto en su época –hablamos del s. XIII– y en siglos posteriores, que cuenta incluso hoy en día con un merecido y precioso Mausoleo dedicado a la memoria de los protagonistas.
Y si ese bonito cartel nos anuncia la dirección del Mausoleo de los Amantes, antes llegamos a otro punto de interés, justo al lado, que no podemos dejar pasar: la Iglesia de San Pedro. Construida en el s.XIV, fue declarada, junto con la Torre Mudéjar que la acompaña, Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 1986. Su exterior es ligero y luminoso, alegre, nada soberbio ni cargado, pero su interior sorprende nada más poner un pie dentro; tanto paredes como techos, ábside, capillas... asombran con sus tonos, formas y colores vistosos. Tras varios años sin tener acceso al interior debido a las reformas que se llevaron a cabo, hoy se puede disfrutar de todo el conjunto en su esplendor. La armonía pictórica y arquitectónica entre el interior y el exterior, junto con el bonito Jardín que lo acompañan, hacen que todo el conjunto, incluido el Mausoleo, luzca como una verdadera obra de arte.
El Mausoleo
Fue en el año 1555 que mientras se hacían ciertas reparaciones en la Iglesia, en una de las capillas se encontraron los restos de dos cuerpos momificados enterrados uno al lado del otro, junto con el hallazgo de un documento antiguo que parecía acreditar el origen de aquellos cuerpos. Este suceso despertó la historia dormida de Isabel y Diego y se decidió no sólo conservarlos, sino incluso exponerlos públicamente, de una forma que hoy podríamos considerar poco ortodoxa, ya que eran apenas dos momias ligeramente cubiertas.
Ya en pleno siglo XX. en el año 1955, y con motivo del cuarto centenario del hallazgo, se decidió por fin, depositar los cuerpos en un sepulcro monumental diseñado por el escultor Juan de Ávalos. Pero no fue hasta septiembre de 2005 que se inaugura el actual Mausoleo, diseñado por el arquitecto Alejandro Cañada, donde se pueden recorrer además, diferentes salas expositivas que acercan al visitante la Historia de los Amantes de Teruel.
Los amantes
Según la leyenda, los dos jóvenes eran amigos desde la infancia, pero sus respectivas familias distaban mucho entre sí. Una, la de Isabel, era pudiente y noble, mientras que la de Diego, teniendo también origen noble, no pasaba por buenos momentos y no contaba con patrimonio que aportar al matrimonio. Llegados a la juventud, y enamorados, él pide su mano pero es rechazado por el padre de ella, que le exige la condición de volver a recuperar su fortuna. Diego promete conseguirla en un plazo de cinco años, y dicho lo cual, viaja para luchar en diferentes guerras en las fronteras cristianas, donde, si había suerte, se conseguía volver siendo un caballero y con mucho dinero.
Isabel promete entonces esperar esos cinco años a que vuelva su amado. Pero el tiempo pasa, los pretendientes la acechan y su padre, cansado de la espera, decide esposarla con otro hombre, cuando está ya a punto de cumplirse el plazo dado a Diego. En esas fechas, ya Isabel tampoco tiene muchas esperanzas de que él vuelva con vida. Así de que la boda se celebra con Pedro de Azagra, perteneciente a una familia noble de la localidad cercana de Albarracín.
Y he ahí, cosas del destino, que el mismo día de la boda, aparece de nuevo Diego, de vuelta de sus aventuras, ya hecho un hombre rico y dispuesto a recibir como esposa a Isabel. Pero al enterarse de lo ocurrido, esa misma noche acude a la casa de su amada a rogarle el último beso; se cuenta que hubo alboroto y ella le negó tal beso, queriendo ser fiel a su reciente esposo. Lo que no consiguió la guerra, lo consiguió el dolor del desamor, ya que Diego Martínez de Marcilla cayó muerto a los pies de Isabel.
Pero la tragedia seguiría su curso. Isabel relató lo sucedido a su esposo y tras ello, acudió al día siguiente vestida de luto al funeral del que fue su querido amante... y tras acercarse al cuerpo presente, le dio el beso que antes le había negado, y quedó muerta allí mismo junto a él.
Sabiendo todo el esposo, decidió dejar los cuerpos yaciendo juntos en la misma sepultura.
Fue así como se dice que se encontraron los dos cuerpos momificados, siglos después, durante unas reparaciones en la Capilla de San Cosme.
Este relato cautivó la imaginación popular y fue transmitido durante siglos a través de la tradición oral. Posteriormente se han escrito diversas obras relatando lo sucedido, y hoy día, como ya he mencionado, forma parte del patrimonio cultural de la ciudad de Teruel, que guarda su memoria en ese precioso lugar que es el Mausoleo de los Amantes de Teruel.