Raúl Gutiérrez, Rulo: "La música está muy herida, pero no hay que dejarla morir"

Hay músicos que se desnudan en los textos de sus canciones. Los hay que también lo hacen cerrando los ojos mientras actúan ante su público. Y los hay que se muestran a corazón abierto en sus entrevistas. Ocurre en contadas ocasiones que una misma persona encarne los tres supuestos. El alma libre Rulo es una de ellas.

04.05.2021 | 09:58
El músico cántabro Raúl Gutiérrez, Rulo, acaba de reeditar 'Basado en hechos reales'.

Esto que cuento está como el título de la reedición de su disco Basado en hechos reales. Raúl Gutiérrez, cosecha estival del 79, secundado por La Contrabanda, actuará el 6 de junio en el Teatro Victoria Eugenia de Donostia. "Podría haber estado un año sin tocar. Hubiera sido lo cómodo. Muchos bares y restaurantes están jugando a empatar, pero hay que jugar porque igual que los teatros, los estadios se caen. ¡Hay que jugar antes de que todo desaparezca!", pregona tras firmar elegantes colaboraciones con Álvaro Urquijo, Coque Malla, Andrés Suárez y Kutxi Romero.

Arranco con una pregunta que mi hijo de 10 años quiere hacerle: ¿Cómo sabe uno que es capaz de hacer canciones?
¡Guau! Buena pregunta. Las preguntas de los periodistas no te hacen pensar tanto como las de los niños porque las sabes, las prevés. Me di cuenta muy joven, con 12 años, que ya empezaba a intentar escribir porque era mi única forma de decir cosas que no sabía expresar.

¿Era tímido? A día de hoy ante las cámaras de vídeo lo parece.
Era muy tímido y venía de un divorcio de mis padres bastante duro, con cosas feas, y si ya tenía mi carácter norteño hacia dentro, eso me lo acentuó mucho. Mi única forma de sacarlo era escribirlo. Fue una necesidad vital.

¿De esa situación bautizó a su primer grupo, Suizidio, con 14 años?
No. Eso fue porque tenía trece o catorce años y estaba en guerra con el mundo y conmigo mismo. Tenía que ser un nombre muy radical y escrito con zeta. Todo lo que tenía dentro y lo que me pasó en la preadolescencia tenía que salir€ Pero jamás pensé en ello. Fue por la edad.

La segunda cuestión de mi hijo y última es curiosa: "Entiendo mejor la frase de Rulo que el roce hace la herida, que el dicho de la gente de que el roce hace el cariño".
¡Eso es que le anudáis muy fuerte los zapatos! (Risas). Quienes hacemos canciones cantamos a lo mismo, pero cada uno a su manera. Cuando hice The End me vino esa imagen, del calzado. Y también pensé que el roce hace el cariño, pero si rozas todos los días en la convivencia, sale fuego. Del roce también sale fuego. Mira, un niño tan joven qué sabiduría tiene€

La nueva edición deluxe ha dado al disco una segunda vida. ¿Cómo surgieron las colaboraciones de Coque Malla, Kutxi Romero, Álvaro Urquijo y Andrés Suárez?
Los discos ya no se venden, mientras que los libros tienen más recorrido. Y las reediciones a mí me encantan. El formato físico se está extinguiendo. A mí me pone mucho revivir el disco. Me pone cachondo también que gente de la música colabore. Estoy más juguetón que nunca, ¿sabes?

Además, de forma indirecta se da un homenaje a usted mismo.
Igual no un autohomenaje, pero sí un autorregalo, que no es poco. Yo no era fan de Los Ronaldos, pero me llegó el disco de El último hombre en la tierra y acabé siendo fan de él. Teníamos amigos en común, pero no nos conocíamos y a raíz de esto hemos conectado, esas conexiones que trascienden de lo musical y acaban siendo personales. En otros casos es al revés, como con Kutxi Romero, al que le llamo mi hermano navarro. Nos queremos la hostia y hablamos mucho. Cantamos la primera vez hace 18 años. Estoy muy enredador. Me encanta juntarme y más que me gustaría con palos más diferentes, incluso.

Un día que estaba entrevistando a Kutxi Romero me dijo que en ese momento iba a grabar con su "compadre Rulo". ¡Iba feliz al estudio!
Es una amistad. En el mundo de la música parece que hay mucho compadreo, como dice él, pero luego también hay mucha envidia.

Mucho ego€
Sí, en los camerinos mismo parece como a ver quién tiene más músculo. No quiero entrar en eso. Y con Kutxi no es así. Sé que él se alegra de mis alegrías y le duelen mis penas, y al revés. Amistad como respeto, admiración y otra cosa: antigüedad. No soy de los que piensan que la mejor amistad es la antigua, porque muchos se caen. Y creo en que puede venir alguien nuevo y le puedes llamar amigo. Pero cuando se dan las dos cosas: antigüedad y lo otro, es estar uno para otro.

¿Álvaro, de Los Secretos?
No le conocía, pero recuerdo que en 1987 me llegó la cassette La calle del olvido. Si nos lee algún joven dirá. De qué cojones están hablando estos viejuchos€ Fue mi cassette de cabecera ese verano. Los Secretos es un grupo que, como a un masoca, cuando más triste estaba me hacía sentir bien. Son los Eagles españoles.
Andrés Suárez era la sorpresa. Parecía que no empastarían y una vez más los prejuicios explotan por los aires.
Es mi vecino. Vivo a caballo entre Madrid y Santander, donde tengo una niña mayor. Cada dos semanas subo y bajo. Le descubrí con Mi pequeña historia, disco redondísimo. Nos conocimos y comemos juntos cada dos o tres semanas.

Ha grabado anteriormente con El Drogas, Dani Martín, Rosendo€ ¿Por qué ninguna mujer?
Pura casualidad. He cantado con Luz Casal, con Nina de Morgan, en mi staff de quince personas dos son mujeres, una es mi bajista y otra mi tour manager. Cada vez hay más mujeres tocando instrumentos y también en un sector más atípico, como son los staff de gira.

¿Cómo lleva en las redes sociales que sus antiguos fans le digan que ahora es un blando, que quieren que suene a La Fuga con un rock más urbano y menos pop?
No me molesta porque yo soy libre, ¿sabes? Yo soy lo que hago en este momento. Y me molestaría si no estuviera en paz con mi pasado, pero estoy muy contento con lo que hice atrás. Tengo la sensación de que quien dice eso, si hiciera el mismo disco, diría que hago el mismo disco€ El músico auténtico, aunque sea palabra sobada, es al que le sale la música de la entrepierna y el corazón. Hay quien siempre hace lo mismo porque tiene miedo a perder público. No hacen el mismo disco porque lo quieran hacer. En ese sentido yo me siento un músico libre total.

Ahora está de moda que todos los rockeros o poperos metan un rapeado en su nuevo disco.
Sí, es verdad. No me veo, pero ya no digo nunca jamás. Estoy haciendo ya cosas que dije que nunca iba a hacer, pero te van cayendo las décadas y no eres el mismo con 20, ni con 30, ni con 40. Seguro que cuando tenga 50 no haré la que hago ahora. Seguiré haciendo la que me pide el alma en ese momento.

Más fácil: ¿le gusta el hip hop?
Lo respeto mucho porque tiene unas letras de puta madre, pero yo, como dice Paul McCartney, todo lo que no se pueda silbar no me interesa. Me encantan los textos del rap, pero la ausencia de melodía la llevo mal. Lo que sí te puedo asegurar es que nunca haré un reguetón. ¡Eso es tremendo!

Verano del 95 me remite al título de Summer of 69, de Bryam Adams. ¿Le gusta?
Sí. Estuve viendo a Bryam Adams en el BEC de Barakaldo, y aunque tenga su lado almibarado, también tiene unas canciones de la hostia. Llegué a él por mi hermana. Me pasó lo mismo con Los Héroes del Silencio. De joven iba de duro, aunque escuchaba de todo. Le decía a mi hermana: Eso es una mierda. Y ahora soy amigo de Enrique, de Bunbury, que me encanta. Yo le decía eso a ella, pero en el fondo me gustaba que los pusiera.

Se lleva bien con sus canciones, y ¿con La Fuga?
Yo me llevo muy bien con mi pasado.

Me refiero al grupo La Fuga actual.
No nos llevamos bien, tío. Bueno, tampoco mal. No nos llevamos. No me sentaría a beber un vino con ninguno de los dos. Hay mucha distancia y es difícil de soldar. El grupo, si no se hubiera tocado el nombre, igual como Héroes del Silencio nos podíamos haber juntado para una gira con unos bolos. El motor no fue la amistad, pero luego sirvió para sellar heridas. No veo disco posible, pero sí podía haber habido una reunión puntual si no se hubiera tocado el nombre. Respeto, pero no te voy a mentir, estamos a años luz de sentarnos a tomar un vino.

Mientras, sigues escribiendo canciones "ni feliz ni perdido".
En ese momento sí, así me sentía. Ni eufórico ni triste. Si hecho la mirada al 95 era así. Era optimista, no nostálgico. Después de veintitantos años empieza así, sigo escribiendo canciones. Sigo aquí. Me sigo dedicando a lo mío.

Viajó de su Reinosa omnipresente a Los Ángeles a grabar su último disco publicado hasta la fecha. ¿Por qué?
Tenía pendiente grabar con el productor Thom Russo. El último de La Fuga ya lo intentamos ir a grabar con él. Lo que es la vida, cerrar círculos. La vida misma es un círculo: naces, vives y mueres. En un grupo las decisiones arriesgadas cuestan más, pero en solitario los riesgos los asumes tú. No me fascina poner que se grabó en Los Ángeles; con 20 años quizás, con 41 palos, pues no. Ahora se graban discos de puta madre en Bilbao, Santander o Cádiz.

Este ha sido su primer disco compuesto con piano, como Quique González. ¿Qué persigue con ello?
Hay que buscar estímulos después de tantos años. Me has pillado en mi estudio tocando. Meto una hora de piano al día como mínimo. Llevo años apretando mucho. En formatos de teatro es agradecido tocar tres temas con piano. Te lleva a hacer melodías que no haces con la guitarra. Me da clases un pianista argentino.

En el rock, ahora mismo, ¿cuánto vende el mito y cuánto la pose?
No lo sé. Un poco de pose no está mal, pero tiene que predominar la canción. Me gusta que la gente tenga carisma. Bunbury o Elvis Presley. La pose sola no se sostiene.

Si hay una letra inspirada en su disco, me quedo con Polaroid.
Gracias. Es mi canción preferida. En mis discos, las favoritas son las pequeñitas, las que son como cajitas de música, aunque busco que en ellos haya de todo. Canciones más up como Verano del 95 las tocas en directo y molan que te cagas. Un disco todo el rato arriba y otro todo abajo, también. Me gusta que haya de todo y que el final se te haga corto y con recorrido. A mí me encanta AC/CD, pero a la sexta€

Conexión vasca. Ha trabajado con Karlos Aranzegi a su lado, ¿es uno de los baterías que más investiga las canciones y trata de innovar?
Sí, a Txarly te lo puedes llevar a cualquier lugar y no está desubicado. Y hay baterías que no se acoplan. Para mí es de los mejores. Y tiene calidad humana, que aunque al público le dé igual, es importante si viajas, por ejemplo. Además, mi oficina está en Donosti, mis tíos son de Deusto, y me he criado también allí, cada fin de semana casi íbamos allí. Yo he visto abrirse el puente colgante un millón de veces. Y nos íbamos a las pollerías de al lado de la ría a comer. Tengo una conexión especial con Euskadi. Y una conexión navarra, porque la mayoría de mis discos, once, los he grabado en Pamplona. Eché cálculos y he pasado más de doce meses de mi vida allí viviendo.

Lo siguiente que me va a decir es que es del Athletic...
No, no. Soy del Racing de Santander. Lo que envidio del Athletic es lo que se respira de él en Bizkaia. El sentimiento es incomparable, como el Liverpool€ Y se lo digo a Txarly (Aranzegi) que es de la Real. Esa piña, joder€ Es lo bonito del fútbol, pero no soy del Athletic de Bilbao.

¿Con qué nos puede sorprender más?
(Risas) Con que hemos tocado en la boda de un jugador del Athletic, en la de Balenziaga.

¿Conoce Orsai?
¿Cómo? ¿El grupo ese que tienen algunos jugadores? Sí, sé que lo tienen, pero poco más. Cuando tocábamos Balenziaga no era titular pero ahora anda a tope, incluso es capitán.

Va a actuar en Tudela y Donostia. ¿Cómo son sus conciertos en tiempo de pandemia?
Diferentes. Yo toco por pura convicción. Podría tranquilamente no tocar y quedarme en casa, sería lo más cómodo, porque ahora es incómodo. Hemos tocado en Palma de Mallorca y había que hacerse una PCR, los restaurantes, cuando acabas de tocar están cerrados, ver al público con mascarilla te impide saber si exteriorizan su felicidad o no, los aforos son reducidos, no puedes ir con toda la banda... Es más incómodo, pero aún siendo más cómodo quedarse en casa, yo creo que la música ahora mismo está muy herida y pienso que no hay que dejarla morir. Hay que mantenerla con sus constantes vitales.

¿A qué se refiere?
A que si todos decidimos quedarnos en casa, igual cuando queramos salir, entonces ya han clausurado teatros, hay salas desaparecidas€ Aunque se nos haga incómodo hay que salir. Yo, además, lo paso muy bien. Pero es incómodo: no puedes ir con los 15 del staff, y cuanto menos staff tienes es más incómodo para ti, aunque todo fluye. Estoy totalmente convencido de que hay que salir para que el tejido cultural no se muera. Y te digo que yo podría hacerlo, quedarme en casa, parar y decir: Vuelvo cuando todo sea tan cojonudo como lo era antes. Todo molaba más. Pero yo me quedo con lo bueno de ahora, todo te sabe mejor. Todo tiene un sabor más especial.

Es un momento en el que nos la jugamos día a día.
Pero hay que jugar, aunque en el teatro Victoria Eugenia solo me dejen meter a cuatrocientas personas por aforo del covid. Muchos bares y restaurantes están jugando a empatar, pero hay que jugar porque igual los estadios se caen. ¡Hay que jugar antes de que todo desaparezca! 

PERSONAL
Rulo es: Raúl Gutiérrez Andérez.
Nacimiento: El 22 de agosto de 1979 en Reinosa (Cantabria).
Proyecto en solitario actual: Rulo y La Contrabanda.
Proyecto anterior: Fue frontman de La Fuga.
Último disco publicado: Reedición de Basado en hechos reales.
Su canción favorita del álbum: Polaroid.
Últimos músicos que han colaborado en sus discos: Kutxi Romero, Álvaro Urquijo, Coque Malla, Andrés Suárez, El Drogas, Dani Martín y Rosendo.
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