Una exhibición de las 100 sopas más representativas del Perú permitió descubrir una gama de platos con nombres insólitos e impensadas cualidades, como la enigmática sopa de novios, que por sus propiedades energéticas es un potaje imprescindible para las parejas. Más de 300 alumnos del privado instituto gastronómico D"Gallia participaron en la primera investigación sobre las sopas más emblemáticas de Perú, en un contexto de expansión de la cocina local, dijo la chef Jimena Fiol, coordinadora de la escuela. Entre las 100 sopas elegidas destaca la sajta (voz aymara que significa picante), reconstituyente potaje del altiplano ideal para curar la resaca, que se consume además en Bolivia, preparada en base a gallina y cerveza, sazonada con cebolla y ají rocoto. La "sopa de novios", un popular concentrado de pan, fideos extrafinos, ajo, huevos, pasas, aceitunas, tomate y huesos de pavo, es típica del norte de Perú y se sirve tradicionalmente en bodas. La leyenda urbana le atribuye propiedades energéticas. "Es emblemática porque va acompañada de un ritual previo en el cual la novia debe llevar un pedazo de pan en el abdomen y el novio otro pan en un bolsillo para que la felicidad los acompañe", dice Fiol.