El estrés es una de las grandes pandemias del siglo XXI y tiene un impacto mucho más profundo en el organismo de lo que solemos pensar. Según explica el nutricionista Javier Fernández Ligero (@nutriligero), vivir sometidos a un estrés constante provoca una importante desregulación hormonal que afecta directamente al metabolismo y al control del peso corporal, incluso en personas que cuidan su alimentación y no comen en exceso.

Cortisol, glucosa e inflamación

Cuando el estrés se prolonga en el tiempo, el cuerpo mantiene elevados los niveles de cortisol en sangre. Esta hormona, conocida como la hormona del estrés, activa mecanismos de supervivencia que hacen que el organismo libere glucosa aunque no se esté ingiriendo comida. Para ello, el cuerpo recurre a romper fibras musculares con el objetivo de obtener energía rápida, lo que provoca picos de azúcar en sangre sin que haya un consumo real de alimentos. Esta situación genera un estado de inflamación crónica de bajo grado que dificulta la pérdida de grasa, debilita la masa muscular y mantiene al organismo en un terreno metabólico poco favorable.

Estrés y aumento de grasa corporal

Este entorno inflamatorio sostenido hace que el cuerpo entre en un modo de ahorro energético, donde quemar grasa resulta cada vez más complicado. Además, el estrés influye directamente en la conducta alimentaria, ya que en momentos de tensión o cansancio mental tendemos a buscar alimentos ricos en hidratos de carbono y azúcares como mecanismo de compensación emocional. Aunque estas ingestas no siempre sean abundantes, sí son suficientes para perpetuar los picos de glucosa y mantener activa la inflamación.

El impacto hormonal del estrés

El nutricionista recuerda que el estrés también altera otras hormonas clave relacionadas con la composición corporal. En el caso de los hombres, puede reducir los niveles de testosterona, una hormona fundamental para la ganancia y el mantenimiento de la masa muscular. Esta pérdida de músculo favorece, a su vez, un mayor almacenamiento de grasa y una menor eficiencia metabólica, creando un círculo difícil de romper si no se aborda el problema de raíz.

Más allá de las calorías

Por todo ello, el especialista insiste en que el aumento de peso no depende únicamente de las calorías que se consumen, sino del contexto hormonal y metabólico en el que se encuentra el cuerpo. Dormir mal, vivir con estrés constante y no gestionar adecuadamente la carga emocional diaria puede hacer que adelgazar resulte muy complicado, incluso llevando una dieta aparentemente correcta. Reducir el estrés, mejorar el descanso y cuidar la salud mental es tan importante como elegir bien los alimentos para lograr un equilibrio real y sostenible.