Media vida pegando 'palos'
llevan 30 años robando bancos porque, dicen, no saber hacer otra cosa: donino g.g., de 52 años, y Gil M.d., de 61, detenidos la semana pasada en pamplona, han hecho del robo con violencia su oficio
peinan canas como atracadores de bancos. Aunque en sus treinta años de robos con violencia han recorrido en numerosas ocasiones el trayecto entre la calle y la cárcel -la última la semana pasada, cuando fueron detenidos en Pamplona después de intentar robar en una sucursal del BBVA-, la Policía sabe que volverán a delinquir porque "es lo único que saben hacer". Gil M.D., de 61 años, y Donino G.G., de 52, han hecho del atraco su oficio, un estilo de vida y su modo de subsistencia. "Son delincuentes clásicos, que pasan un tiempo tranquilos y que luego se juntan y resurgen para recuperar liquidez", resumen desde el Grupo de Atracos de la Jefatura Superior de Policía de Navarra que ha indagado en sus últimos meses de actividad delictiva y ya han determinado que otro atraco a un banco ocurrido hace unos meses en Santander, pendiente de esclarecer, fue obra suya.
El historial de antecedentes que arrastran les ha hecho merecedores de formar parte del ramillete de sospechosos habituales que la Policía investiga cuando se produce un atraco en España. No en vano, Gil, natural de Palencia, ha sido detenido hasta en once ocasiones por delitos de robo con violencia, robo con fuerza, falsificación documental y detención ilegal, mientras que Donino natural de Barakaldo (Bizkaia), ha sido arrestado en cuatro ocasiones por delitos de robo con violencia, extorsión y tráfico de drogas.
Para toparse con el primer robo que se les atribuye hay que retroceder hasta el año 1983. El más veterano de la pareja, a sus 30 años de edad -ahora tiene 61- asaltó una sucursal bancaria en Zaragoza. Desde entonces, bancos en Valladolid, Cantabria, Bizkaia, Álava o Navarra han sido objetivo de sus andanzas. "Son atracadores que actúan en toda la cornisa cantábrica, hasta Galicia" y aunque no se tiene constancia desde cuando roban juntos, se les considera pareja habitual de baile. No obstante, desde el Grupo de Atracos de la Brigada Provincial de Policía Judicial advierten de que "hay un grupo más amplio de atracadores que mantienen contactos entre ellos y suelen quedar para dar un palo. Si les falla el compañero, porque está en la cárcel o por otra historia, entonces recurren a otro. Ellos saben juntarse", explican los expertos.
modus operandi
Fieles a un estilo: armas cortas, pelucas y máscaras
Fieles a las armas cortas semiautomáticas, Gil y Donino han hecho de los disfraces otra de sus señas de identidad. Las pelucas y también las máscaras de silicona se han convertido en elementos que no faltan en sus actuaciones. "Usar el mismo modus operandi obedece a razones prácticas. Donino y Gil repiten aquello que les ha funcionado otras veces", señala el jefe del Grupo de Atracos, quien añade que "suelen elegir bancos situados en provincias diferentes a la que residen, a las que se desplazan con un vehículo que les espera en el exterior de la oficina".
Aunque sí maniatan a los trabajadores o clientes que se encuentren en las sucursales para apoderarse del dinero, los investigadores prescinden del término rehén. "Los trabajadores que retienen poniéndoles grilletes o bridas no son rehenes como tal porque no exigen nada a cambio o una vía de escape", señalan desde el Grupo de Atracos, que continúa realizando gestiones para determinar la participación de una tercera persona en el asalto de Iturrama. El coche que fue hallado en las inmediaciones de la sucursal sigue "apuntando en esa dirección", así como la llamada de aviso que recibieron los atracadores desde el exterior.
sin tirar de gatillo
Violentos sí, pero con experiencia suficiente
A pesar de que en sus golpes pasados han empuñado indistintamente pistolas o revólveres simulados o reales, en el caso de Pamplona ambos atracadores portaban armas reales, incluso una de ellas cargada con munición real. No se les conoce, sin embargo, ningún episodio donde hayan "tirado de gatillo", aunque en ocasiones, como ocurrió en 1987 -ver imagen anexa- si se vieron acorralados por la Policía. "Sí son violentos porque engrilletan a los trabajadores, pero tienen experiencia y entienden de tiempos de retardo, qué horas son mejores para atracar, la situación de los bancos, etc, y también saben hasta dónde pueden llegar y cómo no complicar más las cosas".
Mientras que Gil y Donino han intentado adaptarse a los nuevos tiempos para burlar las crecientes medidas de seguridad que blindan las sucursales de bancos y cajas de ahorros, otros colegas de profesión están optando por negocios más vulnerables, como oficinas de Correos, bingos, salas de juegos, farmacias... "Ahora ya no es tan fácil llevarse un gran botín de un banco, a menos que sea un atraco de una banda del Este que planifique algo muy espectacular. Y Gil y Donino son más básicos, son como los antiguos salteadores, que roban a la vieja usanza", rematan desde la Policía Nacional.
El atraco de Iturrama no era el primero fallido en su dilatada carrera delictiva. Tampoco lo fue el que intentaron en una oficina de Barañáin el 4 de enero de 2005 cuando tuvieron que huir al escaparse una trabajadora. Hay que remontarse mucho más, al 7 de febrero de 1987, cuando Gil M.D. trató de robar un millón de pesetas de una sucursal bancaria en una localidad de la provincia de Valladolid a punta de machete y revólver simulado. En ese caso fueron necesarias dos horas de cerco policial para que el delincuente se entregase a la Guardia Civil.
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