La FP, clave en el mercado laboral

En la última década el número de alumnos y alumnas que cursan FP se ha doblado, pasando de 6.000 a 12.000, convirtiéndose de esta manera en una de las primeras opciones educativas de los jóvenes para decidir su futuro profesional

24.05.2020 | 17:01
María Bueno, Alberto Amescoa, Esther Monterrubio y Luis Orús, participantes de la mesa de debate en las instalaciones de Cenifer en Imárcoain.

La Formación Profesional ha sufrido históricamente una situación de abandono político y desprestigio social y, en su consideración, como una formación de segunda clase respecto a los estudios universitarios. Sin embargo en el espectro de las últimas décadas, los ciclos formativos de FP se han convertido en una palanca imprescindible en el desarrollo del tejido empresarial, dado que permiten cualificar a estudiantes en las diversas necesidades productivas, evitando, de esta manera, ineficiencias como la sobrecapacitación o la falta de perfiles específicos.

Ante la necesidad de poner en valor la FP y de explicar su importancia en la sociedad como "un importante motor económico", DIARIO DE NOTICIAS ha celebrado un nuevo Encuentro DNN con técnicos expertos y egresados en Formación Profesional para debatir ésta y otras cuestiones relacionadas con este modelo educativo.

Los participantes en esta mesa de debate han sido Esther Monterrubio Ariznabarreta, directora de Servicio de Planificación e Innovación de Formación Profesional del Gobierno de Navarra; Alberto Amescoa Díaz, responsable de Formación y Empleo de la Asociación Navarra de FP y miembro del Colegio de Graduados e Ingenieros Técnicos (CITI Navarra); Luis Orús Marca, director del Centro Integrado Superior de Energías Renovables y al que agradecemos la cesión del espacio para realizar este encuentro; y María Bueno Ibáñez, técnica superior de Mecatrónica Industrial y aprendiz de Volkswagen Navarra Academy.

Evolución en positivo

El mercado laboral requiere perfiles cualificados


En la actualidad, la FP no se distancia tanto del primer objetivo con el que nació en los años cincuenta de satisfacer y cubrir las necesidades reales de empleo de las empresas, en lo que respecta a puestos más cualificados y especializados. Poco a poco la Formación Profesional ha ido evolucionando y adaptándose a las nuevas exigencias del mercado, pasando en los años 70 a obtener un reconocimiento dentro del sistema educativo, hasta llegar a nuestros días como una de las alternativas formativas más atractivas y con mayores expectativas para acceder al mundo laboral, aunque no fue hasta los años 90 cuando se impuso la obligatoriedad de la formación en centros de trabajo (FCT) para completar una titulación académica. En la última década el número de alumnos y alumnas se ha duplicado de 6.000 a 12.000 con una tasa de empleabilidad que roza el 85%.

En este sentido, "esta claro que la FP juega un papel importante en la formación de los jóvenes. En primer lugar, porque define su trayectoria profesional y, en segundo, porque resulta esencial en el acceso a la empresa. Es por ello, que se trata de uno de los grandes pilares que tiene la sociedad" destacó Esther Monterrubio, directora de Planificación e Innovación de Formación profesional del departamento de Educación del Gobierno de Navarra.

Si se realiza un diagnóstico de la situación actual en otros países, "se puede observar que aquellos que tienen alineadas las destrezas o conocimientos requeridos en los puestos de trabajo con las cualificaciones profesionales de los trabajadores y trabajadoras tienen un mejor desarrollo económico y social del país", señaló. Sobre este aspecto, añadió que "la realidad aquí es muy distinta y que es una evidencia estadística que nuestro tejido productivo necesita cualificación profesional de calidad en los niveles medios, además de técnicos profesionales". Y, aunque el esfuerzo de las Instituciones públicas esta siendo enorme por dignificar la FP y darle el lugar que le corresponde, "todavía queda un largo camino que recorrer para concienciar de su valor educativo y económico".

Al hilo de este contenido, Luis Orús Marca, director del Centro Integrado Superior de Energías Renovables (CENIFER), indicó que "un estudiante que opta por cursar Formación Profesional se cualificará en una profesión de manera inmediata, tendrá muchas posibilidades de encontrar un trabajo en los seis meses siguientes a la finalización de sus estudios y, además, también podrá desarrollar una carrera profesional completa. Esta opción cada día se tiene más en cuenta entre los estudiantes y sus familias". Aunque ambos apuntaron que "todavía sigue habiendo una mayoría de jóvenes que siguen eligiendo un itinerario académico hacia el Bachillerato y la Universidad como primera opción" Y este aspecto "crea un problema a la hora de cubrir puestos intermedios especializados en las empresas, dando lugar a un desequilibrio en la oferta y demanda del mercado laboral". En este sentido, Navarra se encuentra por debajo de la tasa media bruta de escolarización de manera importante en Grado Medio y Grado Superior la media del Estado es de 38,90% en GM y 37,3% en GS y en Navarra, 31,97% en GM y 32,34% en GS , lo que hace necesario que "se activen medidas y políticas educativas dirigidas a avanzar en la confluencia, en primer lugar con la media del resto de CCAA, y en segundo lugar, con la media de las regiones europeas".

Por su parte, Alberto Amescoa Díaz, responsable de formación y empleo de la Asociación Navarra de FP, apuntó la necesidad de abordar la Formación Profesional desde otra perspectiva, "como un intinerario académico de gran valor" porque según él, "se trata del sistema educativo en el que mejor se adquieren las competencias en el puesto de trabajo, gracias al aprendizaje en escenarios reales y al vínculo con la empresa". Y prosiguió añadiendo que para alcanzar un escenario más equilibrado "resulta necesario impulsar en el alumnado la adquisición de competencias transversales a través de herramientas de base para el desarrollo profesional, proporcionadas mediante la aplicación de metodologías activas", que ya se están aplicando en muchos centros a través del programa Kimua. "Estas competencias transversales permiten que los trabajadores puedan incorporar con más facilidad a su bagaje formativo la evolución de las competencias técnicas, que cada vez se realizan con mayor rapidez".

Valor añadido

Un futuro prometedor


Durante la celebración de este Encuentro DNN, la egresada superior en Mecatrónica Industrial y aprendiz de Volkswagen Navarra Academy, María Bueno Ibáñez, aportó a las conversaciones sobre el valor de la FP su propia experiencia personal como estudiante de Grado. Para ella, estudiar este ciclo le ha supuesto una gran evolución como persona, además de aportarle la capacidad necesaria para enfrentarse al mercado laboral. Bueno considera que "es cierto que la FP necesita ser dignificada porque todavía hay una parte de la población que considera a esta formación de segunda. Sin embargo, puedo decir que la exigencia académica es muy alta y que existe una gran involucración del profesorado y de las empresas en el aprendizaje del alumnado. Además, abre la vía a otras alternativas como la Universidad a la que puedo acceder con una base de cualificación técnica que otros compañeros que han estudiado Bachillerato no la tienen. Y creo que este aspecto es toda una ventaja". Y, es que, según Luis Orús y Alberto Amescoa es cierto que "los profesores son vocacionales y vienen del mundo empresarial, lo que aporta un plus a la enseñanza, que acaba siendo más cercana a la realidad".

Sobre este aspecto, Esther Monterrubio matizó que "al tratarse de ciclos más cortos, de dos años, los estudiantes están sometidos a mayor prueba de evaluación. Por una parte, por el veloz ritmo al que se someten las empresas a los cambios, lo cual conlleva a una rápida actualización de las exigencias hacia el alumnado y, por otra, de la adaptación del currículo académico a esos cambios, aportándoles más competencias". Y, en Navarra, "las empresas han mostrado que el nivel técnico de los estudiantes es muy bueno".

Esta sinergia entre empresa y estudiantes de FP "es un pilar fundamental para desarrollo socioeconómico de la región que contribuye decisivamente a la cohesión social y territorial", afirmó Monterrubio.