EH Bildu propone cambios en la política penitenciaria

Incluye acercar a los presos y “reconocer a familiares muertos por la dispersión”

08.02.2020 | 22:34
Larraitz Ugarte y Julen Arzuaga, durante la comparecencia de ayer en San Sebastián.

San Sebastián - Aún no hay una fecha marcada en rojo en el calendario para que la CAV asuma la competencia en materia penitenciaria, aunque una Comisión Mixta de Transferencias celebrada a finales de noviembre incluyera la gestión de las cárceles vascas en la batería de traspasos pendientes para enero de 2020. Aun así, EH Bildu presentó ayer en San Sebastián una propuesta, esbozada en 100 medidas de gestión, con las que aspira a dar "un giro de 180 grados" a través de una propuesta "alternativa" que suponga dar un salto entre la política "excepcional" que ejerce el estado español a una "ordinaria" y "más flexible" en clave vasca para los presos de "motivación política".

La coalición soberanista incluye al conjunto de la población penitenciaria en el centenar de medidas del documento -que incluye puntos como la reinserción social, el cierre de las cárceles de Martutene y Basauri y construir de dos centros cerrados de reducido tamaño en Gipuzkoa y Bizkaia en régimen ordinario (segundo grado) o mejoras sanitarias, entre otros capítulos- que trasladará próximamente al resto del arco político del Parlamento Vasco. La Cámara de Vitoria será escenario de un pleno monográfico sobre esta cuestión el próximo 13 de marzo. Y tanto la secretaria para la Construcción de Estado de EH Bildu, Larraitz Ugarte, como el responsable de Libertades Democráticas y parlamentario de la formación, Julen Arzuaga, remarcaron que tras elaborar un diagnóstico de la situación en la CAV, no son favorables al traspaso de Prisiones "para hacer la misma política del Gobierno español". Todo lo contrario, ya que se debe apostar por un modelo vasco que "se ejerza desde la cercanía, con mayor participación social y asociativa". En definitiva, EH Bildu aspira a pasar "de la retribución a la reinserción", ya que desde hace tres décadas se mantiene activo un modelo que "pervierte el objetivo último de reinserción del preso, separándolo de su entorno y endureciendo sus condiciones de vida.