Órdago de Johnson a la UE con la salvaguarda irlandesa

El primer ministro convierte la cláusula en una “área regulatoria” y asegura que está es su última palabra

Bruselas ve avances en la propuesta, pero también “puntos problemáticos”

10.02.2020 | 05:32
Expresivo gesto del primer ministro británico, durante la clausura de la convención conservadora.

Mánchester - El primer ministro británico, el conservador Boris Johnson, lanzó este miércoles un órdago a la Unión Europea (UE) al exigir que se reemplace la cláusula diseñada para evitar una frontera en Irlanda del Norte por arreglos alternativos como condición para llegar a un acuerdo del brexit.

El líder tory propone que el Úlster se mantenga alineado con las regulaciones del mercado único tras la salida del Reino Unido del bloque comunitario, pero solo en materia de libre circulación de mercancías y de forma temporal. El Parlamento autónomo de Irlanda del Norte tendría derecho a vetar esos arreglos antes de que entraran en vigor y debería renovar su respaldo cada cuatro años, según los planes del Ejecutivo británico.

El presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, advirtió de que la propuesta tiene "puntos problemáticos", aunque no cerró la puerta a continuar dialogando en esa dirección, y subrayó que también hay "avances positivos" en las ideas de Londres. "La Comisión evaluará ahora el texto legal de forma objetiva, bajo nuestros ya conocidos criterios", afirmó Juncker. La propuesta choca aparentemente con la postura que ha mantenido hasta ahora la UE, que quiere que la cláusula de seguridad norirlandesa sea indefinida, hasta que se haya pactado un nuevo acuerdo comercial que asegure que no habrá fricciones en la frontera. En la carta remitida a la Comisión, Johnson afirma que sus planes son una "amplia zona de aterrizaje sobre la cual un acuerdo puede comenzar a tomar forma". Un portavoz del Gobierno británico recalcó, al mismo tiempo, que esta es la última oferta detallada que piensa remitir Londres y que, si Bruselas no acepta dialogar a partir de esas bases, no volverán a sentarse en la mesa de negociaciones hasta que el divorcio se haya consumado de manera no consensuada. Johnson asegura que la nueva "área regulatoria" que propone evitaría controles aduaneros y preservaría los acuerdos de paz firmados en 1998, que exigen que no haya infraestructuras físicas entre la región británica y la República de Irlanda.

Bajo su plan, Irlanda del Norte abandonaría la unión aduanera al término del periodo del transición del brexit, previsiblemente a finales del 2020, lo que permitiría a Belfast participar en los acuerdos comerciales que el Reino Unido espera firmar con terceros países en los próximos años.

La oferta fue el anuncio estrella que se reservó Johnson para la clausura de la conferencia del Partido Conservador que se ha celebrado en Mánchester (norte de Inglaterra), ante cientos de entusiastas afiliados de la formación. Poco después de pronunciar su discurso, el primer ministro publicó la misiva a Juncker en la que detalla los pormenores de su plan.

El líder tory señala en esa carta que la salvaguarda que aceptó su antecesora, Theresa May, era un "puente" hacia la futura relación que ella quería establecer con la Unión Europea.

Johnson, sin embargo, no desea que el Reino Unido esté integrado de manera tan íntima en las estructuras comunitarias como ella pretendía, sino que aspira a formalizar un acuerdo de libre comercio entre ambos lados del canal de la Mancha que le permita "retomar el control" completo de su política con terceros países. "En esas circunstancias, la cláusula propuesta (para Irlanda del Norte) es un puente hacia ninguna parte y debemos encontrar un nuevo camino", recalca el jefe de Gobierno.

El norirlandés Partido Democrático Unionista (DUP), socio del Gobierno británico, apoyó ayer la propuesta del primer ministro, Boris Johnson para suprimir la controvertida salvaguarda fronteriza. En un comunicado emitido ayer miércoles, el DUP, mayoritario entre la comunidad de protestantes de Irlanda del Norte, destacó que el nuevo plan del brexit de Londres no pone en peligro la relación de la provincia con el resto del Reino Unido y respeta el acuerdo del Viernes Santo (1998), el texto que puso fin al conflicto en el Ulster.