BOCAMINA | DEMOLICIONES

Bocamina: una chapuza ruinosa

UPN gastó 60 millones de pesetas (360.000 euros) en 1999 en unas instalaciones en Olaz-Subiza para dar formación a bomberos y policías. Al no reunir las condiciones necesarias en 2011 las abandonó y en 2018 han tenido que ser demolidas

08.02.2020 | 19:59
Acceso al recinto de Bocamina.

UPN gastó 60 millones de pesetas (360.000 euros) en 1999 en unas instalaciones en Olaz-Subiza para dar formación a bomberos y policías.

Iba a ser la base de formación práctica de bomberos y policías forales, pero acabó en ruinas y siendo una ruina. El Gobierno de Navarra gastó en 1999 un total de 60 millones de pesetas (unos 360.000 euros) para comprar unos terrenos e instalaciones propiedad de Potasas de Subiza SA, ubicados en el término de Olaz-Subiza (Cendea de Galar), en el paraje de Bocamina. Sin embargo, la falta de condiciones adecuadas y de licencias de apertura y actividad, así como su caída en desuso y posterior abandono por parte de la Administración a partir del año 2011 ha tenido como desenlace su demolición durante la presente legislatura. Debido al estado ruinoso en el que fueron encontradas por el actual Ejecutivo foral, se tuvo que acometer un desembolso de 63.214,50 euros para reducir a escombros aquel complejo adquirido en tiempos en los que Miguel Sanz era presidente de Navarra. El Ayuntamiento de la Cendea de Galar registró el 4 de enero de 2016 un escrito en el Departamento de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Local en el que requería al Gobierno de Navarra la adopción de medidas para evitar la entrada a la parcela situada junto a la carretera de la Cendea de Galar, entre las poblaciones de Subiza y Olaz-Subiza, así como para eliminar las cubiertas de fibrocemento, la demolición o consolidación estructural de los edificios, el cierre de huecos, limpieza y retirada de escombros, y la limpieza y retirada de todos los restos de fibrocemento. La Policía Foral ya había realizado un informe fechado el 30 de diciembre de 2015 en el que se ponía de manifiesto el estado ruinoso de las instalaciones, que podían acarrear un peligro para las personas y para el medio ambiente.

Pero para encontrar el origen del entuerto hay que remontarse al 18 de octubre de 1999, cuando el Gobierno de Navarra acordó autorizar la adquisición por el procedimiento de contratación directa de los terrenos e instalaciones de Potasas de Subiza SA (Posusa) denominadas Bocamina por un montante total de 60 millones de pesetas. El emplazamiento constaba de una nave industrial de grandes dimensiones usada como almacén y de otro edificio de oficinas, además de los accesos y zonas colindantes que no se encontraban delimitadas o valladas.

La adquisición, según la documentación obrante en la Dirección General de Interior, se realizó para su adaptación a las necesidades de la Escuela de Seguridad como campo de prácticas de la Policía Foral y del Consorcio de Extinción de Incendios y Salvamento. A partir de ese año se utilizaron las instalaciones de Bocamina para diversas actividades docentes, fundamentalmente de carácter práctico.

SIN LICENCIA NI ACTIVIDAD

Sin embargo a partir del año 2006 se comenzaron a producir sucesivas intrusiones, robos de mobiliario, material de cobre y daños materiales tanto en el edificio de oficinas, como en la nave industrial, y en el año 2009 el Ayuntamiento de la Cendea de Galar requirió al Gobierno de Navarra la legalización de la actividad en Bocamina. Como consecuencia de este requerimiento, se comprobó que las instalaciones no disponían ni de licencia de actividad, ni de licencia de apertura. El 12 de marzo de 2010, el Gobierno de Navarra, aún con Miguel Sanz al frente, adjudicó a una empresa el contrato de asistencia relativo a la realización de un informe técnico sobre las actuaciones que se debían realizar en las instalaciones de Bocamina para su legalización y explotación. El coste de las acciones destinadas a la adecuación de los edificios ascendía a 473.355,83 euros, por lo que fueron descartadas, y solamente se asumió ejecutar un gasto de 7.823,70 euros para cumplir con los requisitos necesarios para solicitar la licencia de actividad. Tras solicitar a los servicios de Extinción de Incendios y de Policía Foral una relación y descripción de actividades docentes que se pretendían realizar en la zona se comprobó que algunas de ellas implicaban la realización de disparos y lanzamiento de material antidisturbios, de modo que efectuaron las correspondientes mediciones de sonido el 18 febrero de 2011 y el 24 marzo de 2011 y se comprobó que se superaban los límites establecidos reglamentariamente, ante lo cual se optó por no tramitar la licencia de actividad dadas las continuas quejas de los vecinos de Subiza y Olaz-Subiza. En consecuencia se suspendieron las actividades de la Policía Foral en las instalaciones al aire libre. Además, al haberse cortado el suministro de electricidad y de agua, las actividades de los Bomberos referidas al uso de mangueras tampoco se podían llevar a cabo, de modo que coincidiendo con la apertura del parque central de Cordovilla, las acciones formativas prácticas, de excarcelación, apuntalamientos y uso de mangueras que hasta ese momento se ejecutaban en Bocamina pasaron a realizarse en las nuevas instalaciones del servicio, mientras que las prácticas de tiro con arma larga de la Policía Foral se trasladaron a los campos de Tiro de Ansoáin y Montejurra.

AUMENTAN LOS ROBOS Y DAÑOS

A partir de ese momento el abandono de las instalaciones produjo un incremento de las intrusiones, robos y daños, especialmente de material metálico, como quedó constatado con las dieciséis denuncias formuladas ante la Policía Foral por la Escuela de Seguridad, que optó por retirar del interior del edificio todo el material de gran valor económico que utilizaban los bomberos en las prácticas. Pero además de los daños y el estado ruinoso del recinto, sobre la mesa estaba la potencial responsabilidad en la que podría haber incurrido la Administración como consecuencia de las lesiones que podían sufrir las personas que accedieran a las instalaciones. Por todo ello, en un informe de 15 de noviembre de 2012 del director de la Escuela de Seguridad solicitó al Servicio de Patrimonio del Gobierno de Navarra la desascripción de los terrenos "por no reunir los requerimientos necesarios" que posibilitaban alcanzar la finalidad para la que fueron adquiridos, es decir, la formación práctica del personal de seguridad y emergencias. Dado el deterioro y el estado deplorable de las instalaciones, el Ayuntamiento de la Cendea de Galar, por acuerdo de 30 de septiembre de 2014, inició expediente de ruina de las edificaciones y otorgó un plazo de veinte días hábiles para realizar alegaciones. En ese intervalo, el entonces director general de Interior, Patxi Fernández (Yolanda Barcina era la presidenta), siguiendo siempre la comunicación del Ayuntamiento, "se puso en contacto con el alcalde para informar de la existencia de partida presupuestaria para llevar a cabo el proyecto de demolición, y que se efectuaría en el ejercicio", algo que no sucedió.

SOLUCIÓN DEFINITIVA

El 1 de septiembre de 2015, obrado ya el cambio de Gobierno de Navarra, una patrulla del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil remitió un informe al alcalde del Ayuntamiento de la Cendea de Galar, en el que se advertía del riesgo existente en Bocamina, una circunstancia más que empujó al actual Ejecutivo a intervenir y poner solución al problema. El director general de Interior, Agustín Gastaminza, hizo constar en un informe fechado el 29 de febrero de 2016 "ante la peligrosidad de la zona y debido a la imposibilidad de adoptar medidas correctoras definitivas de carácter inmediato" se balizaba la zona con cinta de Policía Foral para impedir el paso y se instalaba un letrero visible de "prohibido el paso". El 31 de agosto de 2017 el Gobierno de Navarra sacaba a licitación el contrato para la demolición de los edificios y el saneamiento de la zona, con un presupuesto máximo de 132.525,17 euros, y el 3 de agosto de 2017, el Junta de Gobierno de la Cendea de Galar concedía la licencia de derribo de los edificios existentes en Bocamina, que a lo largo de 2018 fueron reducidos a escombros por Excavaciones Erri-Berri SL. Hoy, entre Subiza y Olaz-Subiza, ya no queda ni rastro.

CRONOLOGÍA

1999. El Gobierno de Navarra aprueba la compra de unos terrenos y edificios situados en el paraje de Bocamina, propiedad de Potasas de Subiza, por un importe de 60 millones de pesetas.

2009. El Ayuntamiento de la Cendea de Galar requiere al Gobierno foral que legalice las instalaciones, dado que carecen de licencia de apertura y licencia de actividad.

2011. Cesan las actividades formativas del personal del Servicio de Bomberos y de la Policía Foral y, las instalaciones son abandonadas por completo.

2014. La Cendea de Galar inicia el expediente de ruina de las edificaciones e insta al Gobierno de Navarra a demolerlas.

2017. El Gobierno de Navarra adjudica el contrato para el derribo de los edificios de Bocamina, obras que fueron ejecutadas a lo largo de

2018. la cifra 63.214 Las obras de derribo y retirada de escombros del recinto de Bocamina fueron adjudicadas el 27 de octubre de 2017 a Excavaciones Erri-Berri SL por un importe de 63.214,50 euros.