Un navarro se enfrenta a 42 años de cárcel por la mayor estafa cometida en Salamanca

Andrés Barbarin admitió engañar en la compraventa de coches por 1,8 millones

09.02.2020 | 06:52
Andres Barbarin sale del furgón policial.

Andrés Barbarin admitió engañar en la compraventa de coches por 1,8 millones.

pamplona - El burladés Andrés Barbarin Briñón, de 43 años, se sentó recientemente en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de Salamanca donde se enfrenta a penas de entre 5 y 42 años de cárcel por la mayor estafa cometida en dicha región. En concreto, Barbarin, que se acogió a su derecho a no declarar pero que admitió los hechos que se le imputan (había alcanzado una conformidad con la Fiscalía y algunas de las acusaciones particulares, pero el BBVA, que tuvo que hacer frente a las indemnizaciones, se negó a firmar el acuerdo y por ello pide la máxima penal para él), está acusado de estafa y falsificación en documento público y fue detenido en septiembre de 2010. Por entonces se dedicaba a la venta y reparación de vehículos, así como a la mediación de seguros en la localidad de Alba de Tormes.

DE 2007 A 2010 Los delitos que se le imputan se cometieron entre 2007 y 2010. Barbarin, que se encuentra en libertad provisional tras haber estado tres años en prisión preventiva y que acumula 68 antecedentes delictivos, pedía créditos a espaldas de sus clientes, vendía los coches que llevaban a su taller a reparar o se apropiaba del dinero de los coches que tenía en depósito para la venta. "Debo 36.000 euros al banco de un coche que nunca he comprado", declaró como testigo en el juicio uno de los afectados. En total se han contabilizado 180 víctimas, después de que solicitara 113 préstamos por valor de 1,8 millones de euros, que es la indemnización a la que tuvo que hacer frente el BBVA. El acusado se valió, según la investigación de la Guardia Civil, de falsificar la dirección para la solicitud del crédito cortando así la comunicación entre banco y cliente y la documentación llegaba a la entidad procedente del concesionario del acusado o de su correduría de seguros. Así, cambiaba la fotocopia del DNI, el año de nacimiento y los dígitos que aparecen en la parte posterior del documento para hacerlos coincidir.