Salesianos quiere investigar los abusos de un religioso a una niña en los 70

Desean escuchar y acompañar a Amalia, que denunció en este periódico a don José por lo ocurrido en 1975

10.02.2020 | 07:41
Amalia, en Salesianos.

Desean escuchar y acompañar a Amalia, que denunció en este periódico a don José por lo ocurrido en 1975

pamplona - La orden de Salesianos, a través de su delegación de Comunicación, anunció ayer que va a iniciar una investigación por la denuncia publicada en este periódico el pasado lunes en la que una mujer, Amalia, ahora de 55 años, recordaba que con solo 10 sufrió abusos por parte de un religioso que ejercía en el colegio de Pamplona. Fue en torno a 1975. Salesianos desea ponerse en contacto con la víctima para tratar de esclarecer lo ocurrido, porque consideran que su testimonio es fundamental habida cuenta de la falta de supervivientes de aquella época. "Queremos poder escucharla y acompañarla, así como ofrecer compromiso de transparencia", transmitieron ayer desde Comunicación en Madrid. De esta forma, anunciaron que activarán los protocolos de investigación con los que cuentan y, para cualquier información que se considere procedente al respecto, recordaron que disponen de la dirección: escucha@salesianos.es.

Amalia es una mujer navarra que el pasado lunes ofreció su testimonio a este periódico sobre unos hechos que sufrió siendo niña. Así, ella recordó que con apenas 10 años, en torno a 1975, frecuentaba junto a sus amigas el cine de Salesianos de Pamplona durante el fin de semana. Allí había un religioso, don José, que regentaba una tienda de chucherías, que estaba presente en las proyecciones y que, además, solía llevarse a Amalia a un cuarto del que disponía en la primera planta del centro, en el que disponía de una especie de criadero de canarios, con varias jaulas que colgaban del techo. También se ofrecía entonces a enseñar a Amalia a escribir mecanografía con una máquina antigua. Amalia recuerda que cuando pretendía enseñarle la escritura a máquina, la sentaba en sus rodillas y le metía la mano en la entrepierna hasta llegar a tocarle la vagina. "Huía de él cuando lo veía porque no me gustaba aquello. Una vez le conté a mis padres que nos solía llevar a una habitación con canarios y entonces mi padre y el de otra amiga fueron a hablar con un responsable de Salesianos, para saber qué ocurría allí. A partir de entonces, no volví a aquel cine y me dijeron que a él lo habían trasladado", narró Amalia. - E.C.