Navarra no se opone al toque de queda, que estuvo encima de la mesa

Remírez considera que debe ser consensuado, aunque ve “positiva” cualquier medida que luche contra la pandemia

22.10.2020 | 00:44
Santos Induráin, Javier Remírez y Carmen Maeztu, ayer. Foto: I. Aguinaga

Pamplona – El vicepresidente del Gobierno foral, Javier Remírez, señaló ayer que para el Ejecutivo cualquier medida que permita luchar contra la pandemia es "positiva", pero que una decisión como la del toque de queda "debe ser consensuada" con el resto de comunidades autónomas y con Sanidad. Remírez admitió que este asunto estuvo encima de la mesa del Gobierno el día que se acordaron las últimas restricciones contra la covid-19, pero aprobarlo "no es una competencia propia de Navarra".

Así, en lo relativo a las medidas, añadió que "no se puede hablar de una exigencia" del Ministerio ante los malos datos de Navarra sino de "decisiones compartidas". Por ello, matizó que el toque de queda es una medida que "debe se consensuada y acordada a ser posible en el Consejo Interterritorial de Salud", que se celebra hoy.

Por otra parte, aunque confió en que los tribunales avalarán la orden foral, Remírez comentó que, en caso contrario, valorarán "el escenario y actuaremos con todos los instrumentos que estén a nuestro alcance y con otras administraciones para aquellos que exceden a Navarra", en alusión al estado de alarma.

Brotes en las no fiestas Por otra parte, preguntado por los brotes derivados de las no fiestas, el vicepresidente destacó el trabajo realizado para evitar sus celebraciones. De hecho, consideró "satisfactoria" la actuación y el control policial, aunque lamentó que "la capacidad de acción es muy limitada si se trabaja con rigor jurídico". En este sentido, sostuvo que las celebraciones se trasladaron al ámbito privado (bajeras, domicilios, etc.), donde el control es mucho más limitado. "Donde tenemos el control y sabemos que podemos controlar las medidas, las cifras respaldan las actuaciones", aseguró.

Por eso subrayó que con la última orden foral el Gobierno ha seguido "criterios epidemiológicos y sanitarios" para adoptar medidas "tan contundentes" y que además exigen rapidez en sus ejecución "para crear un cortafuegos". "El fin es doblegar la curva, descargar tensión en los hospitales y reducir ingresos en UCI y fallecimientos", señaló.