Siete claves para salvar el planeta

06.06.2021 | 00:34
Un casco flota entre las basuras en una playa de la bahía de Guanabara en Río de Janeiro (Brasil). Foto: Efe

Pequeños gestos en áreas como la energía, la educación o la información podrían provocar cambios a gran escala

Deshielo de los polos, temperaturas récord, desaparición de bosques y arrecifes. Cada día conocemos señales de no retorno lo suficientemente graves para el Medio Ambiente, sin embargo, hay esperanza de restablecer el equilibro del planeta y está en los puntos de inflexión social.

La acción frente a los problemas ambientales se ha retrasado tanto que en este momento solo un cambio rápido y radical en dirección positiva podría cambiar el ritmo de las cosas. Y aunque las posibilidades reales de que se produzca un vuelco repentino y coordinado pudieran parecer escasas, los científicos inciden en que los grandes cambios sociales no son lineales. Pequeños gestos o actitudes tendrían un efecto multiplicador capaz precipitar un cambio a gran escala en dirección positiva para el medio ambiente.

Así lo explica, Nerea Morán, arquitecta, miembro de la organización Germinando y una de las autoras de una de las investigaciones más sólidas sobre esta materia, publicada en la Academia Nacional de Ciencias Americana (PNAS,).

Estos cambios expandirían, del mismo modo que una mancha de aceite, una acción transformadora que permita salir de los procesos lineales de deterioro ambiental y nos conduzca, de manera irreversible, a un nuevo estado estable para el planeta, señala Roger Cremades, científico en la Universidad de Wageningen (Holanda), y coautor del citado estudio.

Según los científicos, hay siete grandes áreas con potencial de producir vuelcos para salvar el planeta: energía, ciudades, desinversión, contagio social, educación, información y alimentación.

Uno de los cambios con gran potencial de tener un efecto mariposa consistiría que en un número significativo de gobiernos pusiera fin a todo tipo de ayudas a los combustibles fósiles e incentivara de forma masiva el autoconsumo energético con renovables.

Por otra parte, los usos residenciales suponen el 20% de las emisiones globales, una cifra en alza debido a la cada vez mayor concentración de gente en las ciudades. El punto de inflexión se producirá el día en el que las tecnologías libres de combustibles fósiles se conviertan en la primera opción para nuevos proyectos de construcción, y las opciones de movilidad bajas en emisiones superen a las contaminantes.

El sistema financiero puede ser otra de las palancas fundamentales para dar un vuelco en lo ambiental. Para actuar como tal debe percibir el riesgo de que los activos relacionados con los combustibles fósiles o que implican contaminar el planeta pueden perder valor. Los fondos de pensiones y las compañías aseguradoras ya han comenzado a desinvertir, a diferentes velocidades dependiendo del país y de la fuente fósil.

Por su parte, los científicos advierten de que una minoría comprometida lo suficientemente grande, de aproximadamente el 25% de un grupo, puede desencadenar grandes cambios en el otro 75% por un efecto de contagio social.

En cuanto a la educación, la introducción de forma generalizada de los impactos ambientales en el currículo escolar hace una década, acompañados de estrategias de aprendizaje menos rígidas y más en contacto con la naturaleza han tenido un impacto visible en los millones de jóvenes que han protestado en todo el mundo por el planeta que van a heredar.

información ¿Qué ocurriría si los consumidores tuvieran información de las emisiones que ha generado un alimento o utensilio en su etiquetado? Los investigadores han constatado que a más información sobre la huella ecológica de la bolsa de la compra, más respetuosa es ésta con el planeta. "Al igual que hay aplicaciones para contar pasos o calorías, pronto las habrá sobre la huella ecológica y servirán para provocar un cambio en los patrones de consumo", señala Cremades.

Un giro hacia un mayor consumo de proteína vegetal en detrimento de la animal, así como hacia alimentos ecológicos y de proximidad para fomentar economías más localizadas y circulares, sería otro punto de inflexión fundamental. Francia cuenta ya con una ley pionera en ese sentido –La ley para la Agricultura y la Alimentación o Ley Egalim– que promueve una dieta más respetuosa con el planeta e incluye medidas estrictas contra el desperdicio alimentario.

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